Monte “El Viejo”, un oasis de verdor en la Tierra de Campos (2013-2019)

(BORRADOR DE LA INTRODUCCIÓN EN ACTUALIZACIÓN Y REVISIÓN PREVIA A SU PUBLICACIÓN)

A la memoria de Domitilo Valverde Antón, el alma humana que rescató del olvido la historia viva del Monte “El Viejo”.

Agradecimientos.

Julia Galindo Garrido, docente en el Área de Medio Ambiente de la Universidad Popular de Palencia por su generosidad en la divulgación de sus conocimientos sobre los nombres vernáculos de las plantas, las propiedades medicinales y los usos que las gentes les han dado a lo largo de la historia.

Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro, Catedra de Micología, Área de Botánica de la E.T.S.A. de Palencia, por la ilusión y la generosidad que le ha puesto en ayudarme en la confirmación o determinación de algunos taxones dudosos, y otra información sobre las propiedades medicinales, usos y anécdotas que surgen sobre ellas.  siempre es un placer poder escucharle.

Antonio Treceño Martín, docente en EFIDES-Ayuntamiento de Palencia, por sus grandes conocimientos científico-técnicos, su generosidad para divulgarlos y compartirlos gracias a su enorme empatía que tiene para hacerse entender con cualquier persona que trate con el.

Monte “El Viejo”

Un oasis de verdor en la Tierra de Campos

Panel Monte El Viejo

Croquis acceso a Monte El Viejo

Acceso al Monte El Viejo desde Palencia. Fuente: Red de Espacios Naturales. Junta de Castilla y León. Ayuntamiento de Palencia.

Con este nombre se conoce uno de los lugares preferidos por los palentinos para disfrutar de su tiempo libre. Es un paraje idóneo para el paseo y la práctica de multitud de actividades deportivas aptas para todas las edades, siempre en contacto con la naturaleza.

Hoy día el monte es una extensa mancha de bosque mediterráneo que se extiende a través de 1.435 ha situado en un altiplano a una altitud media de 862 msnm, en una zona de los páramos denominados Montes Torozos en el margen derecho del río Carrión, a 6-7 km al suroeste de la ciudad de Palencia. Pocas ciudades pueden tener el privilegio de tener un espacio natural tan próximo. Este paraje está constituido fundamentalmente por vegetación autóctona: encinas o carrascas y robles carrasqueños o quejigos, acompañados de algunos rodales de distintas especies de pinos y cipreses fruto de las repoblaciones efectuadas sobre sus laderas o “cuestas” a mediados del siglo XX, así como algunos frutales naturalizados próximos a fincas como ciruelos, vides, almendros, etc.

Monte “El viejo”: pasado, presente, futuro.

En el año 1191 fue vendido por el rey Alfonso VIII a la ciudad y al Cabildo de la Catedral. Sin embargo esto no impidió que se mantuviesen a lo largo de los siglos posteriores numerosas disputas por la propiedad y gestión del monte entre el Ayuntamiento (Concejo) de Palencia y el Cabildo de la Catedral, hasta que se puso final a finales del silgo XIX, cuando una parte importante de la superficie del monte se librara de la aplicación de las leyes desamortizadoras a favor del primero; de esta manera por fin el monte podría pasaría a ser considerado un bien público, el cual por fortuna nos ha llegara en bastante buen estado de conservación hasta nuestros días.

Las primeras menciones del monte aparecen a finales del siglo XII, concretamente en el año 1180, es el Fuero del Obispo D. Raimundo concedido por el rey Alfonso VIII, en el se menciona como Defesa o Monte Defesado, pronunciación del “castellano antiguo” de “dehesa” que significa “terreno acotado dedicado a pastos”, y que en el caso de “Defesa” o “Defeso” significa “para uso común, sin que se pueda roturar”. Este nombre fue alternándose en los escritos por Monte de Dueñas, al parecer cuando se hacía referencia a una parte de los mismos. Años venideros cambiaría su nombre a El Monte Viejo de Palencia hasta la actualidad que se le conoce como Monte El Viejo

El monte abarcaba más allá de sus actuales dominios administrativos, así consta en el Castastro del Marqués de la Ensenada en 1750, la superficie total alcanzaba las 2.514 ha, ya que incluía los territorios del Valle de San Juan y el Nuevo Plantío, territorios que el Ayuntamiento de Palencia acuerda su venta en 1845 para sanear sus cuentas como consecuencia de la aplicación de las leyes desamortizadoras que regirían pocos años más tardes. En consecuencia, en enero de 1856 se vende el Valle de San Juan a Don Manuel Martínez Durango, mientras que el Nuevo Plantío se venderá unos años más tarde.

Ante el temor que el conjunto del territorio fuera considerado por la Hacienda Pública un bien eclesiástico sujeto a la desamortización. El Cabildo de la Catedral renuncia temporalmente a su administración y es entonces cuando en 1897 interviene el Ministerio de Hacienda para no incluir al Monte “El Viejo” en el Catálogo de Bienes Nacionales Vendibles, el Ayuntamiento de Palencia actúa para declarar ser el propietario exclusivo al inscribirlo en el Registro de la Propiedad. De esta manera el monte quedara excluido de la Desamortización, prosiguiendo de esta manera la explotación libre de sus recursos agrarios y cinegéticos.

En la mitad del siglo XX, las necesidades o prioridades de la sociedad moderna cambian, el sistema agroganadero tradicional se transforma, disminuye la necesidad de la demanda de extracción de leña y carbón del monte al hacer uso de otras fuentes de energía (petróleo y gas), hasta casi la total desaparición de su actividad.

En 1953 fue declarado como Monte de Utilidad Pública (C.M.U.P. Nº 232.2), y posteriormente a través del antiguo Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), se realizaron trabajos de reforestación en las laderas del páramo o “cuestas” con especies alóctonas de rápido crecimiento (coníferas) con el criterio de incentivar a sus propietarios nuevas fuentes de ingresos económicos desarrollando al mismo tiempo un nuevo modelo de explotación de los recursos forestales que a la vez fuera compatible con la protección del medio natural. La implantación en estas zonas de arbolado (que de forma natural era muy difícil que se lograra, debido a la inestabilidad de los materiales y a la escasez de precipitaciones), proporcionaría una rápida cobertura y se podría prevenir de los fenómenos de erosión.

Con la aparición del “ocio” como una nueva actividad económica, ello facilitó que en 1970 cesaran las actividades selviculturas tradicionales productivas (resalveo clásico o de monte medio), encaminadas a realizar cortas a matarrasa, y estas fueran poco a poco sustituidas por una selvicultura más conservadora, con el objeto de recuperar la masa forestal.

Fruto de la creciente actividad de ocio y tiempo libre que se da ya en toda la sociedad, en 1972 se crea una reserva cinegética de ciervos, Parque de Valdellano, que ocupa 52 ha. que sirve de foco de atracción turística, sobre todo para los más pequeños, para acercarse a conocer el Monte El Viejo.

En 2001 se aprueba la “Ordenación Forestal del Monte El Viejo”,  el objetivo del monte se clasifica como de Protección-Uso social, para ello las prácticas selviculturales que se deban realizar serán aquellas que permitan volver al bosque a su estado lo más natural posible (resalveo de conversión): transformación de monte bajo a monte alto, permitiendo así la regeneración sexual, lo cual redunde en una mayor biodiversidad de especies de flora y fauna en el futuro.

En 2005 Monte El Viejo fue declarado Zona Natural de Interés Especial y Esparcimiento (Orden MAM/1081/2005, de 10 de agosto, por la que declara Zona Natural de Esparcimiento el Monte «El Viejo», propiedad del Ayuntamiento de Palencia y situado en el término municipal de Palencia), figura de protección recogida en la Red de Espacios Naturales de Castilla y León, la Ley 8/1991 de espacios naturales de Castilla y León define estas zonas a aquellos espacios naturales que se encuentran accesibles por la población humana desde los grandes núcleos urbanos (en otras zonas de España se les conoce como Parques Periurbanos), con la finalidad de proporcionar a su población lugares de descanso, recreo y esparcimiento. Esta figura indica que el uso recreativo de estas zonas es perfectamente compatible con la conservación de sus valores naturales y que permite ser un elemento disuasorio que evite la gran afluencia de visitantes a espacios naturales más frágiles. La figura de protección “a priori” puede ser suficiente, sin embargo es chocante que a pesar de su elevada calidad paisajística y biodiversidad en flora y fauna, comparables a otras zonas de los Montes Torozos linde con Dueñas o Autilla o los Montes de El Cerrato de igual tipología, han sido propuestos en 1995 como Lugar de Interés Comunitario (LIC), futuras zonas ZEC, dentro de la Red Natura 2000, pero Monte El Viejo no.

En 2007 se consigue la Certificación Forestal Sostenible (FSC).

En 2012 se aprueba  nueva numeración a los Montes de Utilidad Pública declarados e incluidos en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de Palencia (C.M.U.P.), como es el caso de Monte El Viejo (ORDEN FYM/989/2012, de 22 de octubre, relativa a la asignación de nueva numeración a varios Montes de Utilidad Pública de la provincia de Palencia)  que pasa a estar incluido en el C.M.U.P con el  Nº 418.

El monte a lo largo de su existencia ha servido de sustento para los hombres y mujeres que vivían en la ciudad o sus proximidades, bien a través de la generación de pastos, tierras de cultivo, ganadería trashumante, extracción de piedra para cantería y obras públicas, y sobre todo leñas y carboneos con la madera de los bosques de encina y roble, las dos especies preponderantes de la gran masa forestal del monte (prueba de esta actividad quedan aún patentes algunas zonas circulares poco arboladas), extraída de las especies forestales que allí se encuentran pregonando por las esquinas de la ciudad de Palencia a viva voz: “¡Carbón de encina, carbón de roble!”. Reconocida era también la labor de los “hacejeros” o “hazajeros”, que sobre sus espaldas llevaban la leña a la ciudad para venderla. También hubo alguna que otra pequeña actividad industrial como la presencia dispersa de restos de alguna canteras como la existente en la Punta de Bárcenas, cerca del Valle de San Juan, o La Cantera de Carropluma o del Agua próxima a El Cigarral, donde se extrajeron caliza necesaria para la construcción de algunas viviendas particulares y la construcción de la vía del ferrocarril y pavimentado de calles; “yeseros” o “yeseras” o minas de yeso (aljez, espejuelo o cristal de bruja),  como las ruinas de las cuevas de Los Murcielaguitos a los pies del Pico Cascarón (Villamuriel), Los Enanos en Valcavado (Valcabao), Valdesantos, El Cigarral, etc., que han servido de refugio a conejos, raposos, murciélagos. También las zonas yesíferas hubo alguna cuevas que fueron ocupadas en tiempos de penuria de la posguerra civil española como las del “Tío Ratero y el Nini” en Villamuriel, paisaje y vida rural típico de la comarca del Cerrato y Torozos que viene bien descrito en la obra literaria “Las Ratas” (DELIBES M. 1962). Otras construcciones destacadas son los “caleros”, “pozos caleros” u hornos de cal como los “caleros de Font”, restos existentes en el Valle de Valcavado (Valcabao) o los existentes en Vallejuelos; pozos de agua como el Pozo Vallejuelos en el camino a Vallejuelos, el Pozo Mauricio en el camino a Villamuriel o el Pozo del Pañuelo cerca del Hogar Infantil, donde se iniciaban las batidas de caza.

Su gran extensión permite que sea disfrutado desde parajes diversos, cada uno de los cuales aporta su encanto especial: el entorno paisajístico, la riqueza del entorno de su patrimonio histórico-cultural, su biodiversidad en especies de flora y fauna o todo en su conjunto, enclaves como Valdaria, Hoyo de las Norias y Roza del Tormo al suroeste; Valdesantos al noroeste; Buentrigo, Cigarral, Vallejuelos y Encinales al este y sureste; lugares donde se pueden contemplar hermosas panorámicas de la Tierra de Campos como el Valle de San Juan o la mismísima ciudad de Palencia.

Caserío y palomar del Valle de San Juan

Caserío y palomar del Valle de San Juan

Caserío y palomar del Valle de San Juan

Caserío y palomar del Valle de San Juan

Vistas desde la Roza del Tormo al Valle de San Juan y Valle de Valcabao. Tres contrastes estacionales del Caserío del Valle de San Juan, una visión al inicio de la primavera, otra al inicio del verano y otra en el invierno.

Ruinas palomar de planta cuadrangular

Restauración palomar

Palomar Caserío Valle de San Juan

Ruinas y posterior rehabilitación de un antiguo palomar de planta rectangular en el Caserío del Valle de San Juan. Los palomares constituyen una de los elementos culturales más importantes de la arquitectura popular de la Tierra de Campos. Su función principal fue la de dar cobijo a las palomas y producir el “Pichón de Nidal” propio de estas tierras, uno de los elementos más representativos de la cocina castellano-leonesa. Lamentamos que la mayor parte de estas construcciones se encuentren en este estado de abandono por la falta de interés de las administraciones públicas de protegerlos, incluyéndolos en el catalogo nacional de elementos de bien de interés cultural (BIC). Solo gracias a la voluntad de sus propietarios se conservan algunos en pié.

Caserío del Colmenar de la Hiedra, Valle de San Juan

Caserío del Colmenar de la Hiedra, Valle de San Juan

Caserío del Colmenar de la Hiedra

Vistas desde la Roza del Tormo a la cabecera del Valle de San Juan, destacando en ellas el Caserío del Colmenar de la Hiedra.

Patrimonio histórico-cultural.

Pozos de Agua, abrevaderos, fuentes de agua y otros.

Pozo Vallejuelos

Pozo Vallejuelos

Pozo Vallejuelos

Pozo Mauricio

Pozo Mauricio

Depósito de agua

Depósito de agua

Edificios.

Casa Grande.

Es la que se encuentra más alejada, a 9,250 km de Palencia. Existen unas instalaciones hosteleras aprovechando un edificio construido en el siglo XVI y que sirvió de posada para los guardas del monte, unas pistas deportivas y circuitos de mantenimiento físico clasificados según el grado de dificultad para que sean aptos para el disfrute y la práctica del ejercicio o el paseo de los visitantes de todas las edades. Se encuentra protegido desde 1949 (DECRETO de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles), recogido actualmente como Bien de Interés Cultural (BIC), en conformidad con la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.

Hasta hace dos años estuvo abierto un servicio de hostelería. Hoy lamentablemente sigue desde entonces cerrado. Que buen sitio para re-acondicionar el edificio para convertirlo en un Aula de Naturaleza, dónde poder realizar actividades culturales y/o de educación ambiental relacionadas con el entorno.

Cartel bienvenida a Casa Grande

Casa Grande

Casa Grande

El Refugio.

La primera casa que se alcanza viniendo por la carretera PP-9001 de La Boquilla desde el Puente Mayor en Palencia, está a 6-7 km y es la más frecuentada por los palentinos, se trata de El Refugio, construido durante el siglo XIX de fácil acceso, y es la que cuenta con mayores medidas de acondicionamiento e instalaciones. Allí se encuentran un bar-restaurante, unas piscinas municipales y un amplio merendero al aire libre.

Bar-Restaurante El Refugio

El Refugio

El Refugio

Aparcamiento público El Refugio

Aparcamiento público y Bar-Restaurante “El Refugio.

Casa Forestal.

Se trata de unas pequeñas instalaciones, dependientes de la Junta de Castilla y León, situadas entre el Refugio y la reserva de ciervos del Parque de Valdellano, que sirven actualmente de oficinas para los agentes ambientales encargados de la vigilancia y cuidado del espacio natural.

Casa Forestal

Casa Forestal

Casa Pequeña.

Desde el refugio desviándonos en el cruce dirección de nuevo a Palencia, pero por la carretera de Caracol, se encuentra a dos kilómetros un edificio del siglo XVIII conocido como la Casa Pequeña, lugar que nos ofrece una maravillosa panorámica de la ciudad desde “El Mirador de Palencia”, al tiempo que podemos tomarnos algún que otro aperitivo o vinillo de la comarca servido en un buen porrón. Desde aquí podremos regresar a Palencia descendiendo por la carretera del Caracol PP-9002 (el sobrenombre le viene por alguna que otra curvilla que tiene la susodicha carretera para salvar  el desnivel), estando la ciudad a una distancia de 5,250 km.

Casa Pequeña

Casa pequeña

Casa Pequeña. El Mirador de Palencia

Casa Pequeña. El Mirador de Palencia

Desde “El Mirador de Palencia” situado en la Casa Pequeña, en Monte “El Viejo”, se puede apreciar la ciudad de Palencia. El Cristo de Otero, considerada la segunda escultura mayor del mundo situada en un espacio natural, la Catedral de San Antolín de Palencia apodada como “La bella desconocida”, la industria cafetera “La Seda” y el Hospital Río Carrión en primer término, también son visibles desde el mirador.

Patrimonio Natural.

Las Atalayas.

Tanto encinas como quejigos podemos encontrar en muchas ocasiones ejemplares aislados que llegan alcanzar gran talla debido a su gran longevidad, y que sobre todo en la encina o carrasca son conocidas como “Atalayas”. La encina fue uno de los árboles más venerados en la culturas celta, tal es así que recibía el sobrenombre de “Kaerquez” que significa “árbol hermoso”. El por qué se conservan algunos ejemplares así es debido a la acción del ser humano sobre la masa forestal a lo largo de la historia del monte. Estos ejemplares servían para marcar y delimitar las parcelas de corta dedicadas a monte bajo que se dedicaba el resto de las masa forestal. La conservación de estos ejemplares se debía a la producción de bellota de calidad, que por una parte servía de alimento de engorde para el ganado y a los animales salvajes como el jabalí, corzo o ciervo, (también para la alimentación humana durante la posguerra al ser empleada como sucedáneo del café). También, y en menor medida, la intención intención de que quedaran estos pies sin cortar eran los de renovar la masa forestal, sin embargo a pesar de que las masas dedicada a cortas se acotaban durante 6 años para favorecer su rebrote previniendo así la presión de los herbívoros (tanto ganado domestico como fauna salvaje), y que los turnos de las cortas a matarrasa eran mas bien cortos (de 18 años), esto no era tiempo suficiente para que los ejemplares que se decidieron conservar fueran suficientes para que dieran la cantidad de bellotas necesarias y de calidad (un ejemplar de brinzal de encina suele tardar entorno a los 8-10 años en fructificar) para garantizar la viabilidad genética de la especie en este espacio en el futuro. Cualquier vegetal que produzca una buena calidad de semillas, aumentará su probabilidad de supervivencia al tener una mayor resistencia a efectos meteorológicos extremos, plagas o enfermedades que si las semillas no lo son.

Nos quedan en el monte decenas de “Atalayas”, la mayoría sin nombre hoy conocido, quizás porque en la mayor parte de las circunstancias, como todo en la vida, la memoria del ser humano es finita sino se transmite esa sabiduría popular de generación en generación a través de la voz o la escritura.

En cualquier caso nos podemos ir familiarizando con nombres como “Atalaya La Arrogante”, en la Roza de Valdaria, linde con Dueñas, “Atalaya de los Coches” partida por un rayo en el Camino de Santa Cecilia de Alcor a Villamuriel, “Atalaya Bonita” o “La Bonita” en el mismo camino unos metros más adelante, “Atalaya del Pino” próxima al Camino de los Palos, “Atalaya La Tiesa” el primer gran ejemplar a la derecha descendiendo al Valle El Cigarral, “Atalaya del Columpio” a la izquierda casi al final de la Senda Los Caleros, “Atalaya del Pan” próxima al antiguo Campo de Tiro, “Atalaya La Hercúlea” en la roza de Encinales, etc.

Atalaya "La Arrogante"

Atalaya “La Arrogante”

Una de tantas “atalayas” repartidas por el monte, esta en concreto desde la roza de Valdaría, “La Arrogante”, nos da sombra y descanso en nuestros paseos estivales donde podemos parar y contemplar el precioso Valle de Valcabao y Monte de Dueñas. 

Atalaya Bonita

Atalaya Bonita

Atalaya Bonita

 

Esta otra atalaya “Bonita” o “La Bonita”, se encuentra en el camino de Santa Cecilia de Alcor a Villamuriel y probablemente puede que se trate, junto con el ejemplar existente al final del valle del Cigarral (foto de abajo), de unos de los ejemplares de encina más longevos y sorprendentes que existe en el monte.

Atalaya del Columpio

Atalaya del Columpio

Atalaya del Pan. Campo de Tiro

Atalaya del Pan. Campo de Tiro

Atalaya la Hercúlea. Roza de Encinales

 

Atalaya La Hercúlea. Roza de Encinales

Atalaya La Hercúlea. Roza de Encinales

Otras atalayas se encuentran  vinculadas a los cruces de caminos históricos, como la “Atalaya del Pozo Vallejuelos”

Atalaya del Pozo Vallejuelos

Atalaya del Pozo Vallejuelos

Otras no tienen nombres conocidos y aparentemente pueden que no sean tan grandes pero no por menos importantes, nos llamarán la atención incluso por las caprichosas y retorcidas formas que toman en su desarrollo al merced de las inclemencias meteorológicas y nos hacen jugar con la imaginación pues su figura recrea quizás personajes fantásticos o mitológicos propios de la cultura popular.

Atalaya Roza Hoyo de las Norias

Atalaya Roza Hoyo de las Norias

Atalaya El Cigarral (2)

Atalaya El Cigarral

Atalaya El Cigarral

Atalaya en la Roza de Carropluma

Atalaya en la Roza de Carropluma

Atalaya de la Roza del Beato

Atalaya de la Roza del Beato

Bellotas de encina

Bellotas y hojas de encinas o carrascas arriba, bellotas y hojas de roble carrasqueño o quejigo abajo.

Bellotas de quejigo

Para el roble carrasqueño o quejigo, también se recuerda algún que otro nombre, pero estos se encuentran aún más escasamente documentados:, “Atalaya Brazos Gordos” cerca de la senda de Los Toros, “Atalaya Dos Horquillas” y “Atalaya Los Dos Amigos” en la Senda Los Caleros” o “Atalaya del Roble” situado a la entrada del monte  subiendo por el Camino de Valdesantos.

Atalaya "La Boquilla"

Atalaya “La Boquilla”

Arriba enorme y centenaria “Atalaya” de roble carrasqueño o quejigo Quercus faginea subsp. faginea en La Boquilla. Abajo sus hojas secas marcescentes, que se desprenden a finales del invierno y cubren sus pies a la espera de la llegada de las lluvias primaverales que permitan su rápida descomposición y posterior formación del humus necesario para garantizar el buen desarrollo del árbol.

hojas secas de roble carrasqueño o quejigo, Quercus faginea subsp. faginea

Un poco de geología, edafología, climatología, hidrología y paisaje.

Monte El Viejo, es una porción de tierra bien definida perteneciente a la zona de páramos denominados Montes Torozos. Son altiplanicies que junto con los montes próximos en El Cerrato, forman parte de la cuenca hidrográfica del Duero, caracterizados por sedimentos modernos originados en dos períodos durante el Terciario: uno en el Triásico (aprox. unos 200 m.a.) y otro concretamente durante la segunda mitad del Mioceno (menos de 10 m.a.). En ambos casos tuvo lugar una desecación de una serie de lagunas endorreicas o mares interiores (zonas donde los ríos vertían sus aguas dulces, de aguas someras o de poca profundidad, sin salida al mar) en un ambiente muy cálido y seco, de elevada evaporación, escaso aporte de agua dulce y elevadas concentraciones de sales minerales. Estos sedimentos se han ido depositando siguiendo una ordenación estratigráfica cronológica de tal manera que los más antiguos se sitúan en la base y los más modernos se encuentran en la parte superior de estos altiplanos. Empezamos por estos últimos: su naturaleza geológica es caliza, se componen de una parte que es de consistencia gruesa y dura, compacta, de color blanco o blanco-rojizo, son los llamados “litosoles” (suelos de roca dura) o “lastras” nombre empleado comúnmente por los agricultores de la zona, y por otra parte se encuentran las llamadas rendzinas (cuando la vegetación instalada ha sido capaz de meteorizar la roca dura y convertirla en suelo algo más profundo, apto para el desarrollo de especies arbóreas).

Por debajo se encuentran materiales más blandos, de colores blanquecinos o verdosillos (xerorendzinas), fácilmente erosionables por los agentes meteorológicos: son las margas y yesos que se pueden apreciar a lo largo del perímetro de este monte delimitando pequeñas pendientes abruptas a modo de cortados denominadas “cuestas”; es en estos suelos cuando la vegetación herbácea gipsófila o gipsícola (típicas del yeso), es capaz de instalarse.

Alrededor de los mismos se encuentran las vegas fértiles donde se instala la población humana y se desarrolla la agricultura extensiva de secano y regadío. En la zona más baja, se encuentran las arcillas amarillento-rojizas que constituyen la “terra-rossa”.

El clima de esta zona meridional de la provincia de Palencia es propiamente mediterráneo de transición continental, de ombrotipo secosubhúmedo, es decir, caracterizado por escasas precipitaciones (rango de precipitaciones: 350-600 mm/año), con elevadas temperaturas durante la estación estival y temperaturas frías durante la estación invernal, con presencia de períodos con heladas moderadas, propio del piso bioclimático mesomediterráneo (600/700 m.s.n.m. a 1.300/1.400 m.s.n.m.).

En cuanto a la hidrología de la zona, decir que aunque el espacio está circundado por su zona noreste por el río Carrión y el canal de Castilla, por su zona sureste por el arroyo de Los Vallejuelos, así como el nacimiento del arroyo de Valdesanjuan en su cara suroeste, dentro del espacio natural es prácticamente nula la existencia de corrientes continuas de agua superficial, estas de manifestarse en todo caso, son de carácter estacional y dependen casi exclusivamente de la época de lluvias o de los usos de las actividades que se llevan a cabo en las áreas recreativas durante la estación estival. Solo cabría destacar de vital importancia para la preservación de los ecosistemas acuáticos terrestres mencionar la presencia de una charca seminatural en la cabecera del Valle de El Cigarral, antigua zona conocida como El Arenal, la cual y desde mi punto de vista, creo que debería ser incluida en alguna figura de protección especial, tal y como se recoge en la legislación medioambiental española y/o europea: Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, donde se dice que “los principios que inspiran esta Ley se centran, desde la perspectiva de la consideración del propio patrimonio natural, en el mantenimiento de los procesos ecológicos esenciales y de los sistemas vitales básicos, en la preservación de la diversidad biológica, genética, de poblaciones y de especies, y en la preservación de la variedad, singularidad y belleza de los ecosistemas naturales, de la diversidad geológica y del paisaje”. Dicha Ley viene a derogar y sustituir a la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres que, a su vez, en parte procedía de la Ley de 2 de mayo de 1975, de Espacios Naturales Protegidos, y a las sucesivas modificaciones de aquélla. Decreto 194/1994, de 25 de agosto, por el que se aprueba para la provincia de Palencia el Catálogo de Zonas Húmedas y se establece su régimen de protección, Decreto 125/2001, de 19 de abril, por el cual se incorpora nuevas zonas húmedas al Catálogo, en línea con las directrices marcadas por UE según anexo I y II de la Directiva 92/43/CE de conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre, así como su transposición al ordenamiento español a través de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna SilvestresLey 8/1991, de 10 de mayo, de Espacios Naturales de Castilla y León y Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre.

Vegetación y flora.

¡Déjate perder por la espesura de sus bosques y la estepa aromática!.

Talofitas

Son organismos pluricelulares que no presentan raíz, tallo, hojas y un sistema vascular del que se encarga de la distribución del agua y de los nutrientes. Se reproducen por esporas.

Hongos

Líquenes

Cladonia pyxidiata (2)

Cladonia pyxidiata

Cladonia pyxidiata

Parmelia quercina

Parmelia quercina

Los líquenes, como los que se muestran en las foto superiores, son organismos pluricelulares no vasculares (no poseen vasos conductores para el transporte de agua y minerales), resultado de una estrecha relación simbiótica entre un hongo y un organismo fotosintético: un alga verde o cianobacteria.

Musgos

Grimmia laevigata

Grimmia laevigata

Grimmia laevigata

Grimmia laevigata. Es un musgo de forma almohadillada que crece sobre piedras o en el suelo. En la reproducción tiene los esporangios en una fase en forma de huevo colgante del pedúnculo y en otra fase en forma de pequeña lanza, erecto

Los Musgos, son organismos pluricelulares fotosintéticos o “plantas inferiores” con alternancia de generaciones distinguibles, que se reproducen por esporas y cuya capacidad de adaptación ecológica más destacable es la “reviviscencia”: capacidad que les permite sobrevivir en ausencia de agua (criptobiosis) durante periodos de tiempos muy prolongados, y recuperarse después cuando se rehidratan sin ningún problema, cambiando incluso de aspecto, lo cual les confieren un destacado papel como reguladores de agua y nutrientes en todo tipo de ecosistemas.

Plantas superiores o Cormofitas:

Son organismos pluricelulares fotosintéticos que presentan raíz, tallo, hojas y un sistema vascular que se encarga de la distribución del agua y de los nutrientes. Éste está formado por el xilema, encargado de distribuir la savia bruta hacia las hojas, y el floema, encargado de transportar la savia elaborada al resto de la planta. Dentro de este grupo encontramos:  y las espermatofitas, plantas vasculares que producen flores, se reproducen por semillas y poseen un alto grado de vascularización.

Pteridofitas

También llamadas criptógamas (helechos), son organismos pluricelulares fotosintéticos que presentan una alternancia de generaciones bien diferenciadas, con bajo grado de vascularización, que no producen flores y se reproducen por esporas.

Píjaro, Polystichum setiferum

Píjaro, Polystichum setiferum

Espermatofitas o fanerógamas

Son los organismos pluricelulares más evolucionados dentro del reino vegetal en su adaptación al medio terrestre, con capacidad de producir flores y reproducirse mediante semillas. A este grupo pertenecen lo que se conocen como “plantas superiores”.

Biogeografía y clasificación fitosociológica de las plantas superiores

La situación Biogeográfica de la vegetación típica del Monte “El Viejo” estaría enmarcada según la clasificación publicada por RIVAS MARTÍNEZ, S. et al (2004), en el Reino Holártico (propio de de las tierras templadas del hemisferio norte), Región Mediterránea (caracterizada por la existencia de un período de sequía estival), Subregión Mediterránea-Occidental (caracterizada por inviernos frios), Provincia Mediterránea-Ibérica-Central (zonas centro-orientales de la Península Ibérica donde predominan suelos calcáreos y los inviernos son poco lluviosos), Subprovincia Castellana (comprende Castilla, El Maestrazgo, La Mancha y La Alcarria), Sector Castellano-Duriense (zona de páramos y parte central de la cuenca del Duero), Distrito Cerrateño (comprende El Cerrato y Montes Torozos).

Las especies forestales que predominan en Monte “El Viejo” son la encina o carrasca Quercus ilex subsp. ballota (=Quercus rotundifolia) y el roble carrasqueño o quejigo Quercus faginea subsp. faginea. Son los máximos representantes de un tipo de ecosistema propio de estas latitudes: el bosque mediterráneo continental; son formaciones vegetales organizadas por un estrato superior formado por grandes árboles que en su conjunto se conocen con el nombre “carrascales de paramera” por un lado en las zonas secas y “quejigares” en sus zonas más umbrosas y por tanto frescas (subhúmedas). Este es un bosque climácico condicionado por una amplia amplitud térmica entre el verano y el invierno (altas temperaturas en verano y frías en invierno con frecuentes y moderadas heladas durante el invierno), bajas precipitaciones (entorno a los 400 mm. anuales de media), y la tipología del suelo donde se desarrolla: “Calizas del Páramo”, margas calizas, margas yesíferas e incluso yesos. Ambas especies se caracterizan por poseer hojas pequeñas y endurecidas (esclerófilas) que les permite reducir la perdida de agua por evapotranspiración.

En este ecosistema se pueden observar una variada composición florística que sigue un comportamiento particular en función de los factores físicos o abióticos (edáficos, geomorfológicos, topográficos, bioclimáticos y biogeográficos) presentes en un lugar determinado (biotopo) y los factores biológicos o bióticos (ecológicos) específicos de cada uno de los individuos y sus interrelaciones dinámicas consigo mismas y con los demás seres vivos (biocenosis), así como la evolución del paisaje vegetal a lo largo de la historia (Paleobotánica).

El paisaje vegetal de un territorio dado es pues el resultado de un proceso de evolución natural a lo largo del tiempo condicionado por la existencia de factores abióticos y bióticos positivos que determina una concatenación de etapas evolutivas que denominamos “sucesión vegetal progresiva” (líquenes/musgos → herbáceas → arbustos → árboles), donde unas especies dominan sobre otras desplazándolas del territorio por competencia, hasta alcanzar un etapa final de máximo desarrollo biológico llamado “climax” (también “equilibrio dinámico” u “óptimo estable”), en la cual se alcanzaría la formación de unas comunidades vegetales formadas por árboles, arbustos y herbáceas (bosques primarios), que constituyen la “vegetación potencial” típica de un territorio dado en ausencia de factores (antrópicos) negativos. Sin embargo, este proceso frecuentemente se suele interrumpir o invertir en dirección contraria cuando sobre el sistema inciden los factores negativos, y estos se además se prolongan en el tiempo, son las etapas de degradación o sustitución, es lo que denominamos “sucesión vegetal regresiva” (árboles → arbustos → herbáceas  → líquenes/musgos).

En Fitosociología hay dos líneas de investigación, una es la “escuela sigmatista” (de las siglas SIGMA: Station Internationale de Géobotanique Mediterrannéene el Alpine, cuyo fundador fue el profesor Josias Braun-Blanquet,1928). Esta escuela propugna que la composición florísitica que conforma el paisaje vegetal de un territorio no se dispone al azahar sino que se agrupa en “formaciones vegetales” (también llamadas “asociaciones vegetales”, “comunidades vegetales” o “comunidades tipo”) según sus afinidades ecológicas. Es un método de estudio que permite pues agrupar a las especies vegetales en grupos que se pueden diferenciar de otros, pudiendo de esta manera estructurarlos dentro de una clasificación jerárquica bien conocida. Este método se ha extendido debido a su fácil operatividad, ya que permite obtener de forma rápida un muestreo de la composición florística de un determinado lugar que puede ser extrapolable a territorios amplios.

Las “formaciones vegetales” u “asociaciones vegetales” son pues consideradas las unidades básicas para la interpretación del paisaje (vegetación potencial o vegetación actual), de un determinado territorio, así como en la gestión y conservación de los ecosistemas (Red Natura 2000, LIC: Directiva 92/43/CEE).

Sin embargo debemos señalar que al mismo tiempo, desde hace décadas, existe en paralelo otra corriente investigadora muy crítica con la primera, es la llamada “escuela continuista” (GLEASON, 1926),  que tilda el método sigmatista de poco objetivo al considerar que las parcelas de muestreo que se realizan son de tamaño variable y no son al azahar, ello determina que el investigador incluya en el inventario de forma poco objetiva aquellas especies que “a priori” ha considerado las representativas. Consideran que los resultados que se obtiene no son realmente representativos y por lo tanto son sesgados. Para estos últimos, la composición de la vegetación de un determinado lugar es fruto del azahar, de la capacidad de dispersión de sus individuos, por la cercanía de un punto determinado de los parentales, la capacidad de adaptación de cada especie, etc., de tal manera que la vegetación varía constantemente y no se podría clasificar en “comunidades tipo”, es decir, no existen nunca dos comunidades iguales.

Pese a existir esta corriente crítica desde hace décadas, tras la avalancha de numerosas investigaciones analíticas y sintéticas sobre comunidades vegetales, biotopos y hábitats, acaecidas en las últimas décadas, los trabajos de investigación han seguido basándose en la escuela sigmatista: BRAUN-BLANQUET (1976 y 1979) y RIVAS MARTÍNEZ (1981, 1987, 2001 y 2002), pero se ha ido haciendo cada vez más necesario ensanchar la base doctrinal y ensayar modelos más globalizadores, para poder seguir avanzando en estas áreas de la ciencia derivadas de la Fitosociología: la Sinfitosociología y Geosinfitosociología. La coordinación entre las 3 disciplinas es hoy día necesaria para poder realizar una correcta interpretación del paisaje vegetal:

Fitosociología+Sinfitosociología+Geosinfitosociología=Fitosociología Integada

La unidad básica que trata de expresar el conjunto de formaciones, asociaciones o comunidades vegetales que pueden encontrarse en un espacio (tesela) afín como resultado de las etapas de sucesión (progresivas o regresivas), se denomina “Serie de vegetación” o “Sigmetum”.

Siguiendo pues este planteamiento en nuestro estudio de la vegetación de Monte El Viejo, consideraremos la existencia de los siguientes tipos de comunidades vegetales:

Vegetación climatófila

Como su nombre indica, agruparía a aquellas comunidades vegetales caracterizadas por su dependencia de la cuantía de las precipitaciones anuales recibidas en un territorio sobre suelos con saturación hídrica normal, es decir, que se corresponde con el tipo bioclimático propio del lugar.

  • Los bosques de encinas o carrascas

Los bosques de encina o carrascas, llamados también “carrascales de paramera”, (que sería la etapa “climax” o máxima evolución biológica que se alcanzaría en la sucesión vegetal en la zona altiplana del páramo), pertenecerían a la llamada serie climatófila meso-supramediterranea castellano-alcarreña-manchega basófila de la encina, Quercus ilex subsp. ballota (Asparago acutifolii-Querceto rotundifoliae Sigmetum) (anteriormente denominada serie mesomediterránea castellano-aragonesa de la encina, Bupleuro rigidi-Querceto rotundifoliae S.), donde la encina sería la especie dominante de la asociación vegetal, mientras que las especies características o representativas (indicadores ecológicos) serian la esparraguera, Asparagus acutifolius, Rubia peregrina, jazmín de monte, Jasminum fruticans, etc. Podemos definir estos encinares como bosques meso-supramediterráneos basófilos y secos, que se desarrollan sobre suelos calizos poco profundos, que no es más que el antiguo lecho pétreo y duro calizo de un gran fondo lagunar al final del Terciario (Mioceno-Pontiense) hace unos 6,5 m.a. aprox. y que los agricultores de la zona lo conocen como “lastras”.

El sotobosque del encinar suele aparecer salpicado de otras plantas acompañantes como arbustos y subarbustos que pertenecerían al matorral serial de los espinares Lonicero estruscae-Rosetum agrestis, donde aparecerían representados especies características tales como los rosales silvestres o escaramujos Rosa canina, R. micrantha R. agrestis, madreselva Lonicera etrusca, majuetos o espinos majuelos, Crataegus monogyna, artos o espinos de tintes, Rhamnus saxatilis, endrinos, Prunus spinosa, jaras de estepa, Cistus laurifolius, aliagas o aulagas, Genista scorpius, aligustre, Ligustrum vulgare o la retama loca, Osyris alba fundamentalmente.

Jazmín de monte, Jasminum fruticans

Jazmín de monte, Jasminum fruticans

Arto de tintes, Rhamnus saxatilis

Arto de tintes, Rhamnus saxatilis

Arto de tintes, Rhamnus saxatilis

Tapaculos, fruto del escaramujo o rosal silvestre, Rosa canina

Tapaculos, fruto del escaramujo o rosal silvestre, Rosa canina

Jara estepa, Cistus laurifolius

Jara estepa, Cistus laurifolius

Jara estepa, Cistus laurifolius

Jara estepa, Cistus laurifolius

Matorral serial formado por plantas espinosas, y aromáticas como la jara de estepa, Cistus laurifolius.

Endrino, Prunus spinosa

Endrino, Prunus spinosa

Endrino, Prunus spinosa

En la foto superior flores del endrino, Prunus spinosa, y en la foto inferior su fruto las endrinas con las que se aromatizan algunas bebidas. Forma parte del estrato arbustivo que frecuentemente aparece en las zonas subhúmedas o húmedas del encinar o quejigar aclarado.

Aliaga, Genista scorpius

Aliaga, Genista scorpius

Aliaga o aulaga, Genista scorpius, arbusto de fragantes flores, relativamente frecuente en zonas secas en las orlas de los bosques de encinas o carrascacales de paramera.

Madreselva, Lonicera etrusca

Madreselva, Lonicera etrusca

La madreselva, Lonicera etrusca, es un arbusto de ramas sarmentosas rojizas trepadoras y de flores amarillas fragantes que se diferencia de otras madreselvas por las hojas superiores, las que están justo debajo de la inflorescencia, estas se encuentran soldadas entre sí.

Retama loca, Osyris alba

Retama loca, Osyris alba

La retama loca, Osyris alba, con su característico fruto globoso de un vivo color rojo.

También es rico este encinar en otras plantas arbustivas y subarbustivas aromáticas y medicinales que pertenecerían a los llamados salviares o tomillares, incluidos en la asociación vegetal denominada Sideritido-Salvión lavandulifoliae (=Lino differentis-Salvietum lavandulifoliae), con especies caracteristicas como la jalvia o salvia, Salvia lavandulifolia, espliego, Lavandula latifolia, tomillo blanco o sardinilla, Thymus mastichina, el endémico tomillo picante o rastrero, Thymus mastighophorus o el tomillo salsero o de San Juan, Thymus zygis; otras especies acompañantes en las laderas margosas son el romero Rosmarinus officinalis (introducido y naturalizado en recientes repoblaciones en Valdesantos y Valle de San Juan) o el cantueso, Lavandula stoechas (también introducido en recientes repoblaciones efectuadas en el antiguo Campo de tiro, entorno a la zona de antenas de la Casa Pequeña), el té del páramo, Sideritis hirsuta, el té de aljezar, S. linearifolia o la oropesa, Salvia aethiopis.

Espliego, Lavandula latifolia

Espliego, Lavandula latifolia

Tomillo salsero o de San Juan, Thymus zygis

Tomillo salsero o de San Juan, Thymus zygis

Oropesa, Salvia aethiopis

Oropesa, Salvia aethiopis

Oropesa, Salvia aethiopis

Herbáceas o matas subarbustivas características y acompañantes del encinar aclarado del Monte El Viejo, destacaremos la oreja de liebre, Bupleurum rigidum, la coronilla o lentejuela, Coronilla minima, la escoba o lebrela, Dorycnium pentaphyllum, la escoba o o balea pegajosa, Odontites viscosus subsp. viscosus, la mata pincel, Staehelina dubia, el junquillo azul, Aphyllantes monspeliensis, el carraspique o cestillo de plata, Iberis ciliata, la gramínea hierba plumera Stipa iberica, la jabonera, Saponaria ocymoides, Geranium purpureumlas jarillas, tamarillas, zamarrillas o perdigueras: Helianthemum hirtum (plantitas erguidas de flores amarillas solitarias o ramosas), H. marifolium subsp. origanifolium (plantitas de porte postrado, de flores amarillas más pequeñas) H. asperum (de flores blancas); el endemismo ibérico ojo de lobo, Onosma tricerosperma subsp. granatensis, la candilera Plomis lychnitis, el gallocresta Bellardia trixago o los periquillos, Coris monspeliensis entre otras.

Oreja de liebre, Bupleurum rigidum subsp. rigidum

Oreja de liebre, Blupeurum rigidum, flor

Oreja de liebre, Bupleurum rigidum subsp. rigidum

La oreja de liebre, Bupleurum rigidum subsp. rigidum, es un indicador ecológico característico de los encinares o carrascales de paramera (también de los quejigares en su facies subhúmeda), propios de  la cuenca del Duero.

Odontites viscosus subsp. australis

Escoba o balea pegajosa, Odontites viscosus subsp. australis

La escoba o balea pegajosa, Odontites viscosus subsp. australis, se diferencia de su congénere O. luteus en que este último sus anteras están formando un ángulo de 180º con respecto al filamento que las sostiene, mientras que O viscosus sus anteras forman un ángulo de 90º con respecto al filamento que las sostiene. Es una planta que domina ampliamente durante el verano los claros de los carrascales de paramera

Carraspique o cestillo de plata, Iberis ciliata subsp. contracta

Carraspique o cestillo de plata, Iberis ciliata subsp. contracta

Arriba el carraspique o cestillo de plata, Iberis ciliata subsp. contracta, bellísima crucífera de flores blanco purpúreas o purpúreas y hojas linear-espatuladas de apice mucronado y borde ciliado, como bien indica su nombre. Tapiza en primavera los pastizales en los claros de los carrascales de paramera. Abajo también podemos encontrar Iberis ciliata subsp. ciliata de flores totalmente blancas.

Carraspique o cestillo de plata, Iberis ciliata subsp. ciliata

Carraspique o cestillo de plata, Iberis ciliata subsp. ciliata

En las zonas más frescas y umbrosas bajo el dosel del encinar suelen aparecer otras herbáceas como las violetas, Viola riviniana o Viola odorata fundamentalmente.

Violeta, Viola riviniana

Violeta, Viola riviniana

También abundan geófitos como orquídeaceas, orobancáceas, liliaceas o iridáceas de extraordinaria belleza y complejidad. Entre las primeras destaca la presencia del limodoro, Limodorum abortivum, el satirión manchado, Orchis mascula, o la rarísima Cephalantera rubra.

Limodoro, Limodorum abortivum

Limodoro, Limodorum abortivum

Limodoro, Limodorum abortivum

Limodoro, Limodorum abortivum

Limodoro, Limodorum trabutianum

Limodoro, Limodorum trabutianum

Limodoro, Limodorum trabutianum

Limodoro, Limodorum abortivum Limodorum trabutianum, orquidáceas típicas de zonas pedregosas, pastizales calizos, y sobre todo en claros de bosques de encinas o carrascos y quejigos o robles carrasqueños.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Satirión manchado, Orchis mascula

Satirión manchado, Orchis mascula

Satirión manchado, Orchis mascula

Satirión manchado, Orchis mascula

El satirión manchado, Orchis mascula, es una orquídea común en las zonas abiertas de pastizal subhúmedo y claros de bosques de encinas y quejigos.

De las segundas, las orobancáceas, estas son plantas hemiparásitas que viven a expensas de otras plantas fanerógamas, son representativas en Monte El Viejo el espárrogo de lobo, Orobanche amethystea, y Orobanche rapum-genistae.

Espárrago de lobo, Orobanche amethystea

Espárrago de lobo, Orobanche amethystea

Orobanche rapum-genistae

Dos orobancáceas: arriba el espárrogo de lobo, Orobanche amethystea,  herbácea anual geófita de característico color blanco-crema que se empardusca al marchitar y que vive parasitando las raices de plantas del género Eryngium como el cardo corredor tan frecuente en esta zona y otras plantas leguminosas, por lo que no realiza la fotosíntesis. Abajo Orobanche rapum-genistae de característico color purpúreo que parásita raices de otras matas de la familia de las papilonáceas o leguminosas como la lebrela Dorycnium pentaphyllum y la coronilla o lentejuela Coronilla minima típicas de las “cuestas” del páramo, bordes de caminos y campos agrícolas abandonados.

Y de las lilíaceas: los tableros de damas o ajedreas, Fritillaria nervosa subsp. falcata Fritillaria lusitanica subsp. lusitanica.

Fritillaria nervosa subsp. falcata Ajedrea, Fritillaria nervosa subsp. falcata Fritillaria nervosa nervosa, fruto

Ajedrea, Fritillaria nervosa subsp. falcata

Ajedrea, Fritillaria nervosa subsp. falcata

Una de las liláceas raras en los claros de encinares (y quejigares) son las bellísimas flores del tablero de damas o ajedrea Fritillaria nervosa subsp. falcata (=F. pyrenaica), se encuentra incluida en el CFPCL bajo la figura “De atención preferente”.

Ajedrea, Fritillaria lusitanica subsp. lusitanica

Ajedrea, Fritillaria lusitanica subsp. lusitanica

Y la rarísima ajedrea, Fritillaria lusitanica subsp. lusitanica, también se encuentra recogida con la categoría de “Vulnerable” en la Lista Roja de la Flora Vascular Española (Moreno 2008) y Adenda 2010 al Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada (Bañares et al.,2010). Ambas especies están en el monte y se encuentran gravemente amenazadas por labores periódicas de desbroce que se suelen realizar sobre todo bajo zona de tendido eléctrico en La Boquilla. Ante el desconocimiento de los operarios que realizan estas labores de limpieza, el Ayuntamiento de Palencia debería de informar a los mismos de la existencia de esta población, para que se tomaran las medidas de protección necesarias que evitasen causar unos daños que podían ser irreparables.

Otras liláceas más comunes son el gamón, Asphodelus albus,  el ajete de cabeza redonda, Allium sphaerocephalon, los nazarenos, Leopoldia comosa (=Muscari comosum), y las lloricas o penitentes, Muscari neglectum.

Gamón, Asphodelus albus (2)

Gamón, Asphodelus albus

Gamón, Asphodelus albus

Ajete de cabeza redonda, Allium sphaerocephalon

Ajete de cabeza redonda, Allium sphaerocephalon

Nazarenos, Leopoldia comosa

Nazarenos, Leopoldia comosa

Penitentes o lloricas, Muscari atlanticum

Penitentes o lloricas, Muscari atlanticum

Los penitentes o lloricas, Muscari atlanticum (=M. racemosum, M. neglectum), son junto a los nazarenos, Muscari comosum, y gamón, Asphodelus albus, las liliáceas más abundantes en los pastizales xerófilos y claros de bosques en Monte El Viejo.

  • Bosques de roble carrasqueño o guejigos

Los bosques de robles carrasqueños o quejigos también llamados quejigares, se encuentra incluídos en la serie climatófila castellana meso-supramediterránea subhúmeda basofila del quejigo Quercus faginea subsp. faginea (Cephalanthero rubrae-Quercetum faginae Sigmetum), donde el quejigo o roble carrasqueño es la especie dominante de la asociación, mientras que las especies características o representativas (indicadores ecológicos) serían las orquídeas Cephalanthera rubra, C. damasonium, C. longifolia, Chamaeris reichenbachiana, Limodorum abortivum, Ophrys scolopax, O. sphegodes (y variantes fenotípicas), O. lutea y O. tenthredinifera; otras plantas acompañantes serian el aligustre, Ligustrum vulgare, el jazmín de monte, Jasminum fruticans, madreselva, Lonicera etrusca, el espantalobos, Colutea brevialata, espino majoleto o majueto, Crataegus monogyna, sorbo o mostajo de perucos, Sorbus torminalis, oreja de liebre, Bupleurum rigidumRubia peregrina, las gramíneas como Koeleria vallesiana y Arrhentherum elatius, la hiedra, Hedera helix, Geum sylvaticum, el té del páramo o mijo del sol, Lithospermum officinale, etc.

Sorbo o mostajo de perucos, Sorbus torminalis

Sorbo o mostajo de perucos, Sorbus torminalis

Sorbo o mostajo de perucos Sorbus torminalis, especie muy dispersa por nuestra geografía.

Definiremos pues este bosque como un quejigar meso-supramediterráneo basófilo que crece fundamentalmente en las laderas del páramo o “cuestas”, donde los materiales son mucho más blandos, profundos e inestables (margas-calizas o margas-yesíferas), aunque orientados a zonas más umbrias, y por tanto más frescas y húmedas (La Boquilla, Valdesantos, El Cigarral).

Cephalantera rubra

Cephalantera rubra

Cephalantera rubra

Arriba la rarísima Cephalanthera rubra y abajo más frecuente aún Cephalanthera damasonium; ambas crecen a la sombra de bosques marcescentes como los quejigares presentes en varias zonas del monte, siempre sobre sustratos calizos.

Cephalanthera damasonium

Cephalanthera damasonium

Cephalanthera damasonium

Ophrys tenthredinifera

Ophrys tenthredinifera

O la excepcionalidad en el territorio de la extraordinaria Ophrys tenthredinifera, presente en pastizal psicroxerófilo típico de las landas subestépicas formadas por terófitos anuales y otras vivaces de la clase TheroBrachypodietea (hábitat europeo prioritario), como la gramínea Brachypodium phoenicoides que se desarrolla en los claros del quejigar sobre las “cuestas” margosas. Su belleza y fragilidad nos deja boquiabiertos.

También en los claros de bosques de quejigos (o en zonas de ecotono con los encinares), así como pastizales yesiferos subsalinos, se desarrolla el lirio azul de junquera, Chamaeiris reichenbachiana.

Lirio azul de junquera, Chamaeiris reichenbachiana

Lirio azul de junquera, Chamaeiris reichenbachiana

Lirio azul de junquera, Chamaeiris reichenbachiana

Lirio azul de junquera, Chamaeiris reichenbachiana

Una rarísima iridácea presente en la provincia de Palencia, el lirio azul de junquera, Chamaeiris reichenbachiana (=Iris spuria subsp. maritima), que se encuentra incluida en el Catálago de Flora Protegida de Castilla y León (CFPCL) bajo la figura “De atención preferente”; es una pequeña población localizada al pie de de los cerros yesíferos de los páramos, en depresiones subsalinas. Hemos de constatar y lamentar que sus poblaciones son muy escasas y dispersas, sufriendo periódicas labores de desbroce bajo linea de alta tensión; en otra población algunos individuos han sido arrancados por sus llamativas y bellas flores, por lo que rogamos que se evite esta tentación para no comprometer la supervivencia y posibilidad de expansión de esta especie en este espacio natural.

Los bosques de quejigo fueron muy extensos en los Montes Torozos hace algunas centurias, llegando ocupar aún en 1840 una extensión de más de 32.000 ha, según recoge PASCUAL MADOZ (1840) en su obra Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España”.

Como curiosidad, debemos indicar que en una pequeña zona umbrosa de la cara norte de Monte El Viejo es posible apreciar una paulatina introducción de una “facies húmeda” del quejigar que posibilita la colonización de nuevos elementos de flora tan interesantes como pueden ser el sorbo silvestre, Sorbus torminalis (incluido en el CFPCL bajo la figura “De atención preferente”), el arce de Montpellier Acer monspessulanus, o el nochizo o avellano, Corylus avellana; incluso esa umbría generada entre las copas de los árboles, la situación norte a la que se orienta la ladera y las actividades recreativas estivales que se desarrollan en la zona, parece crear por ahora un ambiente propicio caracterizado por una mayor humedad edáfica de lo normal que sorprendentemente favorece la presencia de algún pteridofito (helecho) como el píjaro, Polystichum setiferum, a todas luces bastante alejado de su zona de distribución biogeográfica natural.

Píjaro, Polystichum setiferum, fronde

Píjaro, Polystichum setiferum

Píjaro Polystichum setiferum; la umbría, la mayor humedad edáfica debido las actividades recreativas estivales que se se realizan  en la cara norte de Monte El Viejo podrían estar favoreciendo la entrada y asentamiento de este pteridofito más propio de zonas montañosas meridionales o septentrionales. Observaremos con especial atención su evolución.

En esta zona aparecen antiguos frutales asilvestrados como la vid, Vitis vinifera, el almendro, Prunus dulcis, el peral, Pyrus communis, o el manzano, Malus domestica, así como elementos de flora naturalizados fruto de repoblaciones antiguas como es el caso del romero, Rosmarinus officinalis, así como otras herbáceas propias de ambientes húmedos como la cicuta, Conium maculatum, la ulmaria, Filipéndula ulmaria, el lampazo, Arctium minus, la hierba de San Antonio,  Epilobium hirsitum, o la ajera o hierba del ajo, Alliaria petiolata, entre otras.

  • Matorral serial basófilo

En las laderas del páramos o “cuestas”, sobre margas yesíferas o calizas, también se desarrollan un elenco de plantas herbáceas y matas subarbustivas adaptadas a este tipo de terrenos inestables sin compactar, degradados, secos y salinos (flora gipsófila o gipsícola), tales como el churraco, Ononis fruticosa, el cañadillo, Efedra dystachia, la melonera, Aristolochia pistolochia, la alcanforada, Camphorosma monspeliaca subsp. monspeliaca, las resedas o gualdas, Reseda stricta o Reseda lutea, el ojo de lobo, Onosma tricerosperma subsp. granatensis, la hierba de las siete sangrías o asperones, Lithodora fruticosa, el lino de monte, Linum suffruticosum, las palomitas o alhelí de campo, Matthiola fruticulosa, la palomilla de hoja fina o sangre de la Virgen, Fumaria vallantii, la palomilla espigada o sangre de Cristo, Platycapnos spicata, el collejón, Moricandia moricandioides, tomillo picanteThymus mastigophorus, la viniebla, Cynoglossum cheirifolium, el chucarro blanco, Lepidium subulatum, la amapola morada, Roemeria hybrida, el tombo, Santolina chamaecyparissus, la manzanilla real, Helichrysum stoechas, jarillas-tamarillas-zamarrillas, Helianthemum spp. y Fumana ericoides, el llantén de perro, Plantago sempervirens, la manzanilla de pastor, Aster sedifolius subsp. sedifolius, las cabezuelas, Globularia vulgaris, la malva peluda o malvavisco peludo, Althaea hirsuta, la serratula, Klasea pinnatifida (=Serratula pinnatifida), la lechetrezna, Euphorbia serrata, la nebeda, Nepeta hispanica (=N. beltranii), la esparcetilla mocha o esparcetilla de pastor o pipirigallo, Onobrychis saxatilis, la oruga, Eruca vesicaria, los soles, Astragalus alopecuroides, y gramíneas que a veces se hacen dominantes excluyendo de esta manera al resto de las fanerógamas como es el caso de la hierba plumero, Stipa iberica, y otras como Koleria vallesiana o Festuca hystrix dominan en zonas muy puntuales.

Chucarro o garbancera, Ononis fruticosa
Chucarro o garbancera, Ononis fruticosa

Alcanforada Champhorosma monspeliaca

Alcanforera Champhorosma monspeliaca

Alcanforera, Champhorosma monspeliaca

La aromática alcanforera Champhorosma monspeliaca, quenopodiacea de tallos floríferos espiciformes (foto de abajo), que crece de forma esporádica en las cuestas margosas algo nitrificadas.

Ojo de lobo, Onosma tricerosperma subsp. granatensis

Ojo de lobo, Onosma tricerosperma subsp. granatensis

Hierba de las siete sangrías o asperones, Lithodora fruticosa

Hierba de las siete sangrías o asperones, Lithodora fruticosa

La hierba de las siete sangrías o asperones, Lithodora fruticosa, abundante en las zonas abiertas del páramos y cuestas con margas yesíferas. Es posible encontrar ejemplares de flores totalmente blancas.

Collejón, Moricandia moricandiodes

Collejón, Moricandia moricandiodes

Collejón, Moricandia moricandiodes

Collejón, Moricandia moricandiodes, una planta gipsófila común en las laderas con margas yesíferas del páramo de Monte El Viejo.

Tomillo picante, Thymus mastigophorus

Tomillo picante, Thymus mastigophorus

Chucarro blanco, Lepidium subulatum

Chucarro blanco, Lepidium subulatum

Chucarro blanco, Lepidium subulatum

 Lino de monte, Linum suffruticosum

Lino de monte, Linum suffruticosum

Lino de monte, Linum suffruticosum

El lino de monte, Linum suffruticosum, también es relativamente común en las zonas más termófilas de las cuestas del páramo.

Palomitas, Matthiola fruticulosa

Palomitas o alhelí de campo, Matthiola fruticulosa

Palomitas o alhelí de campo, Matthiola fruticulosa

Las palomitas o alhelí de campo, Matthiola fruticulosa, es otra planta algo frecuente en las laderas yesíferas del páramo, ¡ojo que es una planta tóxica!.

Palomilla o sangre de la Virgen, Fumaria vallantii

Palomilla o sangre de la Virgen, Fumaria vallantii

Palomilla o sangre de la Virgen, Fumaria vallantii

Amapola morada, Roemeria hybrida

Amapola morada Roemeria hybrida

Tamarilla, Helianthemum hirtum

Tamarilla, Helianthemum hirtum

Tamarilla, Helianthemum hirtum

Manzanilla de pastor, Aster sedifolius subsp. sedifolius, detalle flores

Manzanilla de pastor, Aster sedifolius, detalle punteaduras glandulosas en hojas y tallo

Manzanilla de pastor, Aster sedifolius subsp. sedifolius

Manzanilla de pastor, Aster sedifolius subsp. sedifolius

Manzanilla de pastor Aster sedifolius subsp. sedifolius. Preciosa mata herbosa perenne de floración tardía que puede superar los 50 cm de alto, de hojas basales y caulinares sésiles linear-lanceoladas, con características punteaduras glandulosas; tallos finos que se ramifican en su parte superior desde donde salen numerosas y delgadas flores, todas ellas liguladas de un bonito color violáceao.

Cabezuelas, Globularia vulgaris

Cabezuelas, Globularia vulgaris

Cabezuelas, Globularia vulgaris

Serratula, Klasea pinnatifida

Serratula, Klasea pinnatifida

la serratula, Klasea pinnatifida (=Serratula pinnatifida), hemicriptófito de tallo único que remata en una flor capitular solitaria compuesta de flores liguladas rosado-purpúreas, de involucro con brácteas rematadas en espina apical aplicada, morfología foliar muy variable: hojas basales enteras ovaladas y denticuladas, las superiores pueden aparecer profundamente divididas. Ambas tienen como característica una borra de pelos blanquecinos que cubre los nervios de las hojas.

Lechetrezna, Euphorbia serrata

Lechetrezna, Euphorbia serrata

La lechetrezna, Euphorbia serrata, es una herbácea anual muy común en el monte formando parte de los pastizales xerófilos, claros de bosques de encinas y quejigos así como cuestas margo-yesíferas, de cuyo látex blanco se utilizaba antaño para cuajar la leche de los quesos.

Hierba plumero, Stipa iberica

Hierba plumero, Stipa iberica

Hierba plumero, Stipa iberica

Esparcetilla mocha, esparcetilla de pastor o pipirigallo, Onobrychis saxatilis

Esparcetilla mocha, esparcetilla de pastor o pipirigallo, Onobrychis saxatilis

  • Un caso particular: coscojares y sabinares

En el páramo, los encinares pueden estar salpicados de otros elementos de la flora propia de otras comunidades vegetales climácicas. Unas veces porque estos se encuentran en una situación denominada “ecotono”, es decir, en el límite de transición entre una comunidad vegetal y otra (como de forma evidente se puede observar entre encinas y quejigos; estos últimos incluso podemos comprobar su presencia entremezclados con las encinas en zonas interiores del páramo donde esa “lastra” caliza ha sido quebrada buscando con ello la frescura que proporciona las copas de los ejemplares de encinas más longevos, así no es raro poder incluso encontrar el híbrido entre ambas especies: Quercus x senneniana), otras porque se encuentren en una etapa de expansión desde su área de distribución biogeográfica natural como podría ser el caso de la sabina albar, Juniperus thurifera, la coscoja, Quercus coccifera, el aladierno, Rhamnus alaternus, la gayuba, Arctostaphylos uva-ursi, la adelfilla, Bupleurum fruticosum, o elementos esteparios como el cañadillo, Ephedra distachya, y la alcanforera, Camphorosma monspeliaca, o bien porque todos estos elementos de flora pudieran tener un carácter residual relicto debido a que han encontrado “zonas refugio” que les permitiría sobrevivir a las oscilaciones tardiglaciares o lateglaciares que han tenido lugar tras superar el último episodio glacial Würm en (1,64 m.a. a 16.000 a. BP) y el Pleistoceno (16.000-11.000 a. BP). En esta alternancia de períodos fríos y más calidos dominarían por un lado la sabina y la gayuba en los momentos más fríos, frente a los cálidos donde dominaría la coscoja, el aladierno y la adelfilla. En este contexto, una vez que el clima tiende poco a poco a estabilizarse en el Holoceno (11.000 a 0 a. BP) con períodos de oscilaciones térmicas menos acusadas y menos prolongadas en el tiempo, estos probables elementos de flora relictos puede que fueran “adsorbidos” en el seno de las comunidades vegetales que hoy se han hecho dominantes en la zona porque presentan aún unas condiciones ecológicas, edáficas, geomorfológicas, topográficas, y bioclimáticas que son favorables para su subsistencia.

CRONOLOGÍA DEL CUATERNARIO

Cronología del Cuaternario en el oeste de Europa. Fuente: modificado de Ruiz del Castillo,1995.

  1. Escala de edades “BP” (before present) y edades equivalentes de la Era Cristiana.
  2. Estadíos de Emiliani.
  3. Divisiones geológicas.
  4. Períodos de BLYTT-SERNANDER.
  5. Fases ecológicas del ciclo de IVERSEN para el NO europeo.
  6. Fluctuaciones del nivel del Mediterráneo (LABEYRE et al. en LAB., 1984), en metros.
  7. Temperaturas de la superficie marina del Golfo de Vizcaya (DUPLESSY el al. en LAB., 1984).
  8. Industrias y culturas en la Península Ibérica.
  9. Principales acontecimientos climáticos en el SO de Europa

Parece más evidente que las especies más térmicas (aladierno y adelfilla), que estaban en franca regresión, debido a la interacción de factores abioticos y bióticos positivos para estas especies (cambio climático y protección del entorno) pudieran estar favoreciendo durante los últimos 25 años en su recuperación desde sus zonas biogeográficas naturales más lejanas, al encontrarnos cada vez con más renuevos que pudieran garantizar la viabilidad de la especie en la zona. Pese a todo lo dicho, aún es prematuro asegurarlo para la coscoja, pues aunque su presencia se ha documentado en otros lugares próximos como en los páramos de El Cerrato: Hontoria, Tariego y Cobos de Cerrato, así como en zonas de los páramos entorno al Arroyo de Serranos en el Valle de Esgueva-Tortoles de Esgueva, Valladolid, y pese a tener constancia de estos renuevos, en general la frutificación aún es escasa, y cuando esta se produce la mayor parte de las ocasiones suele abortar.

En todo caso debemos reflejar lamentablemente que estos individuos son aún muy escasos y dispersos, seguramente diezmados antaño por las roturaciones excesivas del terreno para el asentamiento de otros cultivos forestales alóctonos. Creemos que si los factores bióticos y abióticos son los que han permitido su asentamiento y desarrollo en el lugar, contribuimos además a que se reduzcan factores antrópicos negativos como las intensas rozas a matarrasa realizadas hasta hace pocos años atrás (las nuevas formas de gestión selviculturales del monte recientemente aprobadas parece que van en la buena dirección), y la administración pública decida aprobar un plan para la conservación y recuperación de estas especies (conservación y mejora del hábitat, protección de las poblaciones, conservación ex situ de la variabilidad genética de las especies, conocimiento e investigación así como participación, divulgación y sensibilización), es probable que estas especies puedan seguir aumentado su población en la zona en el futuro.

Cusculla (Quercus coccifera), envés hoja

Cusculla o coscoja, Quercus coccifera

Coscoja, Quercus coccifera, haz hojas y bellotas abortadas

Cusculla (Quercus coccifera), fruto abortado

Cusculla, carrasquilla o coscoja, Quercus coccifera
Cusculla, carrasquilla o coscoja, Quercus coccifera

Algunas cuscullas, carrasquillas o coscojas Quercus coccifera, afortunadamente subsisten en las zonas más térmicas del Valle de San Juan linde con Dueñas, sin embargo su fructificación es muy escasa y frecuentemente suele terminar abortando (como se puede apreciar en las imágenes), lo que puede denotar una degeneración de la especie en la zona si no se toman medidas urgentes para su conservación. 

Quercus x auzandrii, haz hojas Quercus x auzandrii, envés hojas

Cusculla híbrida, Quercus x auzandrii

Cusculla híbrida, Quercus x auzandrii

Detalles de la cusculla híbrida Quercus x auzandrii (=Q. x airensis), un híbrido fertil entre Quercus coccifera x Quercus ilex subsp. ballota. Se trata de un excepcional hallazgo entre los poquísimos ejemplares de cusculla o coscoja que sobreviven en Monte El Viejo.

Aladierno Rhamnus alaternus

Aladierno, Rhamnus alaternus

Aladierno, Rhamnus alaternus

Apenas hay unos pocos ejemplares de aladierno, Rhamnus alaternus en Monte “El Viejo” que poco a poco intentan, junto a la cusculla, hacerse un hueco en esta zona del páramo.

Adelfilla Bupleurum fruticosum

Adelfilla, Blupeurum fruticosum, fruto

Adelfilla, Bupleurum fruticosum

Adelfilla, Bupleurum fruticosum

La adelfilla, Bupleurum fruticosum, una probable rareza relicta en Monte El Viejo.

Gayuba, Arctostaphylos uva-ursi

Gayuba o uva de oso, Arctostaphylos uva-ursi, en flor y fruto

Gayuba o uva de oso, Arctostaphylos uva-ursi

Gayuba o uva de oso Arctostaphylos uva-ursi, mata subarbustiva rastrera que crece habitualmente en zonas más altas, supramediterránea y que encuentra refugio también en Monte El Viejo. Muy útil para combatir las infecciones urinarias.

Estos elementos de flora mediterránea al ser una población tan pequeña no se pueden considerar aún como una asociación vegetal con entidad propia (no tienen suficiente entidad como para influir un cambio sustancial en la composición florística de las comunidades vegetales ya instaladas ni el medio que ocupan), en todo caso se podría proponer a la coscoja y el aladierno como una variante subasociada de la serie climatófila de la encina (Asparagus acutifolii-Quercetum rontundifoliae S. subasoc. quercetosum cocciferae), en un contexto donde la coscoja y la encina serían las especies coodominantes de la asociación vegetal, mientras que el aladierno, Rhamnus alaternus o el quejigo Quercus faginea subsp. faginea, sería alguna de las especie características o representativas (indicador ecológico) vinculadas. El resto del cortejo florístico sería el comentado para los bosques de encina. Se trata pues de una vegetación potencial tendiente a formar bosques mixtos mesomediterráneos basófilos de coscoja y aladierno que se desarrollan preferentemente sobre los bordes del páramo, sobre trozos de las “lastras” fragmentadas (xerorendzinas) o sobre las laderas o “cuestas” margosas miocénicas secas o subhúmedas del páramo. El estrato arbóreo es posible que haya sido más amplio pero hoy está prácticamente desaparecido debido a las fuertes roturaciones que han tenido lugar a mediados del siglo XX, siendo en la mayoría de los casos sustituidas por repoblaciones efectuadas con diferentes especies de pinos y cipreses de arizona.

En cuanto a los sabinares, la vegetación potencial que indica poder formar en algunas zonas de los encinares con la presencia de la relicta sabina, Juniperus thurifera, esta sería una asociación vegetal que pertenecería a la serie climatófila supramediterránea castellano-maestrazgo-manchega basófila de la encina Junipero thuriferae-Querceto rotundifoliae Sigmetumdonde la encina sería la especie dominante de la asociación vegetal, mientras que la sabina seria la especie más característica o representativa (indicador ecológico). El resto del cortejo florístico sería similar al de la serie climatófila Supramediterranea Castellano-alcarreña-manchega basófila de la encina anteriormente comentada. Se trata pues de bosques mixtos de encina y sabina supramediterráneos basófilos que se desarrollan sobre las laderas margosas miocénicas secas o subhúmedas del páramo o “cuestas”. El estrato arbóreo natural de estas zonas prácticamente a desaparecido debido a las fuertes roturaciones que han tenido lugar a mediados del siglo XX, siendo en la mayoría de los casos sustituidas por repoblaciones efectuadas con diferentes especies de pinos y cipreses de arizona.

Como anécdota también debemos dejar constancia de la existencia de algún ejemplar disperso de madroño Arbutus unedo (al parecer, y según fuentes verbales sin contrastar aún, pueden ser debido a las repoblaciones efectuadas por grupos escolares y ecologistas en el monte y que se halla naturalizado).

Vegetación edafoxerófila

Hace referencia a aquellas comunidades vegetales que prosperan sobre suelos que por causas edáficas y/o topográficas tienen un menor contenido de humedad de lo que les correspondería por las condiciones bioclimáticas de la zona.

En las zonas muy abiertas de matorral y pastos muy secos (xerófilos), fruto de la degradación de los bosques de encinas y quejigos, así como zonas pedregosos es posible encontrar diversas plantas pertenecientes a las familias de las crasuláceas, capaces de vivir en situaciones de extrema sequía, pues sus hojitas carnosillas son reservorios de agua y nutrientes que les permiten subsistir en estas condiciones durante varios meses. Así cabe destacar la presencia en el monte distintas especies de la conocida uña de gato (Sedum sediforme, S. album y S. gypsicola), o la endémica uña de gato encarnada, Pistorinia hispanica.

Sedum gypsicola, flores

Sedum gypsicola

Sedum gypsicola

Uña de gato encarnada, Pistorinia hispanica

Uña de gato encarnada, Pistorinia hispanica

La uña de gato encarnada Pistorinia hispanica, es un bellísimo endemismo ibérico-norteafricano poco frecuente en algunas zonas soleadas de Monte El Viejo.

En los bordes de camino, márgenes de tierras de labor o terrenos baldíos podemos encontrar un elenco de plantas acostumbradas “al pisoteo”, es decir al tránsito de animales (o personas) lo cual favorecen la dispersión de sus semillas e indirectamente suelen encontrarse en zonas algo nitrificadas por esta misma circunstancia, son las llamadas plantas ruderales. Algunas de estas plantitas que a veces desdeñamos son también de extraordinaria belleza. Uno de estos ejemplos lo tenemos con la rareza de la centaurea real o murajes, Anagallis monelli, de grandes flores azuladas (rara vez rojizas o blancas), que difiere fundamentalmente de su congenere Anagallis foemina, que más adelante veremos, en que sus pétalos son más largos que sus sépalos, también podemos mencionar a la curiosa sanguinaria o nevadilla, Paronychia capitata, cuyas diminutas flores blancas tienen aspecto papiráceo.

Centaurea real o murajes, Anagallis monelli

Centaurea real o murajes, Anagallis monelli

Sanguinaria o nevadilla, Paronychia capitata

Sanguinaria o nevadilla, Paronychia capitata

Otra plantita ruderal es la campanilla espigada, Convulvulus lineatus, de hojas lineales, sépalos y pétalos densamente tomentosas frecuente en bordes de caminos que atraviesa el encinar o suelos esqueléticos.

Campanilla espigada, Covolvulus lineatus

Campanilla espigada, Covolvulus lineatus

Otras herbáceas mucho más abundantes y muy conocidas por la gente que vive del campo, pero no por ello deben ser menospreciadas por el resto de los mortales, es el caso del cardillo, Scolymus hispanicus, el cardo estrellado, Centaurea calcitrapa, la achicoria, Cichorium intibus, el hinojo, Foeniculum vulgare, la centaurea mayor Centaurea scabiosa, la achicoria dulce o husillos, Chondrilla juncea, la pamplina, Hypecoum imberbe, la Hierba de Santiago, Senecio jacobea o la manzanilla loca, Anacyclus clavatus.

Centaurea mayor, Centaurea scabiosa

Centaurea mayor, Centaurea scabiosa

La centaurea mayor, Centaurea scabiosa, como su nombre indica es la de mayor tamaño, pudiendo alcanzar los 90 cm de alto.

Otras herbáceas forman parte del pastizal ralo xerófilo y se desarrollan en zonas degradadas del encinar, zonas pedregosas, también en vallinas, bordes o márgenes de sendas y caminos que cruzan el encinar, de entre tantas y tantas…podemos mencionar algunas que otras como las falsas árnicas Inula montana y I. helenioides, el lino azul, Linum narbonense, Veronica jabalambrensis, la ruda linosa, Haplophyllum linifolium subsp. linifolium (=Ruta linifolia), el garbancillo o vulneraria, Anthyllis vulneraria subsp. gondogeri, el ajo de culebra, Allium roseum, gallitos o mosquitas doradas, Linaria supina subsp. supina, balea pegajosa, Odontites viscosus subsp. australis, carraspique o cestillo de plata, Iberis ciliata, Silene nutans, el endemismo ibérico clavelillo, Dianthus pungens subsp. hispanicus, la oreja de liebre, Blupeurum rigidum, Omphalodes linifolia, los periquillos, Coris monspelliensis, la viborera, Echium vulgare, el cardo cuco, Carlina corymbosa, la zanahoria silvestre, Daucus carota, la candileja o caña, Thapsia villosa, la adormidera, Papaver somniferum, la mata pincel, Staehelina dubia, la arzolla, Centaurea ornata, Centaurea alba, matagallos, Centurea paniculata, la brasera, Centaurea aspera, centaurea mayor, Centaurea aspera, cabezuela o escobera, Mantisalca salmántica, escabiosa morisca, la escabiosilla morisca, Scabiosa atropurpurea, la escabiosilla blanca, Cephalaria leucantha, el cardo corredor, Eryngium campestre, la serratula, Klasea pinnatifida (=Serratula pinnatifida), manzanilla de pastor, Aster aragonensis, Ononis striata, la bufalaga pubescente, Thymelaea pubescens subsp. pubescens (endemismo del valle del Duero)acedera de lagarto, Rumex bucephalophorus o gramíneas cespitosas como la hierba plumero, Stipa ibérica.

Falsa árnica o árnica pulguera, Inula helenioides

Falsa árnica o árnica pulguera, Inula helenioides

Falsa árnica, Inula montana

Falsa árnica, Inula montana

La falsa árnica o árnica pulguera Inula helenioides (arriba), se diferencia de su hermana Inula montana (abajo), también presente en el monte, en que la primera presenta hojas superiores alternas pilosas, ovalo-lanceoladas y abrazadoras, y sus tallos se ramifican en la parte superior en varias flores capitulares formando una inflorescencia que varia desde la forma cimiforme a la corimbosa, mientras que la segunda sus hojas pilosas son linear-lanceoladas y no abrazadoras, y de cada plantita surgen tallos que generalmente no se ramifican, rematando estos en una única flor capitular; en cualquier caso ambas especies se le atribuyen propiedades medicinales muy parecidas la árnica oficial (Arnica montana), presente en claros de bosques caducifolios/aciculifolios y pastizales de alta montaña, muy apreciadas en la medicina popular por su acción vulneraria y antiinflamatoria para el tratamiento por vía externa de inflamaciones musculares producidas por esguinces o torceduras así como para el tratamiento de varices y hematomas, de ahí reza un dicho popular que “cuando un golpe te das, ponte agua de árnica y té sanarás (Sáenz Guallar,  F. J. 1982. Medicina científica y medicina tradicional en Alcañiz: una aproximación y Plantas Medicinales del Bajo Aragón), aunque por vía interna presenta buenas propiedades antimicrobianas y antiespasmolíticas, indicado para el tratamientos de las infecciones de la vías respiratorias superiores y para desinfectar y cicatrizar heridas, tratar contusiones o como antiséptico buco·faringeo, se desaconseja totalmente su uso sino es bajo la supervisión de un especialista al tratarse de plantas tóxicas.

Lino azul, Linum narbonense
Lino azul, Linum narbonense
Periquillos, Coris monspeliensis

Periquillos, Coris monspeliensis

Ruda linosa, Haplophyllum linifolium

Ruda linosa, Haplophyllum linifolium

Una de las rutáceas más hermosas y escasas de ver en Palencia: la ruda linosa, Haplophyllum linifolium (=Ruta linifolia), presenta unas bellisimas flores pentámeras de pétalos de amarillo vivo y nerviadura bien marcada de un color amarillo-verdosa; sus hojas son elípticas, más o menos lanceoladas, pubescentes y con fruto de ápice peloso.

Gallitos o mosquitas doradas, Linaria supina subsp. supina

Gallitos o mosquitas doradas, Linaria supina subsp. supina

Adormidera blanca, Papaver somniferum var. album

Adormidera blanca, Papaver somniferum var. album

Una papaverácea naturalizada: la adormidera blanca Papaver somniferum var. album

Mata pincel, Staehelina dubia

Mata pincel, Staehelina dubia

Centaurea alba

Centaurea alba

Matagallos, Centaurea paniculata

Matagallos, Centaurea paniculata

Brasera, Centaurea aspera

Brasera, Centaurea aspera

La brasera, Centaurea aspera, de capítulos purpúreos y característico involucro con espinas palmeadas. 

Cabezuela, Mantisalca salmántica

Cabezuela o escobera, Mantisalca salmántica

Escabiosilla morisca, Scabiosa atropurpurea

Escabiosilla morisca, Scabiosa atropurpurea

Escabiosilla blanca, Cephalaria leucantha

Escabiosilla blanca, Cephalaria leucantha

Manzanilla de pastor, Aster aragonensis

Manzanilla de pastor, Aster aragonensis

Importantísimo hallazgo de esta preciosa compuesta de flores liguladas malváceas: la manzanilla de pastor, Aster aragonensis, cuya singularidad (entre otras) está en que su roseta de hojas basales espatuladas se marchitan cuando tiene lugar la antesis.

Otras veces nos encontramos zonas del encinar aclarado formado pastizales psicroxerófilos donde predominan de forma puntual un elenco de plantas pertenecientes a la fascinante familia de las orquídeas del que destacan especies del género Ophrys sl.

Flor de abeja Ophrys sphegodes

Flor de abeja castellana Ophrys castellana

La flor de abeja, Ophrys sphegodes, es otra orquídea frecuente en los matorrales secos calizos y claros de bosques de encinas y roble carrasqueño, caracterizada por la ausencia de apéndice carnoso en el extremo de su labelo de tacto aterciopelado.

Esta foto corresponde a una variante fenotípica endémica de O. sphegodes, la flor de abeja castellana (=Ophrys castellana), que crece en pastizales calizos abiertos más frescos.

Ophrys araneola

Otra variante fenotípica de Ophrys sphegodes conocida anteriormente como Ophrys araneola de sépalos verde-amarillentos y labelo indiviso con una ancha banda marginal de color amarillento.

Flor de abeja amarilla, Ophrys lutea

Flor de abeja amarilla, Ophrys lutea

La flor de abeja amarilla, Ophrys lutea de característico labelo estrecho con el margen amarillo intenso es rara de ver. Se desarrolla mejor en zonas de encinar aclarados, en zonas secas y soleadas en matorral o pastizal psicroxerófílo. 

Flor de araña, Ophrys scolopax

Flor de araña, Ophrys scolopax

Más rara resulta encontrar la flor de araña, Ophrys scolopax con sus sépalos rosados (a veces blancos) con característico nervio central verdoso, de patente gibosidad verde-amarillenta en el extremo del labelo y característico dibujo en el labelo en forma de X o H.

Ophrys speculum, espejo de venus

Ophrys speculum subsp. speculum, espejo de venus

Ophrys speculum subsp. speculum

Flor de venus, Ophrys speculum subsp. speculum

Flor de venus, Ophrys speculum subsp. speculum

¡NOVEDAD provincial!, y para los amantes del mundo de las orquídeas, aquí tenemos a una de las orquídeas más espectaculares que debemos mimar y respetar: la flor de venus, Ophrys speculum subsp. speculum, muy escasa en todo el territorio castellano y leonés, teniendo constancia citas de ella solo en Segovia, Soria y Burgos. ¡Disfrutemos de su recién llegada a tierras palentinas!.

Hay otras zonas de los páramos, entre los claros de encinar muy degradado, eriales secos o donde el suelo se encuentra removido o alterado por la acción humana, en este tipo de terrenos suelen crecer las “artemisas” como Artemisia absinthum, Artemisia herba-alba o Artemisia campestris subsp. glutinosa; la ruda, Ruta montana, también cardos como el cardo almizclero, Carduus nutans, el cardo cuco, Carlina corymbosa, los cardos borriqueros o tobas: Onopordum acanthium Onopordum illyricum y Onopordum nervosum; la viborera, Echium vulgaris, la belesa o hierba matapeces, Plumbago europaea, la milenrama de olor, Achillea odorata o gramíneas como el trigo bastardo, Aegilops geniculata. En los bordes de las sendas que los atraviesan aparece el cardillo, Scolymus hispanicus, la manzanilla loca, Anacyclus clavatus, o la pamplina, 

Artemisa, Artemisia absinthum

Artemisa, Artemisia absinthum

Artemisia herba-alba

Artemisia herba-alba

Artemisia campestris

Artemisia campestris, en floración

Artemisia campestris

Cardo cuco, Carlina corymbosa

Cardo cuco, Carlina corymbosa

Cardo cuco, Carlina corymbosa

Cardo borriquero o toba, Onopordum nervosum

Cardo borriquero o toba, Onopordum nervosum

Belesa Plumbago europaea

Belesa Plumbago europaea, flor

Belesa Plumbago europaea 

Milenrama de olor, Achillea odorata

Milenrama de olor, Achillea odorata

Pamplina, Hypecoum imberbe

Pamplina, Hypecoum imberbe

Uno de estos terrenos alterados realmente interesantes es la Cantera del agua en la Roza de Carropluma: debido a la presencia de unos suelos calizos o margo-yesíferos esqueléticos (litosuelos), estos presentan escaso nivel de tierra, apenas una delgada capa arcilla entre los pedregales y que por tanto es capaz de retener durante un cierto tiempo la humedad proveniente de los periodos de lluvia estacional, esto permite albergar también algunas comunidades vegetales permanentes subhalófilas y edafoxerófilas realmente interesantes e importantes a tener en cuenta para su conservación pues es un tipo de vegetación más propia de ambientes costeros, marinos y que en zonas interiores es poco conocida a pesar de conocer el origen endorreico de la mayor parte de los humedales mesetarios presentes en Castilla y León. Así tenemos la suerte de encontrar pequeñas poblaciones de centidonia o corregüela, Polygonum aviculare, murajes, Anagallis foemina, Lythrum tribracteatum, la quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta, el llantén de perro, Plantago sempervirens, hiperico, Hypericum perforatum, la viborera Echium vulgare.

Centidonia, Polygonum aviculare

Polygonum aviculare

Centidonia, Polygonum aviculare

Centidonia, Polygonum aviculare

Arriba se muestra secuencia de tres fotografias de la la subhalófila centidonia o corregüela, Polygonum aviculare.

Anagallis foemina

Murajes, Anagallis foemina

Murajes, Anagallis foemina

Una bellísima primulacea presente en los litosuelos de la cantera de agua, los murajes, Anagallis foemina, de talla pequeña que no suele superar los 10 cm de alto, flores azules de pétalos con escasos pelos glandulares; los pétalos de longitud similar a los sépalos.

Lythrum tribracteatum, frutos

Lythrum tribracteum

Lythrum tribracteum

No menos importante es aún más la presencia de una pequeña población de Lythrum tribracteatum. Aunque parece que su distribución geográfica es amplia, apenas existen citas de ella a nivel peninsular, a pesar de ello podemos alegrarnos con saber que tenemos la fortuna de encontrar en la antigua cantera de agua de Monte El Viejo una pequeña población que debemos conservar. Esta población junto con las existentes en la laguna de Valdemudo en Becerril de Campos y en Las Lagunas de Torquemada, son por ahora las únicas descritas hasta el momento en la provincia de Palencia. Se trata de una diminuta plantita anual de comportamiento subhalófilo de hojas alternas verdosillas uninervias oblongo-lanceoladas, algo escábridas (asperas) y tallo cuadrangular rojizo; la plantita suele aparecer cubierta de escamas o costras blanquecinas esparcidas, fruto de la exudación de las sales presentes en el agua que toman sus raices. Su tubo floral es infundibuliforme (con forma de embudo), que presenta 12 nervios bien marcados de color rojizo o purpúreo obscuro, 6(5) sépalos triangulares, teñidos de rojo, mucronados con ápice rojizo y nervio medio rojizo; apéndices intersepalinos de longitud y forma igual a los sépalos. Corola con 6(5) pétalos ovados de color rosa pálido o púrpura, con uña blanquecina. Androceo con 6(5) estambres inclusos.  Fruto igual (o casi) longitud que el tubo floral, polispermo, tipo cápsula, con dehiscencia septicida, abriéndose en dos valvas. Se desarrolla sobre depresiones salobres, tipo endorreicas, suelo limoso de encharcamiento estacional.

Quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta

Quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta

Quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta

Quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta

Ni que decir de la novedad provincial de extraordinario valor científico que es la presencia de una diminuta cariofilácea, la quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp robusta planta postrada, ramosa, de cepa algo leñosita y pubescente de joven, de hojas enteras algo carnosillas y ciliadas; inflorescencias en glomérulos sésiles en las axilas de las hojas con flores pentámeras, con sépalos verdosos y pétalos poco aparentes. 

Llantén de perro, Plantago sempervirens (2)

Llantén de perro, Plantago sempervirens

Llantén de perro, Plantago sempervirens

Otra planta subhalófila rarita de observar en Palencia, propia de terrenos poco evolucionados que aparecen sobre limos temporalmente encharcados en la antigua cantera de agua, es la lechetrezna rojilla, Euphorbia falcata subsp. falcata de hojas abovadas y acuminadas en el ápice (var. acuminata).

Euphorbia falcata subsp. falcata

Euphorbia falcata subsp. falcata, ciato

Euphorbia falcata subsp. falcata, fruto

Lechetrezna rojilla, Euphorbia falcata subsp. falcata var. acuminata, Carropluma

Lechetrezna rojilla, Euphorbia falcata subsp. falcata var. acuminata

Lechetrezna rojilla, Euphorbia falcata subsp. falcata var. acuminata

Alrededor crece un pastizal ralo psicroxerófilo en el que destacan interesantes herbáceas como la burilla o tulipán silvestre, Tulipa sylvestris subsp. australis, la hierbecilla traidora, Euphorbia exigua subsp. exigua, la lechetrezna rojilla, Euphorbia falcata subsp. falcata, el alfilerrillo, Erodium cicutarium, espliego Lavandula latifolia, la umbelífera Trinia glauca subsp. glauca, y las gramínea cebadilla ratonera, Hordeum murinum, entre otras.

Tulipa sylvestris subsp. australis

Burilla o tulipán silvestre Tulipa sylvestris subsp. australis

Burilla o tulipán silvestre Tulipa sylvestris subsp. australis

Tulipa sylvestris subsp. australis Tulipa sylvestris subsp. australisburilla o tulipán silvestre Tulipa sylvestris subsp. australis
Tulipa sylvestris subsp. australis

Excepcional población de burilla o tulipán silvestre Tulipa sylvestris subsp. australis, que crece en zona de pastizal ralo xerófilo sobre cambisoles, en la que se muestra secuencia de distintos estadios vegetativos: desde el inicio de la floración hasta la maduración de la capsula y apertura de la misma par liberar las semillas.

Burillas o tulipanes silvestres, Tulipan sylvestre subsp. australis en la Cantera del Agua

Burillas o tulipanes silvestres, Tulipan sylvestre subsp. australis en la Cantera del Agua

Euphorbia exigua subsp. exigua

hierbecilla traidora, Euphorbia exigua subsp. exigua

hierbecilla traidora, Euphorbia exigua subsp. exigua

En los pastizales someros circundantes de estos litosuelos suele aparecer también la hierbecilla traidora, Euphorbia exigua subsp. exigua, que se distingue de la subsp. merinoi por las costillas de sus frutos poco o nada marcados.

Alfilerillo, Erodium cicutarium

Alfilerillo, Erodium cicutarium

Espliego, Lavandula latifolia

Espliego, Lavandula latifolia

Trinia glauca subsp. glauca

Trinia glauca subsp. glauca, detalle flores

Trinia glauca subsp. glauca

Trinia glauca subsp. glauca, pequeña umbelifera aromática muy ramificada desde la base con hojitas muy divididas, pinnatisectas de flores blanquecinas y frutos de costillas estrechas y redondeadas que la diferencia de su congenere Trinia dufourii, de distribucion biogeográfica más norteña que presenta frutos de costillas anchas y obtusas.

Vegetación edafófila o edafohigrófila

Hace referencia a aquellas comunidades vegetales que prosperan sobre suelos que por causas topográficas tienen una mayor humedad constante durante todo el año que les correspondería por su ombroclima. En función del gradiente de humedad, en la Región Mediterránea debido a la uniformidad del clima (la estación seca y pluviométrica están bien delimitadas en el tiempo), es posible distinguir varios tipos de series de vegetación que a su vez se pueden agrupar en niveles superiores de organización más complejos conocidos como “geoseries”.

En las escasas zonas frescas y húmedas que existen aún en zonas de valles o vaguadas, o antiguas canteras, se forman arroyos y charcas que permite el asentamiento permanente o temporal de un tipo de flora adaptadas a estos hábitats. Dentro de los límites administrativos de Monte El Viejo solo existe un humedal más o menos permanente, este se encuentra en la cabecera del Valle de Cigarral. Otros humedales estacionales a tener en cuenta son las pequeñas charcas que suelen aparecen en la Cantera de Carropluma o del Agua en las rozas del Cigarral.

Entorno al monte (fuera de sus actuales límites administrativos), aparecen otros pequeños humedales como los que se forman entorno a los arroyos de Valdesanjuan y Valcabao: el Charcón de Valcabao. De este último cuenta la leyenda que se bañaba Ahmed “El Santón”, un moro que vivió escondido en el monte en tiempos de La Reconquista. Este como gran cetrero encontró un nido de águilas en la umbría del Cigarral y siguió su crianza de dos polluelos hasta que llegó un momento dado que se los llevo para adiestrarlos. Había una joven llamada Tila, hija de Fruelino un morador montesero que vivía en la “casa del monte” cuidando su rebaño de ovejas, ella descubrió un día a Ahmed bañándose en el Charcón tras unos arbustos en sus paseos matinales con su padre y el rebaño de ovejas, todo esto bajo la antenta mirada de las águilas que Ahmed había adiestrado. Volvió por la zona al día siguiente y se repitió la misma escena, pero esta vez en la lejanía se percataron la presencia del uno y el otro. Tila incluso se atrevió hacerle señas con la mano, pero él no correspondío al saludo. Ella regresó con su padre a caso un tanto desilusionada. Esa intranquilidad que sentia se fué acentuando a lo largo del día. Se acerco a la ventana de su habitacion y se percató que uno de los cipreses que crecían junto a la casa tenía un halo especial cuyo brillo la cegaba. Aquella noche preparó la cena sin comentar nada a su padre. Poco después Tila salió de la casa, se acerco a aquel ciprés de resplandor tan extraño y aparecieron nuevamente las águilas de Ahmed que la prendieron por los brazos y desapareció para siempre, así como Ahmed.

Charcón de ValcabaoCharcón de ValcabaoCharcón de Valacabao

Charcón de Valcabao

Charcón de Valcabao

En la cabecera del Valle El Cigarral se encuentra lo que en la toponímia del lugar aún conserva el nombre de El Arenal. Es una zona donde hubo un gran acumulo de arena (aún se pueden observar en los taludes). Hoy se encuentra lo que se conoce como la charca El Cigarral o El Arenal indistintamente. Su origen como tal es bastante reciente, fruto del abandono de pequeñas actividades extractivas de áridos (arena) que tuvo lugar durante el siglo XX (anteriormente cabe indicar que en esta zona desarbolada también se realizaron labores de carboneo), y que tras su abandono quedó convertido en un abrevadero natural para el ganado (y la fauna salvaje). Al aflorar materiales arcillosos impermeables en el fondo de la cubeta, ello posibilito que el agua que corría por escorrentía en la cabecera del Valle durante los períodos de lluvias estacionales quedase retenida por un largo tiempo, necesario para que ello posibilitase la recolonización del lugar por plantas y animales propios de los humedales continentales.

El humedal se encuentra a una altitud media aprox. de 910 msnm. y aparece dividido en dos zonas por el camino del Cigarral que desciende a Villamuriel que hace de dique de contención. El margen izquierdo del camino ocupa una extensión aprox. de 125 m2 y 110 m de perímetro, mientras que la parte del margen derecho del camino ocupa una superficie total aprox. de 500 m2 y 132 m de perímetro (es la más visible e importante ya que contiene más cantidad de agua durante más tiempo: 6-7 meses al año si es un año normal en cuanto a registros pluviométricos). En total el humedal ocupa una superficie total aprox. de 685 m2 y 205 m de perímetro.

Gracias a esta recuperación natural ajena a la intervención humana, lo que había sido hasta entonces un espacio degrado, los palentinos pueden disfrutar hoy de un privilegiado lugar, el principal humedal de Monte El Viejo. Pese a su pequeño tamaño es un humedal que alberga cada año que pasa una mayor biodiversidad de flora y fauna y que incomprensiblemente no fue propuesto aún como ZECs o incluido en la Red Natura 2000 para garantizar su conservación.

Charca del Cigarral o del Arenal

Charca del Cigarral o del Arenal

La Charca del Cigarral o Charca del Arenal al inicio de la primavera.

Senda Reserva de los Ciervos-Charca El Cigarral La Charca del Cigarral o Charca del Arenal durante el verano.

Cantera del agua o Carropluma

Cantera del agua o Carropluma

Cantera del agua o Carropluma

Charcas temporales que se forman en la Cantera del Agua o Carropluma. Es un lugar donde suelen detenerse abrevar muchas aves y mamíferos, por lo que antaño fue un lugar escogido donde se apostaban los cazadores. 

Charca de Valdesanjuan

Charca de Valdesanjuan

Charca de Valdesanjuan, lugar donde nace el arroyo de Valdesanjuan.

En estos lugares crece un tipo de vegetación acuática (hidrofitos y helófitos), propia de ambientes temporal o permanentemente inundados donde destaca la presencia de comunidades vegetales formadas por especies pertenecientes a las familias de las ranunculáceas, juncáceas, ciperáceas y gramíneas: Ranunculus trichophyllus subsp. trichophyllus, Myriophyllum spicatum, Eleocharis uniglumis, Eleocharis palustris, Juncus maritimus,  Juncus infexus, Scirpus lacustris, S. holoschoenus, Damasonium polyspermum, Carex flacca, el carrizo Phragmites australis, la enea Typha latifolia. También están presentes otras como Veronica anagallis-aquatica, Veronica scutellata, Epilobium tetragonum. Epilobium hirsitum, Hypericum perforatum, etc.

Ranunculus trichophyllus subsp. trichophyllus

Ranunculus trichophyllus subsp. trichophyllus

Ranunculus trichophyllus subsp. trichophyllus un macrofito acuático presente en la Charca del Cigarral o del Arenal (también, aunque en menor representación, en la Cantera de Carropluma o del Agua).

Eleocharis uniglumis

Eleocharis uniglumis

Eleocharis uniglumis, una ciperácea rara en otros humedales, y que resulta abundante en la charca de El Cigarral.

Entorno a la charca seminatural de El Cigarral se desarrollan otras comunidades vegetales que necesitan humedad pero no precisan estar permanentemente en contacto con el agua. Es el caso de especies como la gramínea flecos de lana o cola de zorro, Polygonom monspelliensis, el hipérico, Hypericum perforatum. En cuanto el estrato arbóreo que poco a poco parece que se va asentando en el humedal destaca así como la presencia del chopo, álamo o pobeda, Populus nigra, (P. canescens, álamo blanco, Populus alba, y olmos o negrillos Ulmus minor, suelen constituir el estrato arbóreo más destacado en las cunetas de la carretera de acceso al monte, urbanizaciones, y alrededores de las instalaciones deportivas), pero también parece tomar posición algún ejemplar de fresno de Castilla o de hoja estrecha, Fraxinus angustifolia y arce menor, Acer campestre.

Arce menor, Acer campestre

Arce menor, Acer campestre

Por los indicadores ecológicos presentes en la vegetación actual y potencial en esta zona podríamos dilucidar según el gradiente de humedad de menos a más las distintas series de vegetación: una etapa madura perteneciente a la serie mediterránea occidental ibérica y castellano-duriense meso-supramediterránea seca-húmeda edafófila del chopo Salici neotrichae-Populo nigrae Sigmetum, representada por especies arbóreas como el sauce híbrido, S. alba x S. fragilis (=Salix x rubens; Salix fragilis subsp. neotricha), y chopo, Populus nigra, aunque también puede aparecer álamo blanco, Populus alba, y fresno de Castilla, Fraxinus angustifolia. Esta comunidad aparecería en las zonas perimetrales de la charca, Seguidamente encontraríamos un cordón de helófitos constituido fundamentalmente por espadañales y juncales perteneciente a la serie de vegetación Thypho angustifoliae-Phragmitetum australis. Dentro del agua tenemos otras comunidades de plantas acuaticas flotantes o sumergidas como la lenteja de agua, Lemna minor,  Chara vulgaris, Tolypella glomerata, etc.

Indicar que en el año 2013 el aula de medio ambiente de Caja Burgos realizó una restauración ambiental simbólica en los taludes del antiguo arenal, realizando pequeñas plantaciones de endrinos, Prunus spinosa y salvias, Salvia lavandulifolia, y que por falta de cuidados, estas se han perdido

También entorno a la charca han aparecido algún que otro plantón de nogal, Juglans regia, del cual se ignora su procedencia, aunque finalmente su establecimiento en la zona se ha malogrado.

Hojas secas de Populus nigra

Chopo negro, Populus nigra

Chopo negro, Populus nigra

El chopo negro, Populus nigra, suele ocupar de forma natural las zonas húmedas del monte.

Frutales

Es posible también encontrar por el monte frutales silvestres y naturalizados en las orlas de los bosques o cercanías a zonas urbanizadas. De entre ellos podemos destacar la presencia del ciruelo andrinego o andrino real, Prunus insititia, el guindo Prunus cerasus, el peral, Pyrus communis, el almendro, Prunus dulcis o el manzano silvestre, Malus sylvestris.

Ciruelo andriniego, Prunus insititia (2)

 

Ciruelo andriniego, Prunus insititia

Ciruelo andriniego, Prunus insititia

Las andriniegas, fruto del ciruelo andriniego, Prunus insititia.

Almendro, Prunus dulcis

Almendro Prunus dulcis

Almendro Prunus dulcis en floración.

Manzano silvestre, Malus sylvestris

Manzano silvestre, Malus sylvestris

Manzano silvestre, Malus sylvestris, en flor.

Flora alóctona y flora exótica invasora

En las laderas o “cuestas” existen algunas repoblaciones de coníferas, fundamentalmente realizadas con pino carrasco Pinus halapensis, en ocasiónes entremezclados con pino piñonero Pinus pinea y pino resinero o negral Pinus pinaster así como ciprés de Arizona C. glabra subsp. arizonica, que como hemos explicado fueron practicadas a mediados del siglo XX por el ICONA y que en general se encuentran bastante abandonadas; se debería intervenir en ellas persiguiendo otros objetivos, puesto que su función inicial de proporcionar una cobertura arbórea que frenara los procesos erosivos ya está lograda, por lo cual ahora se debería actuar para facilitar el asentamiento de las especies propias de la “sucesión vegetal progresiva” que se debería dar en estas zonas: encina, coscoja, aladierno, quejigo o sabina según la orientación del terreno.

Pino piñonero, Pinus pinea, detalle corteza punteada por Dendrocopos major

Pino piñonero, Pinus pinea

Pino piñonero, Pinus pinea

Algunos ejemplares casi centenarios de pino piñonero, Pinus pinea encontraremos en el seno de las repoblaciones efectuadas  en las “cuestas” durante la segunda mitad del siglo XX. Estos ejemplares tan longevos son el hábitat idóneo de especies insectívoras como el pájaro carpintero Dendrocopos major, aquí es fácil poder observarlo, oírlo o apreciar las huellas que deja en la corteza con su picoteo en busca de alimento.

Si podría empezar a ser preocupante la paulatina colonización del monte de algunos elementos de flora exótica invasora, sobre todo referente a especies arbóreas utilizadas erróneamente en jardinería como es el caso del ailanto o árbol del cielo, Ailanthus altissima (incluido en el R.D. 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras) o la falsa acacia Robinia pseudoacacia (lamentablemente no incluida en el R.D. 630/2013). Aún se está a tiempo de intervenir antes de que se convierta en un problema bastante serio, por lo difícil y costoso que es la erradicación de estas especies una vez que están plenamente expandidas.

Como anécdota curiosa señalaremos el reciente asilvestramiento en la zona de la griñolera Cotoneaster horizontalis, frecuentemente utilizada como seto de borde en los parques y jardines de Palencia y ajardinamiento de urbanizaciones próximas.

Árbol del cielo o ailanto, Ailanthus altissima

Árbol del cielo o ailanto, Ailanthus altissima

El árbol del cielo o ailanto, Ailanthus altissima, es un bonito árbol exótico utilizado en jardinería ornamental, pero representa un gravísimo problema en el medio natural una vez asilvestrado ya que es un invasor muy agresivo. Desde el 2013 está considerada como especie exótica invasora y está prohibida su comercialización. Se debe erradicar cuanto antes.

Fauna de interés del Monte “El Viejo”

Mamíferos es más común encontrar sus rastros o huellas, y con un poco de paciencia verlos físicamente al amanecer o atardecer. En Monte “El Viejo” están presentes el zorro, Vulpes vulpes, el jabalí, Sus scrofa, el corzo, Capreolus capreolus, conejo, liebre, ratón común o la rata de agua y otros poco comunes y catalogados como diversas especies de quirópteros o murciélagos tales como el murciélago bigotudo, Myotis mystacinus, el gato montés, Felis silvestris, o el lobo ibérico, Canis lupus.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Huellas de corzo en Monte El Viejo

Huellas de corzo surcan los caminos históricos del Monte “El Viejo”.

El Parque de Valdellano

Es imprescindible que visites en las proximidades de la Casa Forestal, la reserva de ciervos del Parque de Valdellano; este es un recinto cerrado creado por el antigu Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) en 1972 y que consta de 52 ha. dónde la abundancia de ciervos en régimen de semilibertad y la facilidad de verlos a corta distancia, siempre hace las delicias de los más pequeños.

Ciervos, Cervus elaphus, en el Parque de Valdellano

Ciervos, Cervus elaphus, en el Parque de Valdellano

Arriba y abajo: el Parque Reserva de Ciervos Valdellano es un recinto cerrado creado durante la segunda mitad del siglo XIX que cuenta con una importante población de ciervos, Cervus elaphus. Cuenta con un panel informativo.

Ciervos, Cervus elaphus

Ciervos, Cervus elaphus en el Parque de Valdellano

Es posible también avistar numerosas aves paseriformes como carboneros y herrerillos y otras propias de las campiñas con sebes y zonas periurbanas como mirlos, pinzones vulgares, carboneros, herrerillos, petirrojos, colirrojos tizones y chochines, debido a la proximidad de la ciudad; también podemos observar el paso y nidificación de aves acuáticas como el ánade azulón o ánade real, debido a la proximidad del canal de Castilla en su tramo de Palencia a Dueñas. Otras aves de interés: el pito real, Picus viridis o el pico picapinos, Dendrocopos major, la curruca carrasqueña, la abubilla, el abejaruco, el arrendajo, el estornino, la codorniz, la perdiz pardilla o la cigüeña blanca; rapaces diurnas como el buitre leonado, el azor, el águila ratonera, el halcón peregrino, el águila real, el milano real y milano negro; y rapaces nocturnas como el autillo, lechuza o mochuelo.

pito real, Picus viridis

Nidificación de Pico picapinos, Dendrocopos major, en tronco hueco de roble carrasqueño o quejigo, Quercus faginea subsp. faginea. 

Más referencias de otros testimonios fotográficos de su presencia en la zona: 

http://elaniorapaz.blogspot.com.es/2011/08/pico-picapinos-dendrocopos-major.html

Azulones en El Cigarral Ánades reales o azulones,  Anas platyrrhinchos, se alimentan con avidez en la charca El Cigarral.

¡Este año hay patitos en la charca El Cigarral! P7131197 ¡Este año hay patitos en la charca El Cigarral! ¡Este año hay patitos en la charca El Cigarral!En el año 2013 tubo lugar la primera nidificación que se tiene constancia de esta especie en este pequeño humedal.

Buitre leonado, Gyps fulvus

Buitre leonado, Gyps fulvus

Buitre leonado, Gyps fulvus

Anfibios podemos observar ocasionalmente y en años con pluviometría por encima de la media a la rana común, Pelophylax perezi. 

Rana común, Pelophylax perezi

Rana común, Pelophylax perezi

Algo más frecuente con una pluviometria normal, es la presencia del sapillo moteado común, Pelodytes punctatus.

Sapillo moteado común, Pelodytes punctatus

Sapillo moteado común, Pelodytes punctatus

El sapillo moteado común, Pelodytes punctatus, es más fácil escucharle que verlo debido a su pequeño tamaño (no supera los 5 cm.), no obstante en los humedales de Carropluma, de aguas temporalmente estacadas, limpias y superficiales es posible verlo si se tiene paciencia…y perseverancia.

Otro de los anfibios que alguna vez tenemos la ocasión de observar en años de pluviosidad más generosa, tanto en la Charca del Cigarral como en la Cantera de Agua, es el sapo corredor, Epidalea calamita (=Bufo calamita). Este sapillo, también de pequeño tamaño (5-8 cm.), presenta un característico cuerpo rechoncho y verrugoso, sobre el cual suele aparecer en la mitad de su dorso o espalda una marcada línea vertebral amarilla o verdosa. Sus ojos presentan pupilas horizontales y su iris es de un color verde iridiscente. Detrás de los ojos están las glándulas parotídeas, que segregan una sustáncia irritante que le sirve de defensa contra sus depredadores. Presenta fuertes extremidades que le sirven para recorrer mediante cortas carreras largas distancias.

Sapo corredor, Epidalea calamita

Sapo corredor, Epidalea calamita

En cuanto a los reptiles podemos tener la suerte de ver algunos lacértidos como el lagarto ocelado, Timon lepidus (=Lacerta lepidus), el lagarto verde, Lacerta viridis, la lagartija colirroja, Acanthodactylus erythrurus, la lagartija ibérica, Podarcis hipanica, la lagartija cenicienta, Psammodromus hispanicus, la lagartija colilarga, Psammodromus algirus; ofidios como la culebra bastarda, Malpolon monspessulanus, la culebra de escalera, Elaphe escalaris, la culebra lisa meridional, Coronella girondica, la víbora hocicuda, Vipera latastei, entre otros.

Lagarto verde, Lacerta viridis

Lagarto verde, Lacerta viridis

Lagarto verde Lacerta viridis. La fotografía que se muestra está tomada en otro paraje fuera del monte, aunque confirmamos su visualización aquí en varias ocasiones. Esperemos tener suerte en otra ocasión y podamos fotografiarlo.

 Lagartija cenicienta, Psammodromus hispanicus

Lagartija colilarga, Psammodromus algirus

La lagartija colilarga, Psammodromus algirus, es una especie pequeña que vive en espacios abiertos, secos, soleados y pedregosos. Se alimenta de pequeños insectos y arañas. Durante el celo, como se muestra en la foto superior, tiñen su cabeza y garganta de vivos colores rojos, anaranjados y amarillos, mientras que las hembras en celo tiñen su garganta de amarillo.

Y como no, indudablemente nos encontraremos numerosos animales invertebrados artrópodos, sobre todo insectos hexápodos (moscas, mosquitos, abejas, abejorros, avispas, hormigas y escarabajos), lepidópteros, arácnidos, miriápodos, ortópteros, etc.

Abejorro carpintero o abejorro azul, Xylocopa violacea

Abejorro carpintero o abejorro azul, Xylocopa violacea

El abejorro carpintero o abejorro azul, Xylocopa violacea es un gran himenóptero polinizador caracterizado por el color negro brillante de su cuerpo, recubierto de una corta pilosidad gris oscura. Destaca además por las iridiscencias azuladas o violaceas de su cuerpo y alas. No forman colmenas, aunque sus nidos pueden estar próximos. Vive en solitario, es pacífico y posee un vuelo potente y ruidoso. Es común verlos recolectando polen y nectar entre las flores de distintas plantas (en este caso tal y como se muestra en la foto superior, sobre flores de romero, Rosmarinus officinalis). Los nidos son excavados por las hembras con sus fuertes mandíbulas sobre la madera muerta de los árboles, es por ello frecuente encontrar virutas a los pies de los mismos, que son aprovechadas junto con las secreciones glandulares para formar una pasta endurecedora con la que ira construyendo la galería. En estos nidos depositan sus huevos y almacenan el polen y el néctar que servirán de alimento a sus larvas. Es frecuente que los nidos de esta especie sean realizados en alguna construcción rural, por lo que aunque estos al vivir en solitario “a priori” no representen una amenaza directa contra nuestra salud, si debemos estar atentos a las estructuras de madera que sean parte constituyentes de forjados o techos de la vivienda, puesto que sus nidos llegan alcanzar o superar los 30 cm de profundidad.

Mosca avispa, Episyrphus balteatus

Mosca avispa, Episyrphus balteatus

 

Escarabajo de las rosas, Cetonia aurata

Escarabajo de las rosas, Cetonia aurata

El escarabajo de las rosas, Cetonia aurata, es un coleóptero escarabeido cetonino de cuerpo aplanado dorsalmente; cabeza, protorax, escudete, élitros anteriores y abdomen de un variable color verde metalizado que a veces se torna en cobrizo; característico escudete en forma de “v”; los élitros anteriores además suelen aparecer con máculas o líneas blancas; su abdomen es de color cobrizo. Los adultos generalmente emergen en primavera y sobrevuelan de forma torpe, aunque rápida y de forma claramente sonora, sobre espacios abiertos y soleados, donde abundan una gran variedad de plantas (rosáceas, umbelíferas, compuestas o crasuláceas), de las cuales se alimenta bien de néctar, polen, flores, brotes, hojas o frutos (en la foto superior fue tomada sobre flores de la uña de gato, Sedum sediforme). Se aparean y la hembra deposita a finales del verano y principios del otoño sus huevos sobre materia orgánica en descomposición. Posteriormente ella muere. Las larvas, que tienen forma de C de aspecto rugososo pubescente y presentan tres pares de patas, se alimentan de la materia orgánica descompuesta, crecen rápidamente, pasando por dos mudas y terminan hibernando. Cuando llega de nuevo la primavera sufren otra metamorfosis a pupa y de allí surgirá el adulto, completándose de esta manera el ciclo de vida.

En jardinería tiene mala fama, ya que se le considera una plaga que afecta a los rosales cultivados.

Muda de ninfa de cigarra, Cicada sp.

Muda de ninfa de cigarra, Cicada sp.

En la foto superior podemos apreciar la exuvia (muda) o exoesqueleto quitinoso vacio resultado de la metamorfosis final de una cigarra del género Cicada. Los individuos juveniles de estos insectos exopterigotos pasan largos años bajo tierra alimentándose de la savia de las raíces de las plantas. Cuando llega su última transformación en ninfa esta sale a la superficie durante la noche y trepa por el tallo de alguna planta y se produce la transformación final, de la cual emerge un insecto alado: la cigarra, dejando en el tallo de la planta su exoesqueleto quitinoso. La cigarra extiende y seca sus alas y se aleja volando, alimentandose de la savia de árboles y arbustos durante un par de semanas.

De los lepidopteros, os informamos que el último censo realizado entre 2016 y 2017 en Monte El Viejo daba como resultado un dato bastante interesante: 81 Lepidopteros ropalóceros (comúnmente conocidas como mariposas diurnas), lo cual significa un 34% de las especies conocidas respecto a las estimadas para todo el territorio peninsular, y casi 243 lepidópteros heteróceros (comúnmente conocidas como mariposas nocturnas o “polillas”), frente a las casi 5000 especies que se han estimado para toda la Península Ibérica. Este relativo buen dato, es relevante puesto que nos informa, entre otros factores determinantes, de la calidad del ambiente del entorno (menor polución y presencia de plaguicidas, etc.), lo cual es lógico pensar que a mayor calidad ambiental, mayor es el número de especies que se pueden encontrar.

Inventario Mariposas Monte El Viejo

Gitana o papallones, Zygaena occitanica libando flores de la Ruda, Ruta chalapensis

Gitana o papallones, Zygaena occitanica

Arriba podemos observar un pequeño lepidóptero heterócero (popularmente conocido como “polilla”) zigénido muy abundante, la gitana o papallones, Zygaena occitanica libando flores de la Ruda, Ruta montana. Estas especies presentan alas anteriores de vistosos colores: 5 máculas de un intenso rojo escarlata, bordeadas por un collar o halo blanco y todo ello sobre un fondo negro-azul violáceo iridiscente. Se trata de la gitana o papallones, Zyganea occitanica. Esta especie gusta de espacios secos y abiertos. El imago o adulto se alimenta de flores de la familia de las dipsacáceas como la escabiosilla morisca Scabiosa atropurpúrea o rutáceas  (como se muestra en la foto libando flores de la Ruda, Ruta chalepensis), mientras que las orugas se alimentan de leguminosas como la lebrela o escobizo Dorycnium pentaphyllum. Además de esta especie también no es infrecuente observar otra gitanas como Zygaena trifolii o Zygaena lavandulae. La primera difiere de Zygaena occitanica por el detalle de que sus dos alas anteriores son de color negro-azul violáceo sobre las que aparecen 5 máculas rojas, estando emparejadas de dos en dós sin collar o halo blanco, salvo la del extremo apical de las alas que aparece en solitaria; sus dos alas posteriores son rojizas, salvo sus márgenes que tienen un bandeado de color negro-azulado. Esta especie gusta de zonas más frescas o húmedas como el Valle del Cigarral o Valdesantos. En cuanto a Zygaena lavandulae, decir de esta que sus máculas rojizas aparecen rodeadas por un collar o halo de color negro y que de los hábitos alimenticios de las orugas, estas tienen preferencias por leguminosas de los géneros Coronilla sp. o Lotus sp. 

Los zigénidos, al igual que los esfíngidos que luego veremos, a pesar de estar clasificados como lepidópteros nocturnos por la forma que repliegan sus alas sobre su cuerpo en sentido horizontal, su actividad tiene lugar durante el día (son la excepción que confirma la regla, como se suele decir).

Eurranthis plummistaria

Eurranthis plummistaria

El lepidóptero heterócero macho Eurranthis plummistaria destaca por sus características antenas plumosas, tal y como indica su epíteto en latín. En su estado de oruga suele alimentarse de leguminosas como la lebrela o escobizo, Dorycnium penthaphyllum.

Esfinge del chopo, Laothoe populi

Esfinge del chopo, Laothoe populi

Esfinge del chopo, Laothoe populi

La esfinge del chopo, Laothoe populi, es un lepidóptero herócero esfíngido, que presenta una coloración pardusca bastante homogénea en sus alas anteriores y posteriores, donde se puede apreciar unas inervaciones transversales, dándole al conjuntos un aspecto de “camuflaje” frente a sus depredadores naturales, a modo de hoja seca. Debido a que su probóscide (boca) se encuentra atrofiada, en esta fase no se alimentan, y viven el tiempo justo para aparearse y depositar sus huevos.

En su fase de oruga, también puede pasar desapercibida no solo para sus depredadores naturales, sino también para el observador más profano, puesto que imita perfectamente al color y forma de la hoja de las especies de las que se alimenta, fundamentalmente, como bien indica su epíteto, de las especies de chopos, Populus sp., aunque también, pero en menor medida, sobre otras especies edafohigrófilas como olmos, Ulmus sp. alisos, Alnus sp. sauces, Salix sp. o climatófilas como majoletos, Crataegus sp. y frutales, Rosa sp., Malus sp. o Pyrus sp.

Esta adaptación ecológica, tanto en su estado de imago o adulto como de oruga, se denominan en ecología “homocromía”.

Los lepidópteros ropalóceros o mariposas diurnas se caracterizan, por desarrollar sus hábitos diurnos y por la forma que repliegan sus alas sobre su cuerpo en sentido vertical.

Nacarada, Argynnis paphia

Nacarada, Argynnis paphia

La nacarada, Argynnis paphia, es un lepidóptero ropalócero de mediana envergadura, cuyo cuerpo pardusco se encuentra cubierto de una pilosidad verde oliva. Sus alas son de color anaranjado con nerviaciones y máculas pardo-negruzcas. Frecuenta claros de bosques frescos y umbrosos, dónde suele acudir a nutrirse de las flores de plantas comos las zarzas, Rubus ulmifolius, que suelen crecer allí.

Sus larvas se alimentan de plantitas del género Viola sp.

Olmera, Nymphalis polychloros

Olmera, Nymphalis polychloros

La olmera, Nyphalis polychloros, es uno de los lepidópteros ropalóceros que más temprano emergen, ya desde el mes de febrero. Presenta una coloración anaranjada en el anverso de sus alas anteriores y posteriores de máculas negruzcas así como un bandeado oscuro rematado con lúnulas azuladas en las alas posteriores. El reverso de sus alas es de un bandeado de color marrón claro y oscuro.

Su oruga se alimenta principalmente de hojas tiernas de los olmos, Ulmus minor, pero también de salicáceas como chopos, Populus nigra y P. alba y sauces, Salix sp. e incluso árboles o arbustos de la familia de las rosáceas.

Se puede confundir esta especie con la ortiguera, Aglais urticae, esta tiene el anversos de sus alas anteriores y posteriores de un color anaranjado más vivo, el reverso de sus alas es más oscuro, es algo más pequeña, y carece de una mácula oscura en el ángulo anal de sus alas anteriores que si tiene la olmera.

Amarilla o mariposa de la alfalfa, Colias crocea

Amarilla o mariposa de la alfalfa, Colias crocea

La amarilla o mariposa de la alfalfa, Colias crocea se encuentra dentro del grupo de los lepidópteros ropalóceros de colores más vistosos. En este caso, como podemos observar en la fotografía superior, esta especie de gran envergadura, destaca por el intenso color amarillo de sus cuatro alas; en las anteriores además se aprecia una mácula u ocelo negruzco en cada una de ellas, mientras que en las alas posteriores se aprecia además una mancha anaranjada. las cuatro alas están rematadas en sus márgenes apicales por una banda negruzca. Tanto el macho como la hembra generalmente son bastante parecidos entre sí, con la salvedad de que en la hembra presenta unas máculas de un color amarillo pálido o blanquecino sobre los márgenes negros de sus alas anteriores y posteriores; así mismo, estas suelen variar la coloración de sus alas, mostrando una una coloración más pálida, amarilla o blanquecina, aunque mantiene sus márgenes de coloración gris oscura o negruzca y sus máculas u ocelos.

Otro rasgo distintivo de esta especie son sus ojos de color verde intenso.

En cuanto a la alimentación de en su fase de oruga, decir que esta es muy variada, aunque tiene preferencia sobre plantas leguminosas como la alfalfa, Medicago sativa, trebol Trifolium sp., etc.

Arlequín, Zerynthia rumina

Arlequín, Zerynthia rumina

El Arlequín, Zerynthia rumina, es otro lepidóptero ropalócero de vistosos colores, alas de color crema con manchas trazos negras y rojas que le sirven a sus posibles depradadores naturales de señales de advertencia de su toxicidad, ya que esta mariposa diurna, en su etapa de oruga se alimenta de una plantita que crece de forma relativamente frecuente por las cuestas yesíferas del monte: la aristolaquia, Aristolachia pisolochia, y que contiene una toxina, la cual es almacenada en los tejidos del arlequín sin provocarle daño alguno.

Chupaleches, Iphiclides podalirius

Chupaleches, Iphiclides podalirius

Chupaleches, Iphiclides podalirius, es un lepidóptero ropalócero con dos generaciones (especie biboltina), una en primavera y otra en verano, que destaca por su gran envergadura alar rica en colores. Sus dos alas anteriores destaca por sus amplias bandas transversales  de color negruzco sobre un fondo de color amarillo pálido o crema y nerviaciones amarillentas. Mientras que en sus dos alas posteriores presenta un patrón similar, salvo que el bandeado oscuro es menor, concentrándose este sobre todo en su margen interno  e interrumpido por la presencia de un ocelo anal azulado con halo anaranjado, y un bandeado marginal de un azul degradado con margenes en negro y borde marginal externo alar rematado en largos apéndices caudales a modo de cola. Vive en espacios abiertos o claros de bosques y entre frutales.

Sus orugas, destacan como mecanismo de defensa, la manifestación por detrás de la cabeza de un pequeño órgano bifurcado (osmaterio) de color anaranjado, que es capaz de emitir una sustancia olorosa desagradable cuando son molestadas. Se nutren de plantas de la familia de las rosáceas como almendros, Prunus dulcis, majoletos, Crataegus monogyna, endrinos, Prunus spinosa, etc.

Macaón, Papilio machaon

Macaón Papilio machaon, es de las mariposas diurnas más grandes y vistosas.

Papilio machaon, es un lepidóptero ropalócero también como la mariposa chupaleches, con dos generaciones, una en primavera y otra en verano, que destaca por su gran envergadura alar rica en colores. Sus dos alas anteriores destaca por su amplio bandeado de color amarillo pálido o crema que es alternado por nerviaciones y máculas negruzcas. Mientras que en sus dos alas posteriores presenta un patrón similar, salvo que las máculas negruzcas pasa a ser de un azul degradado con margenes en negro y la presencia de dos ocelos anaranjados, y el borde marginal externo alar rematado en cortos apéndices caudales a modo de cola. Vive en espacios abiertos o claros de bosques, frescos y húmedos.

Sus orugas, al igual que en Iphiclides podalirius, destacan como mecanismo de defensa, por la manifestación de un osmaterio de color anaranjado, cuando son molestadas. Se nutren de plantas de la familia de las umbelíferas como la zanahoria silvestre, Daucus carota, el hinojo, Foeniculum vulgare, o de rutáceas como la ruda, Ruta montana.

Medioluto ibérica, Melanargia lachesis

Medioluto ibérica, Melanargia lachesis

La mediluto ibérica, Melanargia lachesis es una especie endémica de la Península Ibérica y sureste de Francia (mucho más extensa es la distribución de su congénere Melanargia galathea) que presenta también una gran envergadura y presenta alas blancas con nerviaciones y máculas gris parduzcas. Vive en espacios abiertos y soleados donde abundan flores.

En cuanto a la alimentación en su fase de oruga, esta está compuesta de variadas especies de gramíneas como el lastón, Brachypodium pinnatum, la grama, Elymus repens, o la hierba ratonera, Poa pratensis, entre otras.

Duende, Nemoptera bipennis

Duende, Nemoptera bipennis

El duende no es ni una libélula, ni una mariposa, es un insecto neuróptero emparentado con las hormigas león, Myrmeleon sp. y los ascaláfidos como Libelloides sp., todos ellos constituyen uno de los grupos más raros y hermosos entre los insectos. Especie endémica de la Península Ibérica, siendo más frecuente al sur de la misma. Tiene cuatro alas de color verde oliva con manchas marrones irregulares; alas posteriores largas y estrechas, en forma de pluma,  aunque estas han perdido su función de vuelo. Sus colores y transparencias le permiten mimetizarse entre las flores y pasar desapercibida cuando se posa en las ramas y hierbas cercanas al suelo. Vive en espacios abiertos, secos, con abundancia de flores. Los huevos fecundados son depositados en hileras dobles en la base de los tallos de diversas plantas herbáceas y sus larvas necesitan dos años hasta convertirse en adultas. Durante ese período se alimentan de otros pequeños insectos. En estado adulto son grandes consumidores de polen.

Saltamontes, Chorthippus vagans

Saltamontes, Chorthippus vagans

Arriba podemos observar el pequeño saltamontes Chorthippus vagans.

Sanjuanillo, Rhagonycha limbata

Sanjuanillo, Rhagonycha limbata

El sanjuanillo, Rhagonycha limbata, es un coleóptero cantárido carnívoro muy abundante en la Península Ibérica que se suele observar durante el verano buscando su alimento sobre las flores de muchas plantas, generalmente sobre umbeliferas (en la fotografía sobre una boraginácea: el té del páramo o mijo del sol, Lithospermum officinale). Se caracteriza por tener largas antenas negras; cuerpo blando, cabeza torax, abdomen y patas también negras (a diferencia de su congénere el coracero rojo, Rhagonycha fulva). Sus alas (élitros), de talla menor que el abdomen, son blandas y de color marronáceo. Se nutre de pequeños insectos en la parte superior de las flores, fundamentalmente pulgones (tal y como se puede observar en el margen inferior izquierdo de la foto).

Aceitera o carraleja, Berberomeloe majalis

Aceitera, vinagrera o carraleja, Berberomeloe majalis (=Meloe proscarabeus)

En las zonas de las cuestas yesíferas es abundante ver a la aceitera, vinagrera o corraleja, Berberomeloe majalis (=Meloe proscarabeus).

La aceitera, vinagrera o carraleja, Berberomeloe majalis (=Meloe proscarabeus), es un coleóptero meloideo polífago de color negro con reflejos azul metálicos, de élitros cortos inutilizados para el vuelo, lo que permite poner a la vista la mayor parte de su voluminoso abdomen. Su ciclo biológico es bastante interesante, puesto que los adultos hembras (de mayor tamaño que los machos, como se puede apreciar en las fotos), depositan sus huevos en la tierra de forma vertical, y una vez estos eclosionan sus larvas, llamadas “triungulinos”, de aspecto de gusanos de patas largas, estas se encaraman a la parte más alta de las sumidas flores de las plantas para esperar a que se posen las abejas. Entonces las larvas de la aceitera se agarran fuertemente a las patas de las abeja, y estas al regresar a la colmena se introducen en la misma con ellas dentro. Este fenómeno de relación interespecífica, en el que una  de las especies se beneficia de la otra, pero esta última ni se beneficia ni se perjudica, es un tipo particular de comensalismo que se denomina “foresia”. Allí pasan por varias mudas y se alimentan durante casi dos años de los huevos de las abejas, así como del polen y nectar, hasta que entran en la fase pupal, es entonces cuando abandonan la colmena para transformarse en pupa y finalmente el adulto. Durante esta fase se alimentan de hojas y flores.

El nombre de “aceitera” proviene porque a través de las articulaciones de sus muslos (foto del adulto macho superior), exudan con la hemolinfa un líquido aceitoso, rojizo e irritante, la cantaridina (útil para el tratamiento de moluscos y verrugas), que le sirve para ahuyentar a un gran número de posibles depredadores en caso de verse amenazados.  

Las gallaritas o gallarutos (pequeños) y gallarones (grandes) es el nombre popular como se conocen las “agallas” (cecidios), que se forman en las hojas y ramillas tiernas de las quercíneas como el roble carrasqueño o quejigo como respuesta a la “picadura” y puesta de huevos con el aparato reproductor (ovipositor) de la hembra de la “mosca del quejigo” Cynips coronatus, un himenóptero de la familia Cynipidae.

Ciclo biológico “mosca del quejigo” Cynips coronatus

Ciclo biológico “mosca del quejigo” Cynips coronatus

La familia Cynipidea consta de unas 360 especies reconocidas en Europa, y su estrategia evolutiva en cuanto a su mejor defensa y supervivencia pasa porque la hembra deposite sus huevos en primavera sobre los tejidos tiernos de varias especies de quercíneas (en Palencia: robles carballos, roble albar, rebollos, robles carrasqueños o encinas). Parece ser (aunque se desconoce el mecanismo), que sobre cada larva se forma una cámara unilocular, dónde el posterior desarrollo larvario es capaz de provocar una sucesión de respuestas físico-químicas sobre del vegetal, que son capaces de inducir a la formación de una agalla característica. Las agallas de Cynips coronatus aparecen sobre las ramillas, mientras que las agallas de la especie Cynips quercusfolii aparecen sobre el envés de las hojas y estas tienen forma y color de pequeñas manzanitas, es por ello que también se las conozca como las “manzanas del roble”.

A la familia Cynipidea también pertenece el himenóptero del género Diplolepis que forma la característica “agalla del rosal”, la especie más común suele ser Diplolepis rosae y cabe decir que al contrario de lo que sucede en los robles, las cámaras que se forman en la agalla o cecidio son pluriloculares, y por tanto estas son capaces de albergar el desarrollo de muchas larvas, una por cada cámara.

Agalla del rosal, Diplolepis rosae

Agalla del rosal, Diplolepis rosae

Actividades deportivas que puedes desarrollar en Monte “El Viejo”

Aparte de las actividades deportivas que puedes realizar en las instalaciones fijas que se encuentran entorno a Casa Grande y El Refugio, en la actualidad existe en el Monte “El Viejo” varios recorridos propuestos por el Ayuntamiento de Palencia que puedes realizar para realizar senderismo, recorrer con bicicleta de montaña, a caballo, prolongando de esta manera las rutas hasta núcleos de población como Dueñas, Villamuriel, Autilla, etc. Algunas de estas sendas son itinerarios marcados mediante señalización vertical y marcas con colores y números que se corresponden con el tipo de ruta que podemos realizar y que viene indicado en algún panel informativo general.

Red de caminos históricos del Monte "El Viejo"

Red de caminos históricos del Monte “El Viejo”

Detalle de panel informativo con los principales caminos históricos que cruzan el Monte “El Viejo”. Se encuentra ubicado a la entrada del espacio natural en la zona de El Refugio. Fuente: Ayuntamiento de Palencia.

Las rutas de senderismo que puedes realizar para andar por el monte, y que se han divulgado desde el Ayuntamiento de Palencia pero por desgracia no se encuentra aún balizadas, son las siguientes:

• Refugio-Casa Grande, de 3,5 km. (ida), 40 minutos aprox.

• Refugio-Mirador del Valle-Casa Grande, de 5,4 km. (ida), 1,15 horas aprox.

• Refugio-Casa Pequeña, de 3,9 km. (ida), 45 minutos aprox.

• Casa Pequeña-Casa Grande, de 5,8 km. (ida), 1,05 horas aprox.

• Casa Grande-Casa Grande, circuito deportivo, 3,5 km (circular), 40 minutos aprox.

Otras rutas que te recomendamos hacer y que si se encuentran balizadas por marcas e hitos, parten desde la Dársena del Canal de Castilla en Palencia, son las que el Patronato Municipal de Deportes dependiente del Ayuntamiento de Palencia divulgó y señalizó en el 2005. De ello aún encontrarás aún paneles informativos (en mal estado de conservación), que indican 4 rutas: un panel informativo lo encontrarás junto a la Dársena del Canal de Castilla en Palencia y otro junto a 1,250 m en el Puente Las Arcas que sirve de cruce del canal de Castilla con la carretera al Monte Viejo y la residencia San Juan de Dios, estas son las rutas indicadas:

• Ruta 1 “Carravaca” de 8,2 km. (ida), 1,45 horas aprox. (Marca roja y blanca, hitos con placa de fondo rojo y numeración R1).

• Ruta 2 “Montenuevo de 6,2 km. (ida), 1,20 horas aprox. (Marca verde y blanca e hitos con placa de fondo verde y numeración R2).

• Ruta 3 “Valdesantos” de 7,3 km. (ida), 1,35 horas aprox. (Marca amarilla y blanca, hitos con placa de fondo amarillo y numeración R3).

• Ruta 4 “Casa pequeña” de 5,2 km. (ida), 1,05 horas aprox. (Marca azul y blanca, hitos con placa de fondo azul y numeración R4).

Las puedes combinar como quieras, de tal manera que puedas configurar tu propio circuito, subiendo por una ruta y descendiendo por otra que tu elijas.

Recomendaciones

No te olvides llevar para una marcha de un día:

  • Un par de calcetines (finos de hilo o lana si realizas la ruta por la época estival o gruesos de lana si es por la época invernal) y otro par de recambio.
  • Ropa ligera, tipo chándal, tejanos nunca.
  • Camiseta deportiva, jersey o sudadera.
  • Impermeable o anorak si el tiempo está revuelto, botas o zapatillas ligeras (tipo trekking).
  • Una gorra fina o gorro y guantes para el invierno.
  • Un bastón o una buena vara que te ayuda a descargar el peso del cuerpo y hacer más cómoda la caminata.
  • Una mochila pequeña compacta
  • Una botella o cantimplora. Llénala de agua en casa, pues aunque hay fuentes potables entorno a los aparcamientos en El Refugio, Casa Pequeña y Casa Grande, fuera de la época estival los grifos están cortados y en épocas de fuerte estiaje pueden estar secas (cuidado con las avispas que suelen frecuentar las mismas para buscar sus presas).
  • Realiza siempre flexiones y estiramientos antes de empezar a caminar y después de finalizar la ruta, esto te ayudará a reducir el riesgo de padecer de las incómodas agujetas y evitar posibles lesiones musculares futuras.
  • Si vas con gente no te separes del grupo, si te paras adviértelo con antelación.
  • Sigue las indicaciones de los guías que te acompañen o si vas solo sigue siempre las señalizaciones de la ruta escogida. Para una marcha de un día pueden ser necesarios unos bocadillos, fruta y frutos secos o chocolate. No cargues en exceso la mochila.
  • Conoce bien tu nivel de forma y elige la ruta adecuada, no prolongues tu caminata sobrepasando tus posibilidades, piensa que las rutas están calculadas en un sentido y que debes regresar si el trazado que eliges es lineal y no circular.

EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA LA SOSTENIBILIDAD.

En el mundo los bosque representa el 30% del territorio y contienen el 80% de toda la biodiversidad del planeta. En el 2011 la ONU declaró año Internacional de los Bosques por el gran valor de los mismos incluso al propio bienestar y subsistencia humana. Solo hasta hace unas pocas décadas eran valorados por el hombre desde el punto de vista de que son meros suministradores de materias primas o productivas renovables (madera, leña, frutos, setas, pastos, plantas medicinales y aromáticas, productos químicos, etc), es decir, bienes materiales, tangibles. Mientras que ahora la sociedad poco a poco esta percibiendo que los bosques son capaces de proporcionarnos otros “valores económicos” hasta entonces considerados a todas luces intangibles como son: sociales (recreo y esparcimiento, investigación y desarrollo científico y tecnológico), y ambientales (biodiversidad: refugio de especies de flora y fauna algunas amenazadas, protección de los suelos y equilibrio hidrológico, fijación y almacenamiento de CO2, producción de O2 y agua a la atmósfera, recursos cinegéticos y piscícolas, etc.). Incluso afortunadamente la gestión forestal de nuestros bosques poco a poco también ha ido evolucionando en sintonía con la demanda de los intereses de la sociedad actual, ya no se debe cuantificar ni calificar a los bosques en función de la calidad de las materias que produce como si de una fábrica se tratase, deben se considerados como tales, organismos vivos como nosotros capaces de interactuar con el mundo vivo en que también se desarrollan, contribuyendo además de bienes materiales al hombre, aportar servicios sin los cuales el equilibrio de los seres vivos se rompería. Es por todo ello que ahora no se habla de gestionar montes sino gestionar “sistemas forestales multifuncionales” de ahí que halla origen al concepto de “multifuncionalidad forestal”.

¿Y los organismos gubernamentales que pueden hacer para cuidar el monte?.

Fundamentalmente legislar este espacio natural y hacer cumplir sus normas, pero también es fundamental que apoyen programas o actividades de educación ambiental que posibiliten divulgar el conocimiento del medio natural y cultural, de tal manera que permitan al público que visite Monte “El Viejo” no solo adquirir o ampliar conocimientos, sino sensibilizar la importancia de preservarlo, no solo para su disfrute personal, sino un legado vivo para las generaciones venideras.

Senda de los Ciervos 1

Senda de los Ciervos 2

Senda de los Ciervos 3

Senda de los Ciervos 4

Senda de los Ciervos 5

Senda de los Ciervos 6

Senda de los Ciervos 7

Senda de los Ciervos 8

Senda de los Ciervos 9

Senda de los Ciervos 10

La “Senda Reserva de Ciervos-Charca del Cigarral”, es una actividad desarrollada en 2014 por los alumnos del Programa Duplo Palencia en Verde, en colaboración con el Ayuntamiento de Palencia, ECyL, Junta de Castilla y León, FSE y Ministerio de Trabajo e Inmigración, que ha consistido en la realización de una guía y posterior señalización mediante paneles informativos de una de las muchas sendas que recorren el monte. Ello permitirá seguro con gran acierto, acercar al público general e infantil en particular, el conocimiento de los valores naturales y culturales que atesora este espacio natural. La senda en particular, tiene un pequeño recorrido de ida de 1.500 m y transcurre desde la Reserva de Ciervos hasta la Charca del Cigarral.  Deseamos que acciones como esta se prodiguen en el futuro por otras zonas del monte.

¿Y tu qué puedes hacer para cuidar el monte?.

  • Monte “El Viejo” cuenta con servicio regular de autobuses públicos urbanos por el verano, que coincide con la apertura de las piscinas municipales en El Refugio. Sale desde la Plaza León en Palencia: línea 6, del 15 de junio al 31 de agosto, con frecuencia de paso de 1 h., por las mañanas a las 11,30 y 12,30 y de tarde de 16,30 a 20,30. Procura usarlo habitualmente para no saturar y contaminar el entorno natural con los vehículos privados.
  • Respeta siempre las normas. Recuerda que por seguridad, desde el 1 de julio al 30 de septiembre, queda terminantemente prohibido el uso de las barbacoas en los merenderos, ya que las condiciones de sequedad ambiental y elevadas temperaturas que tienen lugar durante la estación estival pueden ocasionar graves incendios.
  • Manifestar a La Junta de Castilla y León, como usuarios del Monte El Viejo, nuestro interés para que se dote a las brigadas forestales que se ocupan del control de incendios en el monte, de la adquisición de nuevos vehículos que reemplacen a los actuales por otros menos contaminantes. Nos consta que las dos carrocetas de las que disponen actualmente, tienen ya más de 20 años.
  • Cuando te acerques a ver los ciervos al Parque de Valdellano, ¡por favor, no les lleves pan!, este es un alimento procesado por el hombre, que no es habitual en su dieta y puede ocasionarles trastornos nutricionales. Ellos se alimentan de los brotes tiernos de las encinas y robles carrasqueños que crecen de forma natural en su entorno, y de las bellotas que se desprenden de estos árboles en otoño, así como de los aportes de paja que les suministran los guardas. En todo caso llévales cereales en grano, frutas y verduras.
  • No alteres la paz y el silencio que existe en la naturaleza, disfruta de la misma. Tienes la oportunidad de ver distintos paisajes en tu acercamiento al monte (el Canal de Castilla y su banda de choperas, Las Huertas, las tierras de labranza y finalmente la espesura del bosque mediterráneo que ofrecen a tus sentidos una ingente cantidad de olores y colores que nos ofrecen las flores o los animales, los cambios de colores de las estaciones, de los sonidos del silencio que emiten por si mismos los animáles o la acción de los agentes atmosféricos (el viento, el agua).
  • Nunca tires piedras en el monte contra nada ni nadie.
  • Respeta la flora y fauna autóctonas, ten en cuenta que algunas especies se encuentran catalogadas, es decir, protegidas por la legislación vigente en distintos grados de conservación, por lo que la alteración de cualquiera de los elementos mencionados en dichos catálogos puede ser duramente sancionable.
Observando naturaleza

Observando naturaleza

  • Participa en las “excursiones” y actividades de “Voluntariado Ambiental”, que algunas empresas y organizaciones o grupos ambientales desarrollan en Monte “El Viejo” todos los años.
  • Si quieres aprender a reconocer y clasificar las especies de flora y fauna que te puedas encontrar, hazte con una buena guía de campo en la que aparte de un buen dibujo o una buena fotografía exista una descripción detallada de cada especie, de tal manera que te permita poder comprobar “in situ” que dicha descripción encaja exactamente con lo que estas observando.
  • También hazte con un cuaderno y un lápiz donde puedas anotar cualquier anécdota que te pueda ser útil (número de especies observadas, fecha, lugar, tipo de hábitat, alimentación, etc.).
  • Una lupa o cuentahilos para poder ver mejor los detalles más pequeños que nos permita determinar con mayor fiabilidad la especie observada.
  • Las rutas las puedes combinar, para ello te aconsejamos que te hagas con un mapa de la zona a través de la oficina de turismo y si te sabes manejar con una brújula o el GPS de tu móvil o reloj pues mejor también.
  • No está permitido el uso de vehículos a motor fuera de las zonas autorizadas, infórmate.
  • No arrojes colillas y no enciendas cerillas ni barbacoas durante estación estival pues pueden ocasionar incendio y sobre todo por favor…

¡MUY IMPORTANTE!: Cuida el monte, como si fuera tu casa!.

Cuando visites el Monte El Viejo, bien solo, en compañía de tus amigos o en familia, siempre que lleves comida y bebida no olvides recoger los envases que utilizas y depositarlos a tal efecto en los numerosos contenedores que existen en las inmediaciones de las áreas de disfrute mencionadas (Refugio, Casa Pequeña y Casa Grande), si aún así no te queda a mano los mismos y tienes prisa por marchar, por favor, ¡JAMÁS LOS TIRES EN CUALQUIER LADO!, es preferible que los guardes de nuevo en tu mochila y los lleves de nuevo hasta la ciudad donde existen repartidos por tu barrio contenedores en los cuales además puedes RECICLAR la naturaleza de tus deperdicios, contribuyendo así a mantener el monte limpio y además ayudas a preservar el medio ambiente con tu actitud. En caso contrario puedes estropear la mala imagen del monte al resto de la sociedad, no solo de tus vecinos sino la gente que de otras ciudades y provincias que lo visitan de forma regular y desean llevarse un buen recuerdo y promocionar lo bonito que es Palencia y su entorno. Piensa que si no lo haces también puedes generar una posible fuente de contaminación, y causar daños a la fauna bien porque quedan atrapados de forma accidental, se hagan peligrosas heridas o por ingestión accidental de los mismos.

El Monte es tu amigo

basura en Monte El Viejo

basura en Monte El Viejo

basura

basura

basura en Monte El Viejo

Botellones en Monte El Viejo

Cuida el Monte

Conclusión.

Podemos concluir este trabajo recordando que a lo largo de la historia del Monte “El Viejo” siempre a existido algún tipo de reglamentación que garantizase la supervivencia de los recursos naturales que ofrece, independientemente de los usos que los palentinos les fueran dando según sus necesidades. Es por ello que hoy por hoy, donde los usos tradicionales han sido transformados para satisfacer otras necesidades, se deben de seguir articulando mecanismos que permitan no solo la preservación futura de este bellísimo espacio natural, sino que también la población humana que se acerca al mismo reciba una formación ambiental y cultural adecuada, que permita preservar nuestras costumbres y el respeto a la naturaleza, mejorando los conocimientos, actitudes y comportamientos relativos al medio ambiente.