Monte “El Viejo”, un oasis de verdor en la Tierra de Campos (2014)

(BORRADOR DE LA INTRODUCCIÓN EN REVISIÓN PREVIA A SU PUBLICACIÓN)

A la memoria de Domitilo Valverde Antón, el alma humana que rescató del olvido la historia viva del Monte “El Viejo”.

Agradecimientos:

Julia Galindo Garrido, docente en el Área de Medio Ambiente de la Universidad Popular de Palencia por su generosidad en la divulgación de sus conocimientos sobre los nombres vernáculos de las plantas, las propiedades medicinales y los usos que las gentes les han dado a lo largo de la historia.

Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro, Catedra de Micología, Área de Botánica de la E.T.S.A. de Palencia, por la ilusión y la generosidad que le ha puesto en ayudarme en la confirmación o determinación de algunos taxones dudosos, y otra información sobre las propiedades medicinales, usos y anécdotas que surgen sobre ellas.  siempre es un placer poder escucharle.

Antonio Treceño Martín, docente en EFIDES-Ayuntamiento de Palencia, por sus grandes conocimientos científico-técnicos, su generosidad para divulgarlos y compartirlos gracias a su enorme empatía que tiene para hacerse entender con cualquier persona que trate con el.

Panel Monte El Viejo

Croquis acceso a Monte El Viejo

Acceso al Monte El Viejo desde Palencia. Fuente: Red de Espacios Naturales. Junta de Castilla y León. Ayuntamiento de Palencia.

Con este nombre se conoce uno de los lugares preferidos por los palentinos para disfrutar de su tiempo libre. Es un paraje idóneo para el paseo y la práctica de multitud de actividades deportivas aptas para todas las edades, siempre en contacto con la naturaleza.

Es una extensa mancha de bosque mediterráneo que se extiende a través de 1.435 ha situado en un altiplano a una altitud media de 862 msnm, en una zona de los páramos denominados Montes Torozos en el margen derecho del río Carrión, a 6-7 km al suroeste de la ciudad de Palencia. Pocas ciudades pueden tener el privilegio de tener un espacio natural tan próximo. Este paraje está constituido fundamentalmente por vegetación autóctona: encinas o carrascas y robles carrasqueños o quejigos, acompañados de algunos rodales de distintas especies de pinos y cipreses fruto de las repoblaciones efectuadas sobre sus laderas o “cuestas” a mediados del siglo XX, así como algunos frutales naturalizados próximos a fincas como ciruelos, vides, almendros, etc.

Monte “El viejo”: pasado, presente, futuro.

En el año 1191 fue vendido por el rey Alfonso VIII a la ciudad y al Cabildo de la Catedral. La propiedad del monte y los beneficios que el uso del mismo  generaba, van a ser un continuo litigio a lo largo de la historia entre el Cabildo y el Ayuntamiento (Concejo) de Palencia, el cual se resolverá a favor de este último a finales del siglo XIX.

Las primeras menciones del monte aparecen a finales del siglo XII, concretamente en el año 1180, es el Fuero del Obispo D. Raimundo concedido por el rey Alfonso VIII, en el se menciona como Defesa o Monte Defesado, pronunciación de castellano antiguo de “dehesa” que significa “terreno acotado dedicado a pastos”, y que en el caso de “Defesa” o “Defeso” significa “para uso común, sin que se pueda roturar”. Este nombre fue alternándose en los escritos por Monte de Dueñas, al parecer cuando se hacía referencia a una parte de los mismos. Años venideros cambiaría su nombre a El Monte Viejo de Palencia hasta la actualidad que se le conoce como Monte El ViejoLas disputas que tuvieron lugar por la gestión del monte hicieron que finalmente se librara de la desamortización y llegara a ser un bien público que nos ha llegado en bastante buen estado de conservación hasta nuestros días.

En la mitad del siglo XX, las necesidades o prioridades de la sociedad moderna cambian, el sistema agroganadero tradicional se transforma, disminuye la necesidad de la demanda de extracción de leña y carbón del monte al hacer uso de otras fuentes de energía (petróleo y gas) hasta la total desaparición de su actividad.

En 1953 fué declarado como Monte de Utilidad Pública (C.M.U.P. Nº 232.2), y posteriormente a través del antiguo Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), se realizaron trabajos de reforestación en las laderas del páramo o “cuestas” con especies alóctonas de rápido crecimiento (coníferas) con el criterio de incentivar a sus propietarios nuevas fuentes de ingresos económicos desarrollando al mismo tiempo un nuevo modelo de explotación de los recursos forestales que a la vez fuera compatible con la protección del medio natural. La implantación en estas zonas de arbolado (que de forma natural era muy difícil que se lograra, debido a la inestabilidad de los materiales y a la escasez de precipitaciones), proporcionaría una rápida cobertura y se podría prevenir de los fenómenos de erosión.

Con la aparición del “ocio” como una nueva actividad económica, ello facilitó que en 1970 cesaran las actividades selviculturas tradicionales productivas (resalveo clásico o de monte medio), encaminadas a realizar cortas a matarrasa y fueran poco a poco sustituidas por una selvicutura más conservadora.

En 1972 se crea una reserva cinegética de ciervos, Parque de Valdellano, que ocupa 52 ha.

En 2001 se aprueba la “Ordenación Forestal del Monte El Viejo”,  el objetivo del monte se clasifica como de Protección-Uso social, para ello las prácticas selviculturales que se deban realizar serán aquellas que permitan volver al bosque a su estado lo más natural posible (resalveo de conversión): transformación de monte bajo a monte alto, permitiendo así la regeneración sexual, lo cual redunde en una mayor biodiversidad de especies de flora y fauna en el futuro.

En 2005 Monte El Viejo fué declarado Zona Natural de Interés Especial y Esparcimiento (Orden MAM/1081/2005, de 10 de agosto, por la que declara Zona Natural de Esparcimiento el Monte «El Viejo», propiedad del Ayuntamiento de Palencia y situado en el término municipal de Palencia), figura de protección recogida en la Red de Espacios Naturales de Castilla y León, la Ley 8/1991 de espacios naturales de Castilla y León define estas zonas a aquellos espacios naturales que se encuentran accesibles por la población humana desde los grandes núcleos urbanos (en otras zonas de España se les conoce como Parques Periurbanos), con la finalidad de proporcionar a su población lugares de descanso, recreo y esparcimiento. Esta figura indica que el uso recreativo de estas zonas es perfectamente compatible con la conservación de sus valores naturales y que permite ser un elemento disuasorio que evite la gran afluencia de visitantes a espacios naturales más frágiles. La figura de protección “a priori” puede ser suficiente, sin embargo es chocante que a pesar de su elevada calidad paisajística y biodiversidad en flora y fauna, comparables a otras zonas de los Montes Torozos linde con Dueñas o Autilla o los Montes de El Cerrato de igual tipología, estos últimos se encuentran incluidos bien como Lugar de Interés Comunitario (LIC), zona ZECs o en la Red Natura 2000.

En 2007 se consigue la Certificación Forestal Sostenible (FSC).

En 2012 se aprueba  nueva numeración a los Montes de Utilidad Pública declarados e incluidos en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública de Palencia (C.M.U.P.), como es el caso de Monte El Viejo (ORDEN FYM/989/2012, de 22 de octubre, relativa a la asignación de nueva numeración a varios Montes de Utilidad Pública de la provincia de Palencia)  que pasa a estar incluido en el C.M.U.P con el  Nº 418.

El monte a lo largo de su existencia ha servido de sustento para los hombres y mujeres que vivían en la ciudad o sus proximidades, bien a través de la generación de pastos, tierras de cultivo, ganadería trashumante, extracción de piedra para cantería y obras públicas, y sobre todo leñas y carboneos con la madera de los bosques de encina y roble, las dos especies preponderantes de la gran masa forestal del monte (prueba de esta actividad quedan aún patentes algunas zonas circulares poco arboladas), extraída de las especies forestales que allí se encuentran pregonando por las esquinas de la ciudad de Palencia a viva voz: “¡Carbón de encina, carbón de roble!”. Reconocida era también la labor de los “hacejeros” o “hazajeros”, que sobre sus espaldas llevaban la leña a la ciudad para venderla. También hubo alguna que otra pequeña actividad industrial como la presencia dispersa de restos de alguna canteras como la existente en la Punta de Bárcenas, cerca del Valle de San Juan, o La Cantera de Carropluma o del Agua próxima a El Cigarral, donde se extrajeron caliza necesaria para la construcción de algunas viviendas particulares y la construcción de la vía del ferrocarril y pavimentado de calles; “yeseros” o “yeseras” o minas de yeso (aljez, espejuelo o cristal de bruja),  como las ruinas de las cuevas de Los Murcielaguitos a los pies del Pico Cascarón (Villamuriel), Los Enanos en Valcavado (Valcabao), Valdesantos, El Cigarral, etc., que han servido de refugio a conejos, raposos, murciélagos. También las zonas yesíferas hubo alguna cuevas que fueron ocupadas en tiempos de penuria de la posguerra civil española como las del”Tío Ratero y el Nini” en Villamuriel, paisaje y vida rural típico de la comarca del Cerrato y Torozos que viene bien descrito en la obra literaria “Las Ratas” (DELIBES M. 1962). Otras construcciones destacadas son los “caleros”, “pozos caleros” u hornos de cal como los “caleros de Font”, restos existentes en el Valle de Valcavado (Valcabao) o los existentes en Vallejuelos; pozos de agua como Pozo Mauricio en el camino a Villamuriel o el Pozo del Pañuelo cerca del Hogar Infantil, donde se iniciaban las batidas de caza.

Su gran extensión permite que sea disfrutado desde parajes diversos, cada uno de los cuales aporta su encanto especial: el entorno paisajístico, las especies de flora y fauna o todo en su conjunto, enclaves como de Valdaría, Hoyo de las Norias y Roza de Torno, al suroeste; Valdesantos al noroeste; Buentrigo, Cigarral, Vallejuelos y Encinales al este y sureste; lugares donde se pueden contemplar hermosas panorámicas de la Tierra de Campos como el Valle de San Juan o la mismísima ciudad de Palencia.

Atalaya en la roza de Buentrigo

Una solitaria atalaya nos permite descansar y contemplar las vistas hacia Villamuriel y Venta de Baños desde la roza de Buentrigo.

Caserío en el Valle de San Juan

Caserío Valle de San Juan en Invierno

Dos contrastes estacionales del Caserío Valle de San Juan, una visión al inicio de la primavera otra en el invierno.

Ruinas palomar de planta cuadrangular

Restauración palomar

Ruinas de un antiguo palomar de planta rectangular. Los palomares constituyen una de los elementos culturales más importantes de la arquitectura popular de la Tierra de Campos. Su función principal fue la de dar cobijo a las palomas y producir el “Pichón de Nidal” propio de estas tierras, uno de los elementos más representativos de la cocina castellano-leonesa. Lamentamos que la mayor parte de estas construcciones se encuentren en este estado de abandono por la falta de interés de las administraciones públicas de protegerlos, incluyéndolos en el catalogo nacional de elementos de bien de interés cultural (BIC). Solo gracias a la voluntad de sus propietarios se conservan algunos en pié. Este en concreto se está procediendo  a su restauración. 

La Casa Grande

Es la que se encuentra más alejada, a 9,250 km de Palencia. Existen unas instalaciones hosteleras aprovechando un edificio construido en el siglo XVI y que sirvió de posada para los guardas del monte, unas pistas deportivas y circuitos de mantenimiento físico clasificados según el grado de dificultad para que sean aptos para el disfrute y la práctica del ejercicio o el paseo de los visitantes de todas las edades.

Cuenta con servicio regular de autobuses urbanos por el verano, coincidente con la apertura de las piscinas municipales en El Refugio. Sale desde la Plaza León en Palencia: línea 6, del 15 de junio al 31 de agosto, con frecuencia de paso de 1 h., por las mañanas a las 11,30 y 12,30 y de tarde de 16,30 a 20,30.

Cartel bienvenida a Casa Grande

Casa Grande

La Casa Grande

El Refugio

La primera casa que se alcanza viniendo por la carretera PP-9001 de La Boquilla desde el Puente Mayor en Palencia, está a 6-7 km y es la más frecuentada por los palentinos, se trata de El Refugio, construido durante el siglo XIX de fácil acceso, y es la que cuenta con mayores medidas de acondicionamiento e instalaciones. Allí se encuentran un bar-restaurante, unas piscinas municipales y un amplio merendero al aire libre.

El Refugio

El Refugio

Es imprescindible que visites en sus proximidades la reserva de ciervos del Parque de Valdellano; es un recinto cerrado de 52 ha. en el que la abundancia de ciervos y la facilidad de verlos a corta distancia siempre hace las delicias de los más pequeños.

Ciervos en Valdellano

Arriba y abajo: el Parque Reserva de Ciervos Valdellano es un recinto cerrado creado durante la segunda mitad del siglo XIX que cuenta con una importante población de ciervos Cervus elaphus. Cuenta con un panel informativo.

Ciervos en Valdellano

La Casa Pequeña

Desde el refugio desviándonos en el cruce dirección de nuevo a Palencia, pero por la carretera de Caracol, se encuentra a dos kilómetros un edificio del siglo XVIII conocido como la Casa Pequeña, lugar que nos ofrece una maravillosa panorámica de la ciudad desde “El Mirador de Palencia”, al tiempo que podemos tomarnos algún que otro aperitivo o vinillo de la comarca servido en un buen porrón. Desde aquí podremos regresar a Palencia descendiendo por la carretera del Caracol PP-9002 (el sobrenombre le viene por alguna que otra curvilla que tiene la susodicha carretera para salvar  el desnivel), estando la ciudad a una distancia de 5,250 km.

Casa pequeña

La Casa Pequeña

Palencia desde el mirador de la Casa Pequeña

Desde “El Mirador de Palencia” situado en la Casa Pequeña en Monte El Viejo se puede apreciarla la ciudad de Palencia. El Cristo de Otero, considerada la segunda escultura mayor del mundo situada en un espacio natural, la Catedral de San Antolín de Palencia apodada como “La bella desconocida”, la industria cafetera “La Seda” y el Hospital Río Carrión en primer término, también son visibles desde el mirador.

Podemos concluir pues que a lo largo de la historia del Monte “El Viejo” siempre a existido algún tipo de reglamentación que garantizase la supervivencia de los recursos naturales que ofrece, independientemente de los usos que los palentinos les fueran dando según sus necesidades. Es por ello que hoy por hoy, donde los usos tradicionales han sido transformados para satisfacer otras necesidades, se deben de seguir articulando mecanismos que permitan no solo la preservación futura de este bellísimo espacio natural, sino que también la población humana que se acerca al mismo reciba una formación ambiental y cultural adecuada, que permita preservar nuestras costumbres y el respeto a la naturaleza, mejorando los conocimientos, actitudes y comportamientos relativos al medio ambiente.

Las Atalayas

Tanto encinas como quejigos podemos encontrar en muchas ocasiones ejemplares aislados que llegan alcanzar gran talla debido a su gran longevidad, y que sobre todo en la encina o carrasca son conocidas como “Atalayas”. La encina fue uno de los árboles más venerados en la culturas celta, tal es así que recibía el sobrenombre de “Kaerquez” que significa “árbol hermoso”. El por qué se conservan algunos ejemplares así es debido a la acción del ser humano sobre la masa forestal a lo largo de la historia del monte. Estos ejemplares servían para marcar y delimitar las parcelas de corta dedicadas a monte bajo que se dedicaba el resto de las masa forestal. La conservación de estos ejemplares se debía a la producción de bellota de calidad, que por una parte servía de alimento de engorde para el ganado y a los animales salvajes como el jabalí, corzo o ciervo, (también para la alimentación humana durante la posguerra al ser empleada como sucedáneo del café). También, y en menor medida, la intención intención de que quedaran estos pies sin cortar eran los de renovar la masa forestal, sin embargo a pesar de que las masas dedicada a cortas se acotaban durante 6 años para favorecer su rebrote previniendo así la presión de los herbívoros (tanto ganado domestico como fauna salvaje), y que los turnos de las cortas a matarrasa eran mas bien cortos (de 18 años), esto no era tiempo suficiente para que los ejemplares que se decidieron conservar fueran suficientes para que dieran la cantidad de bellotas necesarias y de calidad (un ejemplar de brinzal de encina suele tardar entorno a los 8-10 años en fructificar) para garantizar la viabilidad genética de la especie en este espacio en el futuro. Cualquier vegetal que produzca una buena calidad de semillas, aumentará su probabilidad de supervivencia al tener una mayor resistencia a efectos meteorológicos extremos, plagas o enfermedades que si las semillas no lo son.

Nos quedan en el monte decenas de “Atalayas”, la mayoría sin nombre hoy conocido, quizás porque en la mayor parte de las circunstancias, como todo en la vida, la memoria del ser humano es finita sino se transmite esa sabiduría popular de generación en generación a través de la voz o la escritura.

En cualquier caso nos podemos ir familiarizando con nombres como “Atalaya La Arrogante” linde con Dueñas por el páramo al final del Valle de San Juan, “Atalaya de los Coches” partida por un rayo en el Camino de Santa Cecilia de Alcor a Villamuriel, “Atalaya Bonita (o La Bonita)” en el mismo camino unos metros más adelante, “Atalaya del Pino” próxima al Camino de los Palos, “Atalaya La Tiesa” el primer gran ejemplar a la derecha descendiendo al Valle El Cigarral, “Atalaya del Columpio” a la izquierda casi al final de la Senda Los Caleros, “Atalaya del Pan” próxima al antiguo Campo de Tiro, “Atalaya La Hercúlea” en la roza de Encinales, etc.

Atalaya La Arrogante

Una de tantas “Atalayas” repartidas por el monte, esta en concreto: “La Arrogante”, nos da sombra y descanso en nuestros paseos estivales donde podemos parar y contemplar el precioso Valle de Valcavado y Monte de Dueñas. 

La Bonita La Bonita

Esta otra atalaya “La Bonita”, se encuentra en el camino de Santa Cecilia de Alcor a Villamuriel y probablemente puede que se trate, junto con el ejemplar existente al final del valle del Cigarral (foto de abajo), de unos de los ejemplares de encina más longevos y sorprendentes que existe en el monte.

Atalaya El Cigarral

Atalaya en El Cigarral

Otras aparentemente no son tan grandes, sin embargo las caprichosas y retorcidas formas que toman en su desarrollo al merced de las inclemencias meteorológicas nos hacen jugar con la imaginación y recrear en su figura personajes fantásticos o mitológicos de la cultura popular.

Bellotas de encina

Bellotas y hojas de encinas o carrascas arriba, bellotas y hojas de roble carrasqueño o quejigo abajo.

Bellotas de quejigo

Para el roble carrasqueño o quejigo, también se recuerda algún que otro nombre, pero estos se encuentran aún más escasamente documentados:, “Atalaya Brazos Gordos” cerca de la senda de Los Toros, “Atalaya Dos Horquillas” y “Atalaya Los Dos Amigos” en la Senda Los Caleros” o “Atalaya del Roble” situado a la entrada del monte  subiendo por el Camino de Valdesantos.

Atalaya de La Boquilla

Arriba enorme y centenaria “Atalaya” de roble carrasqueño o quejigo Quercus faginea subsp. faginea en La Boquilla. Abajo sus hojas secas marcescentes que se desprenden a finales del invierno cubren sus pies a la espera de la llegada de las lluvias primaverales que permitan su descomposición y posterior formación de humus necesario para el buen desarrollo del árbol.

hojas secas de quejigo

Un poco de geología, edafología, climatología, hidrología y paisaje.

Monte El Viejo, es una porción de tierra bien definida perteneciente a la zona de páramos denominados Montes Torozos. Son altiplanicies que junto con los montes próximos en El Cerrato, forman parte de la cuenca hidrográfica del Duero, caracterizados por sedimentos modernos originados en dos períodos durante el Terciario: uno en el Triásico (aprox. unos 200 m.a.) y otro concretamente durante la segunda mitad del Mioceno (menos de 10 m.a.). En ambos casos tuvo lugar una desecación de una serie de lagunas endorreicas o mares interiores (zonas donde los ríos vertían sus aguas dulces, de aguas someras o de poca profundidad, sin salida al mar) en un ambiente muy cálido y seco, de elevada evaporación, escaso aporte de agua dulce y elevadas concentraciones de sales minerales. Estos sedimentos se han ido depositando siguiendo una ordenación estratigráfica cronológica de tal manera que los más antiguos se sitúan en la base y los más modernos se encuentran en la parte superior de estos altiplanos. Empezamos por estos últimos: su naturaleza geológica es caliza, se componen de una parte que es de consistencia gruesa y dura, compacta, de color blanco o blanco-rojizo, son los llamados “litosoles” (suelos de roca dura) o “lastras” nombre empleado comúnmente por los agricultores de la zona, y por otra parte se encuentran las llamadas rendzinas (cuando la vegetación instalada ha sido capaz de meteorizar la roca dura y convertirla en suelo algo más profundo, apto para el desarrollo de especies arbóreas).

Por debajo se encuentran materiales más blandos, de color blanquecino o verdosillos (xerorendzinas), fácilmente erosionables por los agentes meteorológicos: son las margas y yesos que se pueden apreciar a lo largo del perímetro de este monte delimitando pequeñas pendientes abruptas a modo de cortados denominadas “cuestas”; es en estos suelos cuando la vegetación herbácea gipsófila o gipsícola (típicas del yeso), es capaz de instalarse.

Alrededor de los mismos se encuentran las vegas fértiles donde se instala la población humana y se desarrolla la agricultura extensiva de secano y regadío. En la zona más baja, se encuentran las arcillas amarillento-rojizas que constituyen la “terra-rossa”.

El clima de esta zona meridional de la provincia de Palencia es propiamente mediterráneo de transición continental, de ombrotipo secosubhúmedo, es decir, caracterizado por escasas precipitaciones (rango de precipitaciones: 350-600 mm/año), con elevadas temperaturas durante la estación estival y temperaturas frías durante la estación invernal, con presencia de períodos con heladas moderadas, propio del piso bioclimático mesomediterráneo (600/700 m.s.n.m. a 1.300/1.400 m.s.n.m.).

En cuanto a la hidrología de la zona, decir que aunque el espacio está circundado por su zona noreste por el río Carrión y el canal de Castilla, por su zona sureste por el arroyo de Los Vallejuelos, así como el nacimiento del arroyo de Valdesanjuan en su cara suroeste, dentro del espacio natural es prácticamente nula la existencia de corrientes continuas de agua superficial, estas de manifestarse en todo caso son de carácter estacional y dependen casi exclusivamente de la época de lluvias o de los usos de las actividades que se llevan a cabo en las áreas recreativas durante la estación estival. Solo cabría destacar de vital importancia para la preservación de los ecosistemas acuáticos terrestres mencionar la presencia de una charca seminatural en la cabecera del Valle de El Cigarral, antigua zona conocida como El Arenal, la cual creo que debería ser incluida en alguna figura de protección especial, tal y como se recoge en la legislación medioambiental española y/o europea: Decreto 194/1994, de 25 de agosto, por el que se aprueba para la provincia de Palencia el Catálogo de Zonas Húmedas y se establece su régimen de protección, así como el Decreto 125/2001, de 19 de abril, por el cual se incorpora nuevas zonas húmedas al Catálogo, en línea con las directrices marcadas por UE según anexo I y II de la Directiva 92/43/CE de conservación de los hábitas naturales y de la fauna y flora silvestre; así como su transposición al ordenamiento español a través de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, Ley 8/1991, de 10 de mayo, de Espacios Naturales de Castilla y León y Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre.

Vegetación y flora. ¡Déjate perder por la espesura de sus bosques y la estepa aromática!

La situación Biogeográfica de la vegetación típica del monte estaría enmarcada según la clasificación publicada por RIVAS MARTÍNEZ, S. et al (2004), en el Reino Holártico (propio de de las tierras templadas del hemisferio norte), Región Mediterránea (caracterizada por la existencia de un período de sequía estival), Subregión Mediterránea-Occidental (caracterizada por inviernos frios), Provincia Mediterránea-Ibérica-Central (zonas centro-orientales de la Península Ibérica donde predominan suelos calcáreos y los inviernos son poco lluviosos), Subprovincia Castellana (comprende Castilla, El Maestrazgo, La Mancha y La Alcarria), Sector Castellano-Duriense (zona de páramos y parte central de la cuenca del Duero), Distrito Cerrateño (comprende El Cerrato y Montes Torozos).

Como hemos mencionado al principio las especies forestales que predominan son la encina o carrasca Quercus ilex subsp. ballota (=Quercus rotundifolia) y el roble carrasqueño o quejigo Quercus faginea subsp. faginea. Son los máximos representantes de un tipo de ecosistema propio de estas latitudes: el bosque mediterráneo continental; son formaciones vegetales organizadas por un estrato superior formado por grandes árboles que en su conjunto se conocen con el nombre “carrascales de paramera” por un lado en las zonas secas y “quejigares” en sus zonas más umbrosas y por tanto frescas (subhúmedas). Este es un bosque climácico condicionado por una amplia amplitud térmica entre el verano y el invierno (altas temperaturas en verano y frías en invierno con frecuentes y moderadas heladas durante el invierno), bajas precipitaciones (entorno a los 400 mm. anuales de media), y la tipología del suelo donde se desarrolla: “Calizas del Páramo”, margas calizas, margas yesíferas e incluso yesos. Ambas especies se caracterizan por poseer hojas pequeñas y endurecidas (esclerófilas) que les permite reducir la perdida de agua por evapotranspiración.

En este ecosistema se pueden observar una variada composición florística que sigue un comportamiento particular en función de los factores físicos o abióticos (edáficos, geomorfológicos, topográficos, bioclimáticos y biogeográficos) presentes en un lugar determinado (biotopo) y los factores biológicos o bióticos (ecológicos) específicos de cada uno de los individuos y sus interrelaciones dinámicas consigo mismas y con los demás seres vivos (biocenosis), así como la evolución del paisaje vegetal a lo largo de la historia (Paleobotánica).

El paisaje vegetal de un territorio dado es pues el resultado de un proceso de evolución natural a lo largo del tiempo condicionado por la existencia de factores abióticos y bióticos positivos que determina una concatenación de etapas evolutivas que denominamos “sucesión vegetal progresiva” (herbáceas → arbustos → árboles), donde unas especies dominan sobre otras desplazándolas del territorio por competencia, hasta alcanzar un etapa final de máximo desarrollo biológico llamado “climax” (también “equilibrio dinámico” u “óptimo estable”), en la cual se alcanzaría la formación de unas comunidades vegetales formadas por árboles, arbustos y herbáceas (bosques primarios), que constituyen la “vegetación potencial” típica de un territorio dado en ausencia de factores (antrópicos) negativos. Sin embargo, este proceso frecuentemente se suele interrumpir o invertir en dirección contraria cuando sobre el sistema inciden los factores negativos, y estos se además se prolongan en el tiempo, son las etapas de degradación o sustitución, es lo que denominamos “sucesión vegetal regresiva” (árboles → arbustos → herbáceas).

En Fitosociología hay dos líneas de investigación, una es la “escuela sigmatista” (de las siglas SIGMA: Station Internationale de Géobotanique Mediterrannéene el Alpine, cuyo fundador fue el profesor Josias Braun-Blanquet,1928). Esta escuela propugna que la composición florísitica que conforma el paisaje vegetal de un territorio no se dispone al azahar sino que se agrupa en “formaciones vegetales” (también llamadas “asociaciones vegetales”, “comunidades vegetales” o “comunidades tipo”) según sus afinidades ecológicas. Es un método de estudio que permite pues agrupar a las especies vegetales en grupos que se pueden diferenciar de otros, pudiendo de esta manera estructurarlos dentro de una clasificación jerárquica bien conocida. Este método se ha extendido debido a su fácil operatividad, ya que permite obtener de forma rápida un muestreo de la composición florísitica de un determinado lugar que puede ser extrapolable a territorios amplios.

Las “formaciones vegetales” u “asociaciones vegetales” son pues consideradas las unidades básicas para la interpretación del paisaje (vegetación potencial o vegetación actual), de un determinado territorio, así como en la gestión y conservación de los ecosistemas (Red Natura 2000, LIC: Directiva 92/43/CEE).

Sin embargo debemos señalar que al mismo tiempo, desde hace décadas, existe en paralelo otra corriente investigadora muy crítica con la primera, es la llamada “escuela continuista” (GLEASON, 1926),  que tilda el método sigmatista de poco objetivo al considerar que las parcelas de muestreo que se realizan son de tamaño variable y no son al azahar, ello determina que el investigador incluya en el inventario de forma poco objetiva aquellas especies que “a priori” ha considerado las representativas. Consideran que los resultados que se obtiene no son realmente representativos y por lo tanto son sesgados. Para estos últimos, la composición de la vegetación de un determinado lugar es fruto del azahar, de la capacidad de dispersión de sus individuos, por la cercanía de un punto determinado de los parentales, la capacidad de adaptación de cada especie, etc., de tal manera que la vegetación varía constantemente y no se podría clasificar en “comunidades tipo”, es decir, no existen nunca dos comunidades iguales.

Pese a existir esta corriente crítica desde hace décadas, tras la avalancha de numerosas investigaciones analíticas y sintéticas sobre comunidades vegetales, biotopos y hábitats, acaecidas en las últimas décadas, los trabajos de investigación han seguido basándose en la escuela sigmatista: BRAUN-BLANQUET (1976 y 1979) y RIVAS MARTÍNEZ (1981, 1987, 2001 y 2002), pero se ha ido haciendo cada vez más necesario ensanchar la base doctrinal y ensayar modelos más globalizadores, para poder seguir avanzando en estas áreas de la ciencia derivadas de la Fitosociología: la Sinfitosociología y Geosinfitosociología. La coordinación entre las 3 disciplinas es hoy día necesaria para poder realizar una correcta interpretación del paisaje vegetal:

Fitosociología+Sinfitosociología+Geosinfitosociología=Fitosociología Integada

La unidad básica que trata de expresar el conjunto de formaciones, asociaciones o comunidades vegetales que pueden encontrarse en un espacio (tesela) afín como resultado de las etapas de sucesión (progresivas y regresivas) existentes, se denomina “Serie de vegetación o Sigmetum”.

Siguiendo pues este planteamiento en nuestro estudio de la vegetación de Monte El Viejo, consideraremos la existencia de los siguientes tipos de comunidades vegetales:

Vegetación climatófila

Como su nombre indica, agruparía a aquellas comunidades vegetales caracterizadas por su dependencia de la cuantía de las precipitaciones anuales recibidas en un territorio sobre suelos con saturación hídrica normal, es decir, que se corresponde con el tipo bioclimático propio del lugar.

  • Los bosques de encinas o carrascas

Los bosques de encina o carrascas, llamados también carrascales, (que sería la etapa “climax” o máxima evolución biológica que se alcanzaría en la sucesión vegetal en la zona altiplana del páramo), pertenecerían a la llamada serie climatófila meso-supramediterranea castellano-alcarreña-manchega basófila de la encina Quercus ilex subsp. ballota (Asparago acutifolii-Querceto rotundifoliae Sigmetum) (anteriormente denominada serie mesomediterránea castellano-aragonesa de la encina Bupleuro rigidi-Querceto rotundifoliae S.), donde la encina sería la especie dominante de la asociación vegetal, mientras que las especies características o representativas (indicadores ecológicos) serian la esparraguera Asparagus acutifolius, Rubia peregrina, jazmín de monte Jasminum fruticans, etc. Podemos definir estos encinares o “carrascales de paramera” como bosques meso-supramediterráneos basófilos y secos, que se desarrollan sobre suelos calizos poco profundos, que no es más que el antiguo lecho pétreo y duro calizo de un gran fondo lagunar al final del Terciario (Mioceno-Pontiense) hace unos 6,5 m.a. aprox. y que los agricultores de la zona lo conocen como “lastras”.

El sotobosque del encinar suele aparecer salpicado de otras plantas acompañantes como arbustos y subarbustos que pertenecerían al matorral serial de los espinares Lonicero estruscae-Rosetum agrestis, donde aparecerían representados escpecies características tales como las rosas o escaramujos Rosa canina, R. micrantha R. agrestis, madreselva Lonicera etrusca, majuetos o espinos majuelos Crataegus monogyna, artos o espinos de tintes Rhamnus saxatilis, endrinos Prunus spinosa, jaras de estepa Cistus laurifolius, aliagas Genista scorpius, aligustre Ligustrum vulgare o la retama loca Osyris alba fundamentalmente.

Jara estepa, Cistus laurifolius

Jara estepa, Cistus laurifolius

Matorral serial formado por plantas espinosas, y aromáticas como la jara de estepa Cistus laurifolius.

Endrino Prunus spinosa

Endrinas, el fruto del endrino Prunus spinosa. Forma parte del estrato arbustivo que frecuentemente aparece en las zonas subhúmedas o húmedas del encinar o quejigar aclarado.

Aliaga, Genista scorpius

Aliaga Genista scorpius, de fragantes flores, relativamente frecuente en zonas secas en las orlas de los bosques de encinas del páramo.

Madreselva, Lonicera etrusca

Madreselva Lonicera etrusca, arbusto de ramas sarmentosas rojizas trepadoras y de flores amarillas fragantes que se diferencia de otras madreselvas por las hojas superiores, las que están justo debajo de la inflorescencia, estas se encuentran soldadas entre sí.

Retama loca Osyris alba

La retama loca Osyris alba con su caracteristico fruto globoso de un vivo color rojo.

También es rico este encinar en otras plantas arbustivas y subarbustivas aromáticas y medicinales que pertenecerían a los llamados salviares o tomillares, incluidos en la asociación vegetal denominada Sideritido-Salvión lavandulifoliae (=Lino differentis-Salvietum lavandulifoliae), con especies caracteristicas como la jalvia o salvia Salvia lavandulifolia, espliego Lavandula latifolia, tomillo blanco o sardinilla Thymus mastichina, el endémico tomillo picante o rastrero Thymus mastighophorus o el tomillo salsero o de San Juan Thymus zygis; otras especies acompañantes en las laderas margosas son el romero Rosmarinus officinalis (introducido y naturalizado en recientes repoblaciones en Valdesantos y Valle de San Juan) o el cantueso Lavandula stoechas (también introducido en recientes repoblaciones efectuadas en el antiguo campo de tiro, entorno a la zona de antenas de la Casa Pequeña), el té del páramo Sideritis hirsuta, el té de aljezar S. linearifolia o la oropesa Salvia aethiopis.

Tomillo salsero, Thymus zygis

Tomillo salsero o de San Juan Thymus zygis

Herbáceas o matas subarbustivas características y acompañantes del encinar aclarado del Monte El Viejo, destacaremos, la oreja de liebre Bupleurum rigidum, la coronilla o lentejuela Coronilla minima, la escoba o lebrela Dorycnium pentaphyllum,  la escoba o o balea pegajosa Odontites viscosus subsp. viscosus, la mata pincel Staehelina dubia, el junquillo azul Aphyllantes monspeliensis, el carraspique o cestillo de plata Iberis ciliata, la gramínea hierba plumera Stipa iberica, la jabonera Saponaria ocymoides, Geranium purpureumlas jarillas, tamarillas, zamarrillas o perdigueras: Helianthemum hirtum (plantitas erguidas de flores amarillas solitarias o ramosas), H. marifolium subsp. origanifolium (plantitas de porte postrado, de flores amarillas más pequeñas) H. asperum (de flores blancas); el endemismo ibérico ojo de lobo Onosma tricerosperma subsp. granatensis, la candilera Plomis lychnitis, el gallocresta Bellardia trixago o los periquillos Coris monspeliensis entre otras.

Oreja de liebre, Bupleurum rigidum subsp. rigidum

Oreja de liebre Blupeurum rigidum subsp. rigidum, flor

Oreja de liebre Bupleurum rigidum subsp. rigidum, un indicador ecológico característico de los carrascales de paramera (también de los quejigares en su facies subhúmeda), propios de  la cuenca del Duero.

Odontites viscosus subsp. australis

La escoba o balea pegajosa Odontites viscosus subsp. australis, se diferencia de su congénere O. luteus en que este último sus anteras están formando un ángulo de 180º con respecto al filamento que las sostiene, mientras que O viscosus sus anteras forman un ángulo de 90º con respecto al filamento que las sostiene. Es una planta que domina ampliamente durante el verano los claros de los carrascales de paramera

Iberis ciliata

El carraspique o cestillo de plata Iberis ciliata subsp. contracta, bellísima crucífera de flores blanco purpúreas o purpúreas y hojas linear-espatuladas de apice mucronado y borde ciliado, como su nombre bien indica, tapiza en primavera los pastizales en los claros de los carrascales de paramera. También podemos encontrar I. ciliata subsp. ciliata de flores totalmente blancas.

También abundan geófitos como orquídeaceas, orobancáceas, liliaceas o iridáceas de extraordinaria belleza y complejidad:

Entre las primeras destaca la presencia del limodoro Limodorum abortivum, el satirión manchado Orchis mascula o la rarísima Cephalantera rubra.

Limodoro, Limodorum abortivum Limodoro, Limodorum abortivum Limodoro en claros de encinar

Limodoro Limodorum abortivum, orquidácea típica de zonas pedregosas, pastizales calizos, y sobre todo en claros de bosques de encinas o carrascos y quejigos o robles carrasqueños.

Satirón manchado Orchis mascula

Orchis mascula

Orchis mascula, subsp. mascula

O. mascula

El satirión manchado Orchis mascula, es una orquídea común en las zonas abiertas de pastizal subhúmedo y claros de bosques de encinas y quejigos.

De las orobancáceas:

Plantas hemiparásitas de otras plantas fanerógamas como el espárrogo de lobo Orobanche amethystea, Orobanche rapum-genistae.

Orobanche amethystea Orobanche rapum-genistae

Dos orobancáceas: arriba el espárrogo de lobo, Orobanche amethystea,  herbácea anual geófita de característico color blanco-crema que se empardusca al marchitar y que vive parasitando las raices de plantas del género Eryngium como el cardo corredor tan frecuente en esta zona y otras plantas leguminosas, por lo que no realiza la fotosíntesis. Abajo Orobanche rapum-genistae de característico color purpúreo que parásita raices de otras matas de la familia de las papilonáceas o leguminosas como la lebrela Dorycnium pentaphyllum y la coronilla o lentejuela Coronilla minima típicas de las “cuestas” del páramo, bordes de caminos y campos agrícolas abandonados.

Y de las lilíaceas: los tableros de damas o ajedreas Fritillaria nervosa subsp. falcata Fritillaria lusitanica subsp. lusitanica.

Fritillaria nervosa subsp. falcata Ajedrea, Fritillaria nervosa subsp. falcata Fritillaria nervosa nervosa, fruto Fritillaria nervosa, nectarios

Una de las liláceas raras en los claros de encinares (y quejigares) son las bellísimas flores del tablero de damas o ajedrea Fritillaria nervosa subsp. falcata (=F. pyrenaica), se encuentra incluida en el CFPCL bajo la figura “De atención preferente”.

 Ajedrea, Fritillaria lusitanica

Y la rarísima ajedrea Fritillaria lusitanica subsp. lusitanica, también se encuentra recogida con la categoría de “Vulnerable” en la Lista Roja de la Flora Vascular Española (Moreno 2008) y Adenda 2010 al Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada (Bañares et al.,2010). Ambas especies están en el monte y se encuentran gravemente amenazadas por labores periódicas de desbroce que se suelen realizar sobre todo bajo zona de tendido eléctrico en La Boquilla. Ante el desconocimiento de los operarios que realizan estas labores de limpieza, el Ayuntamiento de Palencia debería de informar a los mismos de la existencia de esta población, para que se tomaran las medidas de protección necesarias que evitasen causar unos daños que podían ser irreparables.

Otras liláceas más comunes son el gamón, Asphodelus albus,  el ajete de cabeza redonda Allium sphaerocephalon, los nazarenos Muscari comosum y las lloricas o penitentes Muscari neglectum.

Allium sphaerocephalon Ajete de cabeza redonda Allium sphaerocephalon

Nazarenos o penitentes en Monte El ViejoLos penitentes o lloricas Muscari neglectum (=M. racemosum), son junto a los nazarenos Muscari comosum y gamón Asphodelus albus, las liliáceas más abundantes en los pastizales xerófilos y claros de bosques en Monte El Viejo.

  • Bosques de roble carrasqueño o guejigos

Los bosques de robles carrasqueños o quejigos también llamados quejigares, se encuentra incluídos en la serie climatófila castellana meso-supramediterránea subhúmeda basofila del quejigo Quercus faginea subsp. faginea (Cephalanthero rubrae-Quercetum faginae Sigmetum), donde el quejigo es la especie dominante de la asociación, mientras que las especies características o representativas (indicadores ecológicos) serían las orquídeas Cephalanthera rubra, C. damasonium, C. longifolia, Chamaeris reichenbachiana, Limodorum abortivum, Ophrys scolopax, O. sphegodes (y variantes fenotípicas), O. lutea y O. tenthredinifera; otras plantas acompañantes serian el aligustre Ligustrum vulgare, el jazmín de monte Jasminum fruticans, madreselva Lonicera etrusca, el espantalobos Colutea brevialata, espino majoleto o majueto Crataegus monogyna, sorbo o mostajo de perucos Sorbus torminalis, oreja de liebre Bupleurum rigidumRubia peregrina, las gramíneas Koeleria vallesiana y Arrhentherum elatius, la hiedra Hedera helix, Geum sylvaticum, mijo de sol o té del páramo Lithospermum officinale, etc.

Sorbo o mostajo de perucos Sorbus torminalis

Sorbo o mostajo de perucos Sorbus torminalis, especie muy dispersa por nuestra geografía.

Definiremos pues este bosque como un quejigar meso-supramediterráneo basófilo que crece fundamentalmente en las laderas del páramo o “cuestas”, donde los materiales son mucho más blandos, profundos e inestables (margas-calizas o margas-yesíferas), aunque orientados a zonas más umbrias, y por tanto más frescas y húmedas (La Boquilla, Valdesantos, El Cigarral).

Cephalanthera rubra

Cephalanthera rubra

Arriba la rarísima Cephalanthera rubra y abajo más frecuente aún Cephalanthera damasonium; ambas crecen a la sombra de bosques marcescentes como los quejigares presentes en varias zonas del monte, siempre sobre sustratos calizos.

Cephalanthera damasonium

Cephalanthera damasonium

Ophrys tenthredinifera

O la excepcionalidad en el territorio de la extraordinaria Ophrys tenthredinifera, presente en pastizal psicroxerófilo típico de las landas subestépicas formadas por terófitos anuales y otras vivaces de la clase TheroBrachypodietea (hábitat europeo prioritario), como la gramínea Brachypodium phoenicoides que se desarrolla en los claros del quejigar sobre las “cuestas” margosas. Su belleza y fragilidad nos deja boquiabiertos.

También en los claros de bosques de quejigos (o en zonas de ecotono con los encinares), así como pastizales yesiferos subsalinos, se desarrolla el lirio azul de junquera Chamaeiris reichenbachiana.

Chamaeiris reichenbachiana, inicio floración

Chamaeiris reichenbachiana

Lirio azul, Chamaeiris reichenbachiana

Una rarísima iridácea presente en la provincia de Palencia, el lirio azul de junquera Chamaeiris reichenbachiana (=Iris spuria subsp. maritima), que se encuentra incluida en el Catálago de Flora Protegida de Castilla y León (CFPCL) bajo la figura “De atención preferente”; es una pequeña población localizada al pie de de los cerros yesíferos de los páramos, en depresiones subsalinas. Hemos de constatar y lamentar que sus poblaciones son muy escasas y dispersas, sufriendo periódicas labores de desbroce bajo linea de alta tensión; en otra población algunos individuos han sido arrancados por sus llamativas y bellas flores, por lo que rogamos que se evite esta tentación para no comprometer la supervivencia y posibilidad de expansión de esta especie en este espacio natural.

Los bosques de quejigo fueron muy extensos en los Montes Torozos hace algunas centurias, llegando ocupar aún en 1840 una extensión de más de 32.000 ha, según recoge PASCUAL MADOZ (1840) en su obra Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España”.

Como curiosidad, debemos indicar que en una pequeña zona umbrosa de la cara norte de Monte El Viejo es posible apreciar una paulatina introducción de una “facies húmeda” del quejigar que posibilita la colonización de nuevos elementos de flora tan interesantes como pueden ser el sorbo silvestre Sorbus torminalis (incluido en el CFPCL bajo la figura “De atención preferente”), el arce de Montpellier Acer monspessulanus, o el nochizo o avellano Corylus avellana; incluso esa umbría generada entre las copas de los árboles, la situación norte a la que se orienta la ladera y las actividades recreativas estivales que se desarrollan en la zona, parece crear por ahora un ambiente propicio caracterizado por una mayor humedad edáfica de lo normal que sorprendentemente favorece la presencia de algún pteridofito (helecho) como el píjaro Polystichum setiferum, a todas luces bastante alejado de su zona de distribución biogeográfica natural.

Píjaro Polystichum setiferum

Píjaro Polystichum setiferum, fronde

Píjaro Polystichum setiferum; la umbría, la mayor humedad edáfica debido las actividades recreativas estivales que se se realizan  en la cara norte de Monte El Viejo podrían estar favoreciendo la entrada y asentamiento de este pteridofito más propio de zonas montañosas meridionales o septentrionales. Observaremos con especial atención su evolución.

En esta zona aparecen antiguos frutales asilvestrados como la vid Vitis vinifera, el almendro Prunus dulcis, el peral Pyrus communis, o el manzano Malus domestica, así como elementos de flora naturalizados fruto de repoblaciones antiguas como es el caso del romero Rosmarinus officinalis, así como otras herbáceas propias de ambientes húmedos como la cicuta Conium maculatum, la ulmaria Filipéndula ulmaria, el lampazo Arctium minus, la hierba de San Antonio Epilobium hirsitum o la ajera o hierba del ajo Alliaria petiolata entre otras.

  • Matorral serial basófilo

En las laderas del páramos o “cuestas”, sobre margas yesíferas o calizas, también se desarrollan un elenco de plantas herbáceas y matas subarbustivas adaptadas a este tipo de terrenos inestables sin compactar, degradados, secos y salinos (flora gipsófila o gipsícola), tales como el churraco Ononis fruticosa, el cañadillo Efedra dystachia, la melonera Aristolochia pistolochia, la alcanforada Camphorosma monspeliaca subsp. monspeliaca, las resedas o gualdas Reseda stricta, R. lutea, el ojo de lobo Onosma tricerosperma subsp. granatensis, la hierba de las siete sangrías o asperones Lithodora fruticosa, el lino de monte Linum suffruticosum, las palomitas o alhelí de campo Matthiola fruticulosa, la palomilla de hoja fina o sangre de la Virgen Fumaria vallantii o la palomilla espigada o sangre de Cristo Platycapnos spicata, el collejón Moricandia moricandioides, la viniebla Cynoglossum cheirifolium, el chucarro blanco Lepidium subulatum, tomillo picante Thymus mastigophorus, la amapola morada Roemeria hybrida, el tombo Santolina chamaecyparissus, la manzanilla real Helichrysum stoechas, jarillas-tamarillas-zamarrillas Helianthemum spp. y Fumana ericoides, el llantén de perro Plantago sempervirens, la manzanilla de pastor Aster sedifolius subsp. sedifolius,  Globularia vulgaris, la malva peluda o malvavisco peludo Althaea hirsuta, la serratula Klasea pinnatifida (=Serratula pinnatifida), la lechetrezna Euphorbia serrata, la nebeda Nepeta hispanica (=N. beltranii), la esparcetilla mocha o de pastor o pipirigallo Onobrychis saxatilis, la oruga Eruca vesicaria, los soles Astragalus alopecuroides, y gramíneas que a veces se hacen dominantes excluyendo de esta manera al resto de las fanerógamas como es el caso de la hierba plumero Stipa iberica, otras como Koleria vallesiana o Festuca hystrix dominan en zonas muy puntuales.

Hierba de las siete sangrías, Lithodora fruticosa

Hierba de las siete sangrías o asperones Lithodora fruticosa, abundante en las zonas abiertas del páramos y cuestas con margas yesíferas.

Collejón, Moricandia moricandiodes

Collejón Moricandia moricandiodes, una planta gipsófila común en las laderas con margas yesíferas del páramo de Monte El Viejo.

 Lino de monte, Linum suffruticosum  Lino de monte, Linum suffruticosum

El lino de monte Linum suffruticosum también es relativamente común en las zonas más termófilas de las cuestas del páramo.

Palomita, Matthiola fruticulosa

Las palomitas o alhelí de campo Matthiola fruticulosa, es otra planta algo frecuente en las laderas yesíferas del páramo, ¡ojo que es una planta tóxica!.

Palomilla Fumaria vallantii

Palomilla o sangre de la Virgen Fumaria vallantii

Amapola morada Roemeria hybrida

Amapola morada Roemeria hybrida

Manzanilla de pastor Aster sedifolius subsp. sedifolius

Manzanilla de pastor Aster sedifolius subsp. sedifolius, detalle flores

Aster sedifolius, detalle punteaduras glandulosas en hojas y tallo

Manzanilla de pastor Aster sedifolius subsp. sedifolius. Preciosa mata herbosa perenne de floración tardía que puede superar los 50 cm de alto, de hojas basales y caulinares sésiles linear-lanceoladas, con características punteaduras glandulosas; tallos finos que se ramifican en su parte superior desde donde salen numerosas y delgadas flores, todas ellas liguladas de un bonito color violáceao.

Serratula pinnatifida

la serratula Klasea pinnatifida (=Serratula pinnatifida), hemicriptófito de tallo único que remata en una flor capitular solitaria compuesta de flores liguladas rosado-purpúreas, de involucro con brácteas rematadas en espina apical aplicada, morfología foliar muy variable: hojas basales enteras ovaladas y denticuladas, las superiores pueden aparecer profundamente divididas. Ambas tienen como característica una borra de pelos blanquecinos que cubre los nervios de las hojas.

Lechetrezna Euphorbia serrata

La lechetrezna Euphorbia serrata, es una herbácea anual muy común en el monte formando parte de los pastizales xerófilos, claros de bosques de encinas y quejigos así como cuestas margo-yesíferas, de cuyo látex blanco se utilizaba antaño para cuajar la leche de los quesos.

Chucarro, Ononis fruticosa

Chucarro o garbancera Ononis fruticosa

 Esparcetilla, Onobrychis saxatilis

Esparcetilla mocha-de pastor o pipirigallo, Onobrychis saxatilis

Alcanforada Champhorosma monspeliaca

Alcanforada Champhorosma monspeliaca, flor

La aromática alcanforera Champhorosma monspeliaca, quenopodiacea de tallos floríferos espiciformes (foto de abajo), que crece de forma esporádica en las cuestas margosas algo nitrificadas.

  • Un caso particular: coscojares y sabinares

En el páramo, los encinares pueden estar salpicados de otros elementos de la flora propia de otras comunidades vegetales climácicas. Unas veces porque estos se encuentran en una situación denominada “ecotono”, es decir, en el límite de transición entre una comunidad vegetal y otra (como de forma evidente se puede observar entre encinas y quejigos; estos últimos incluso podemos comprobar su presencia entremezclados con las encinas en zonas interiores del páramo donde esa “lastra” caliza ha sido quebrada buscando con ello la frescura que proporciona las copas de los ejemplares de encinas más longevos, así no es raro poder incluso encontrar el híbrido entre ambas especies: Quercus x senneniana), otras porque se encuentren en una etapa de expansión desde su área de distribución biogeográfica natural como podría ser el caso de la sabina albar Juniperus thurifera, la coscoja Quercus coccifera, el aladierno Rhamnus alaternus, la gayuba Arctostaphylos uva-ursi, la adelfilla Bupleurum fruticosum, o elementos esteparios como el cañadillo Ephedra distachya y la alcanforera Camphorosma monspeliaca, o bien porque todos estos elementos de flora pudieran tener un carácter residual relicto debido a que han encontrado “zonas refugio” que les permitiría sobrevivir a las oscilaciones tardiglaciares o lateglaciares que han tenido lugar tras superar el último episodio glacial Würm en (1,64 m.a. a 16.000 a. BP) y el Pleistoceno (16.000-11.000 a. BP). En esta alternancia de períodos fríos y más calidos dominarían por un lado la sabina y la gayuba en los momentos más fríos, frente a los cálidos donde dominaría la coscoja, el aladierno y la adelfilla. En este contexto, una vez que el clima tiende poco a poco a estabilizarse en el Holoceno (11.000 a 0 a. BP) con períodos de oscilaciones térmicas menos acusadas y menos prolongadas en el tiempo, estos probables elementos de flora relictos puede que fueran “adsorbidos” en el seno de las comunidades vegetales que hoy se han hecho dominantes en la zona porque presentan aún unas condiciones ecológicas, edáficas, geomorfológicas, topográficas, y bioclimáticas que son favorables para su subsistencia.

CRONOLOGÍA DEL CUATERNARIO

Cronología del Cuaternario en el oeste de Europa. Fuente: modificado de Ruiz del Castillo,1995.

  1. Escala de edades “BP” (before present) y edades equivalentes de la Era Cristiana.
  2. Estadíos de Emiliani.
  3. Divisiones geológicas.
  4. Períodos de BLYTT-SERNANDER.
  5. Fases ecológicas del ciclo de IVERSEN para el NO europeo.
  6. Fluctuaciones del nivel del Mediterráneo (LABEYRE et al. en LAB., 1984), en metros.
  7. Temperaturas de la superficie marina del Golfo de Vizcaya (DUPLESSY el al. en LAB., 1984).
  8. Industrias y culturas en la Península Ibérica.
  9. Principales acontecimientos climáticos en el SO de Europa

En cualquier caso, lo que si parece evidente es que las especies más térmicas (aladierno y adelfilla), parece que pudieran encontrarse durante los últimos 25 años en una fase expansiva en la zona desde sus zonas biogeográficas naturales más lejanas, al encontrarnos nuevos renuevos. Difícil es asegurarlo para la coscoja (su presencia se ha documentado en otros lugares próximos como en los páramos de El Cerrato: Hontoria, Tariego y Cobos de Cerrato, así como en zonas de los páramos entorno al Arroyo de Serranos en el Valle de Esgueva-Tortoles de Esgueva, Valladolid), pues aunque existe algún que otro renuevo, en general la frutificación es escasa y cuando esta se produce la mayor parte de las ocasiones suele abortar.

Como anécdota también debemos dejar constancia de la existencia de algún ejemplar disperso de madroño Arbutus unedo (al parecer, y según fuentes verbales sin contrastar aún, pueden ser debido a las repoblaciones efectuadas por grupos escolares y ecologistas en el monte y que se halla naturalizado).

En todo caso debemos reflejar lamentablemente que estos individuos son aún muy escasos y dispersos, seguramente diezmados antaño por las roturaciones excesivas del terreno para el asentamiento de otros cultivos forestales alóctonos. Creemos que si los factores bióticos y abióticos son los que han permitido su asentamiento y desarrollo en el lugar, contribuimos además a que se reduzcan factores antrópicos negativos como las intensas rozas a matarrasa realizadas hasta hace pocos años atrás (las nuevas formas de gestión selviculturales del monte recientemente aprobadas parece que van en la buena dirección), y la administración pública decida aprobar un plan para la conservación y recuperación de estas especies (conservación y mejora del hábitat, protección de las poblaciones, conservación ex situ de la variabilidad genética de las especies, conocimiento e investigación así como participación, divulgación y sensibilización), es probable que estas especies puedan seguir aumentado su población en la zona en el futuro.

Coscoja, senda Valle de San Juan-Dueñas Cusculla (Quercus coccifera), envés hoja

Coscoja, Quercus coccifera, haz hojas y bellotas abortadas

Cusculla (Quercus coccifera), fruto abortado

Algunas cuscullas, carrasquillas o coscojas Quercus coccifera, afortunadamente subsisten en las zonas más térmicas del Valle de San Juan linde con Dueñas, sin embargo su fructificación es muy escasa y frecuentemente suele terminar abortando (como se puede apreciar en las imágenes), lo que puede denotar una degeneración de la especie en la zona si no se toman medidas urgentes para su conservación. 

Quercus x auzandrii, haz hojas Quercus x auzandrii, envés hojas

Quercus x auzandrii, bellotas

Detalles de la cusculla híbrida Quercus x auzandrii (=Q. x airensis), un híbrido fertil entre Quercus coccifera x Quercus ilex subsp. ballota. Se trata de un excepcional hallazgo entre los poquísimos ejemplares de cusculla o coscoja que sobreviven en Monte El Viejo.

Aladierno Rhamnus alaternus

Rhamnus alaternus, maduración frutos

Apenas hay unos pocos ejemplares de aladierno Rhamnus alaternus en Monte El Viejo que poco a poco intentan junto a la coscoja hacerse un hueco en esta zona del páramo.

Adelfilla Bupleurum fruticosum

Adelfilla Blupeurum fruticosum, fruto

La adelfilla Bupleurum fruticosum una probable rareza relicta en Monte El Viejo.

Gayuba, Arctostaphylos uva-ursi Gayuba en flor y fruto

Gayuba o uva de oso Arctostaphylos uva-ursi, mata subarbustiva rastrera que crece habitualmente en zonas más altas, supramediterránea y que encuentra refugio también en Monte El Viejo. Muy útil para combatir las infecciones urinarias.

Estos elementos de flora mediterránea al ser una población tan pequeña no se pueden considerar aún como una asociación vegetal con entidad propia (no tienen suficiente entidad como para influir un cambio sustancial en la composición florística de las comunidades vegetales ya instaladas ni el medio que ocupan), en todo caso se podría proponer a la coscoja y el aladierno como una variante subasociada de la serie climatófila de la encina (Asparagus acutifolii-Quercetum rontundifoliae S. subasoc. quercetosum cocciferae), en un contexto donde la coscoja y la encina serían las especies coodominantes de la asociación vegetal, mientras que el aladierno Rhamnus alaternus o el quejigo Quercus faginea subsp. faginea, sería alguna de las especie características o representativas (indicador ecológico) vinculadas. El resto del cortejo florístico sería el comentado para los bosques de encina. Se trata pues de una vegetación potencial tendiente a formar bosques mixtos mesomediterráneos basófilos de coscoja y aladierno que se desarrollan preferentemente sobre los bordes del páramo, sobre trozos de las “lastras” fragmentadas (xerorendzinas) o sobre las laderas o “cuestas” margosas miocénicas secas o subhúmedas del páramo. El estrato arbóreo es posible que haya sido más amplio pero hoy está prácticamente desaparecido debido a las fuertes roturaciones que han tenido lugar a mediados del siglo XX, siendo en la mayoría de los casos sustituidas por repoblaciones efectuadas con diferentes especies de pinos y cipreses de arizona.

En cuanto a los sabinares, la vegetación potencial que indica poder formar en algunas zonas de los encinares con la presencia de la relicta sabina Juniperus thurifera, esta sería una asociación vegetal que pertenecería a la serie climatófila supramediterránea castellano-maestrazgo-manchega basófila de la encina Junipero thuriferae-Querceto rotundifoliae Sigmetumdonde la encina sería la especie dominante de la asociación vegetal, mientras que la sabina seria la especie más característica o representativa (indicador ecológico). El resto del cortejo florístico sería similar al de la serie climatófila Supramediterranea Castellano-alcarreña-manchega basófila de la encina anteriormente comentada. Se trata pues de bosques mixtos de encina y sabina supramediterráneos basófilos que se desarrollan sobre las laderas margosas miocénicas secas o subhúmedas del páramo o “cuestas”. El estrato arbóreo natural de estas zonas prácticamente a desaparecido debido a las fuertes roturaciones que han tenido lugar a mediados del siglo XX, siendo en la mayoría de los casos sustituidas por repoblaciones efectuadas con diferentes especies de pinos y cipreses de arizona.

Vegetación edafoxerófila

Hace referencia a aquellas comunidades vegetales que prosperan sobre suelos que por causas edáficas y/o topográficas tienen un menor contenido de humedad de lo que les correspondería por las condiciones bioclimáticas de la zona.

En las zonas muy abiertas de matorral y pastos muy secos (xerófilos), fruto de la degradación de los bosques de encinas y quejigos, así como zonas pedregosos es posible encontrar diversas plantas pertenecientes a las familias de las crasuláceas, capaces de vivir en situaciones de extrema sequía, pues sus hojitas carnosillas son reservorios de agua y nutrientes que les permiten subsistir en estas condiciones durante varios meses. Así cabe destacar la presencia en el monte distintas especies de la conocida uña de gato (Sedum sediforme, S. album y S. gypsicola), o la endémica uña de gato encarnada Pistorinia hispanica.

Sedum gypsicola, flores

Sedum gypsicola

Sedum gypsicola

Uña de gato encarnada, Pistorinia hispanica

La uña de gato encarnada Pistorinia hispanica, es un bellísimo endemismo ibérico-norteafricano poco frecuente en algunas zonas soleadas de Monte El Viejo.

En los bordes de camino, márgenes de tierras de labor o terrenos baldíos podemos encontrar un elenco de plantas acostumbradas “al pisoteo”, es decir al tránsito de animales (o personas) lo cual favorecen la dispersión de sus semillas e indirectamente suelen encontrarse en zonas algo nitrificadas por esta misma circunstancia, son las llamadas plantas ruderales. Algunas de estas plantitas que a veces desdeñamos son también de extraordinaria belleza. Uno de estos ejemplos lo tenemos con la rareza de la centaurea real o murajes, Anagallis monelli, de grandes flores azuladas (rara vez rojizas o blancas), que difiere fundamentalmente de su congenere A. foemina que más adelante veremos, en que sus pétalos son más largos que sus sépalos, también podemos mencionar a la curiosa sanguinaria o nevadilla Paronychia capitata cuyas diminutas flores blancas tienen aspecto papiráceo.

Centaurea real o murajes (Anagallis monelli)

Centaurea real o murajes, Anagallis monelli.

Otra plantita ruderal es la campanilla espigada Convulvulus lineatus, de hojas lineales, sépalos y pétalos densamente tomentosas frecuente en bordes de caminos que atraviesa el encinar o suelos esqueléticos.

Campanilla espigada Convolvulus lineatus

Campanilla espigada Covolvulus lineatus

Otras herbáceas mucho más abundantes y muy conocidas por la gente que vive del campo, pero no por ello deben ser menospreciadas por el resto de los mortales, es el caso del cardillo Scolymus hispanicus, el cardo estrellado Centaurea calcitrapa, la achicoria Cichorium intibus, el hinojo Foeniculum vulgare, la centaurea mayor Centaurea scabiosa, la achicoria dulce o husillos Chondrilla juncea, la pamplina Hypecoum imberbe, la Hierba de Santiago Senecio jacobea o la manzanilla loca Anacyclus clavatus.

Centaurea mayor, Centaurea scabiosa

La centaurea mayor Centaurea scabiosa, como su nombre indica es la de mayor tamaño, pudiendo alcanzar los 90 cm de alto.

Otras herbáceas forman parte del pastizal ralo xerófilo y se desarrollan en zonas degradadas del encinar, zonas pedregosas, también en vallinas, bordes o márgenes de sendas y caminos que cruzan el encinar, de entre tantas y tantas…podemos mencionar algunas que otras como las falsas árnicas Inula montana y I. helenioides, el lino azul Linum narbonense, Veronica jabalambrensis, la ruda linosa Haplophyllum linifolium subsp. linifolium (=Ruta linifolia), el garbancillo o vulneraria Anthyllis vulneraria subsp. gondogeri, el ajo de culebra Allium roseum, gallitos o mosquitas doradas Linaria supina subsp. supina, balea pegajosa Odontites viscosus subsp. australis, carraspique Iberis ciliata, Silene nutans, el endemismo ibérico clavelillo Dianthus pungens subsp. hispanicus, la oreja de liebre Blupeurum rigidum, Omphalodes linifolia, los periquillos Coris monspelliensis, la viborera Echium vulgare, el cardo cuco Carlina corymbosa, la zanahoria silvestre Daucus carota, la candileja o caña Thapsia villosa, la adormidera Papaver somniferum, la arzolla Centaurea ornata, Centaurea alba, matagallos Centurea paniculata, la brasera Centaurea aspera, centaurea mayor Centaurea aspera, cabezuela o escobera Mantisalca salmántica, escabiosa morisca Scabiosa atropurpurea, la escabiosilla blanca Cephalaria leucantha, el cardo corredor Eryngium campestre, la serratula Serratula pinnatifida, manzanilla de pastor Aster aragonensis, Ononis striata, la bufalaga pubescente Thymelaea pubescens subsp. pubescens, (endemismo del valle del Duero)acedera de lagarto Rumex bucephalophorus o gramíneas cespitosas como la hierba plumero Stipa ibérica.

Falsa árnica, Inula helenioides

Falsa árnica, Inula montana

La falsa árnica o árnica pulguera Inula helenioides (arriba), se diferencia de su hermana I. montana (abajo), también presente en el monte, en que la primera presenta hojas superiores alternas pilosas, ovalo-lanceoladas y abrazadoras, y sus tallos se ramifican en la parte superior en varias flores capitulares formando una inflorescencia que varia desde la forma cimiforme a la corimbosa, mientras que la segunda sus hojas pilosas son linear-lanceoladas y no abrazadoras, y de cada plantita surgen tallos que generalmente no se ramifican, rematando estos en una única flor capitular; en cualquier caso ambas especies se le atribuyen propiedades medicinales muy parecidas la árnica oficial (Arnica montana), presente en claros de bosques caducifolios/aciculifolios y pastizales de alta montaña, muy apreciadas en la medicina popular por su acción vulneraria y antiinflamatoria para el tratamiento por vía externa de inflamaciones musculares producidas por esguinces o torceduras así como para el tratamiento de varices y hematomas, de ahí reza un dicho popular que “cuando un golpe te das, ponte agua de árnica y té sanarás (Sáenz Guallar,  F. J. 1982. Medicina científica y medicina tradicional en Alcañiz: una aproximación y Plantas Medicinales del Bajo Aragón), aunque por vía interna presenta buenas propiedades antimicrobianas y antiespasmolíticas, indicado para el tratamientos de las infecciones de la vías respiratorias superiores y para desinfectar y cicatrizar heridas, tratar contusiones o como antiséptico buco·faringeo, se desaconseja totalmente su uso sino es bajo la supervisión de un especialista al tratarse de plantas tóxicas.

Lino azul, Linum narbonense

Lino azul, Linum narbonense

Ruda linosa Haplophyllum linifolium

Una de las rutáceas más hermosas y escasas de ver en Palencia: la ruda linosa Haplophyllum linifolium (=Ruta linifolia), presenta unas bellisimas flores pentameras de pétalos de amarillo vivo y nerviadura bien marcada de un color amarillo-verdosa; sus hojas son elípticas, más o menos lanceoladas, pubescentes y con fruto de ápice peloso.

Linaria supina subsp. supina

Gallitos o mosquitas doradas Linaria supina subsp. supina

Adormidera Papaver somniferum

Una papaverácea naturalizada: la adormidera blanca Papaver somniferum var. album

Centaurea alba

Centaurea alba

Matagallos Centaurea paniculata

Brasera, Centaurea aspera

La brasera Centaurea aspera, de capítulos purpúreos y característico involucro con espinas palmeadas. 

Cabezuela, Mantisalca salmántica

Cabezuela o escobera, Mantisalca salmántica

Scabiosa atroporpurea

Scabiosa atroporpurea

Escabiosilla blanca Cephalaria leucantha

La escabiosilla blanca Cephalaria leucantha

Manzanilla de pastor Aster aragonensis

Importantísimo hallazgo de esta preciosa compuesta de flores liguladas malváceas: la manzanilla de pastor Aster aragonensis, cuya singularidad (entre otras) está en que su roseta de hojas basales espatuladas se marchitan cuando tiene lugar la antesis.

Otras veces nos encontramos zonas del encinar aclarado formado pastizales psicroxerófilos donde predominan de forma puntual un elenco de plantas pertenecientes a la fascinante familia de las orquídeas del que destacan especies del género Ophrys sl.:

Flor de abeja Ophrys sphegodes

Flor de abeja castellana Ophrys castellana

La flor de abeja Ophrys sphegodes, es otra orquídea frecuente en los matorrales secos calizos y claros de bosques de encinas y roble carrasqueño, caracterizada por la ausencia de apéndice carnoso en el extremo de su labelo de tacto aterciopelado.

Esta foto corresponde a una variante fenotípica endémica de O. sphegodes, la flor de abeja castellana (=Ophrys castellana), que crece en pastizales calizos abiertos más frescos.

Ophrys araneola

Otra variante fenotípica de O. sphegodes conocida anteriormente como Ophrys araneola de sépalos verde-amarillentos y labelo indiviso con una ancha banda marginal de color amarillento.

Ophrys lutea La flor de abeja amarilla Ophrys lutea de característico labelo estrecho con el margen amarillo intenso es rara de ver. Se desarrolla mejor en zonas de encinar aclarados, en zonas secas y soleadas en matorral o pastizal psicroxerófílo. 

Flor de Araña

Más rara resulta encontrar la flor de araña Ophrys scolopax con sus sépalos rosados (a veces blancos) con característico nervio central verdoso, de patente gibosidad verde-amarillenta en el extremo del labelo y característico dibujo en el labelo en forma de X o H.

Ophrys speculum, espejo de venus

Ophrys speculum subsp. speculum, espejo de venus

Ophrys speculum subsp. speculum Ophrys speculum

¡NOVEDAD provincial!, y para los amantes del mundo de las orquídeas, aquí tenemos a una de las orquídeas más espectaculares que debemos mimar y respetar: el Ophrys speculum subsp. speculum, muy escasa en todo el territorio castellano y leonés, teniendo constancia citas de ella solo en Segovia, Soria y Burgos. ¡Disfrutemos de su recién llegada a tierras palentinas!.

Hay otras zonas de los páramos, entre los claros de encinar muy degradado, eriales secos o donde el suelo se encuentra removido o alterado por la acción humana, en este tipo de terrenos suelen crecer las artemisas como Artemisia absinthum, A. herba-alba o A. campestris subsp. glutinosa; la ruda Ruta montana, también cardos como el cardo almizclero Carduus nutans, o el cardo cuco Carlina corymbosa, la viborera Echium vulgaris, la belesa o hierba matapeces Plumbago europaea, la milenrama de olor Achillea odorata o gramíneas como el trigo bastardo Aegilops geniculata. En los bordes de las sendas que los atraviesan aparece el cardillo Scolymus hispanicus, o la manzanilla loca Anacyclus clavatus.

Artemisia absinthum

Artemisia absinthum

Artemisia herba-alba

Artemisia herba-alba

Artemisia campestris

Artemisia campestris, en floración

Artemisia campestris

Belesa Plumbago europaea

Belesa Plumbago europaea, flor

Belesa Plumbago europaea 

Uno de estos terrenos alterados realmente interesantes es la Cantera de agua: debido a la presencia de unos suelos calizos o margo-yesíferos esqueléticos (litosuelos), estos presentan escaso nivel de tierra, apenas una delgada capa arcilla entre los pedregales y que por tanto es capaz de retener durante un cierto tiempo la humedad proveniente de los periodos de lluvia estacional, esto permite albergar también algunas comunidades vegetales permanentes subhalófilas y edafoxerófilas realmente interesantes e importantes a tener en cuenta para su conservación pues es un tipo de vegetación más propia de ambientes costeros, marinos y que en zonas interiores es poco conocida a pesar de conocer el origen endorreico de la mayor parte de los humedales mesetarios presentes en Castilla y León. Así tenemos la suerte de encontrar pequeñas poblaciones de centidonia o corregüela Polygonum aviculare, murajes Anagallis foemina, Lythrum tribracteatum, la quebrantapiedras Herniaria ciliolata subsp. robusta, el llantén de perro Plantago sempervirens, hiperico Hypericum perforatum, la viborera Echium vulgare.

Polygonum aviculare

Centidonia, Polygonum aviculare, flor

Centidonia, Polygonum aviculare

Arriba se muestra secuencia de tres fotografias de la la subhalófila centidonia o corregüela (Polygonum aviculare).

Murajes, Anagallis foemina

Anagallis foemina

Una bellísima primulacea presente en los litosuelos de la cantera de agua, los murajes Anagallis foemina, de talla pequeña que no suele superar los 10 cm de alto, flores azules de pétalos con escasos pelos glandulares; los pétalos de longitud similar a los sépalos.

Lythrum tribracteatum

Lythrum tribracteatum, frutos

No menos importante es aún más la presencia de una pequeña población de Lythrum tribracteatum. Aunque parece que su distribución geográfica es amplia, apenas existen citas de ella a nivel peninsular, a pesar de ello podemos alegrarnos con saber que tenemos la fortuna de encontrar en la antigua cantera de agua de Monte El Viejo una pequeña población que debemos conservar. Esta población junto con las existentes en la laguna de Valdemudo en Becerril de Campos y en Las Lagunas de Torquemada, son por ahora las únicas descritas hasta el momento en la provincia de Palencia. Se trata de una diminuta plantita anual de comportamiento subhalófilo de hojas alternas verdosillas uninervias oblongo-lanceoladas, algo escábridas (asperas) y tallo cuadrangular rojizo; la plantita suele aparecer cubierta de escamas o costras blanquecinas esparcidas, fruto de la exudación de las sales presentes en el agua que toman sus raices. Su tubo floral es infundibuliforme (con forma de embudo), que presenta 12 nervios bien marcados de color rojizo o purpúreo obscuro, 6(5) sépalos triangulares, teñidos de rojo, mucronados con ápice rojizo y nervio medio rojizo; apéndices intersepalinos de longitud y forma igual a los sépalos. Corola con 6(5) pétalos ovados de color rosa pálido o púrpura, con uña blanquecina. Androceo con 6(5) estambres inclusos.  Fruto igual (o casi) longitud que el tubo floral, polispermo, tipo cápsula, con dehiscencia septicida, abriéndose en dos valvas. Se desarrolla sobre depresiones salobres, tipo endorreicas, suelo limoso de encharcamiento estacional.

Quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta

Quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta

Quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp. robusta

Ni que decir de la novedad provincial de extraordinario valor científico que es la presencia de una diminuta cariofilácea, la quebrantapiedras, Herniaria ciliolata subsp robusta planta postrada, ramosa, de cepa algo leñosita y pubescente de joven, de hojas enteras algo carnosillas y ciliadas; inflorescencias en glomérulos sésiles en las axilas de las hojas con flores pentámeras, con sépalos verdosos y pétalos poco aparentes. 

Euphorbia falcata subsp. falcata

Euphorbia falcata subsp. falcata, ciato

Euphorbia falcata subsp. falcata, fruto

Lechetrezna rojilla, Euphorbia falcata subsp. falcata var. acuminata, Carropluma

Lechetrezna rojilla, Euphorbia falcata subsp. falcata var. acuminata

Otra planta subhalófila rarita de observar en Palencia, propia de terrenos poco evolucionados que aparecen sobre limos temporalmente encharcados en la antigua cantera de agua, es la lechetrezna rojilla Euphorbia falcata subsp. falcata de hojas abovadas y acuminadas en el ápice (var. acuminata).

Alrededor crece un pastizal ralo psicroxerófilo en el que destacan interesantes herbáceas como el tulipán silvestre Tulipa sylvestris subsp. australis, la hierbecilla traidora Euphorbia exigua subsp. exigua, la lechetrezna rojilla Euphorbia falcata subsp. falcata, el alfilerrillo Erodium cicutarium,  espliego Lavandula latifolia, la umbelífera Trinia glauca subsp. glauca y las gramínea cebadilla ratonera Hordeum murinum  entre otras.

Tulipa sylvestris subsp. australis Burillas (Tulipa sylvestris) en flor Tulipa sylvestris subsp. australis Tulipa sylvestris subsp. australis Tulipa sylvestris fruto Tulipa sylvestris subsp. australis Excepcional población de burrilla o tulipán silvestre Tulipa sylvestris subsp. australis, que crece en zona de pastizal ralo xerófilo sobre cambisoles, en la que se muestra secuencia de distintos estadios vegetativos: desde el inicio de la floración hasta la maduración de la capsula y apertura de la misma par liberar las semillas.

Euphorbia exigua subsp. exigua

Euphorbia exigua subsp exigua

En los pastizales someros circundantes de estos litosuelos suele aparecer también la hierbecilla traidora Euphorbia exigua subsp. exigua, que se distingue de la subsp. merinoi por las costillas de sus frutos poco o nada marcados.

Alfilerillo Erodium cicutarium

Alfilerillo Erodium cicutarium

Lavandula latifolia

Espliego Lavandula latifolia

Trinia glauca subsp. glauca

Trinia glauca subsp. glauca, detalle flores

Trinia glauca subsp. glauca pequeña umbelifera aromática muy ramificada desde la base con hojitas muy divididas, pinnatisectas de flores blanquecinas y frutos de costillas estrechas y redondeadas que la diferencia de su congenere T. dufourii de distribucion biogeográfica más norteña que presenta frutos de costillas anchas y obtusas.

Vegetación edafófila o edafohigrófila

Hace referencia a aquellas comunidades vegetales que prosperan sobre suelos que por causas topográficas tienen una mayor humedad constante durante todo el año que les correspondería por su ombroclima. En función del gradiente de humedad, en la Región Mediterránea debido a la uniformidad del clima (la estación seca y pluviométrica están bien delimitadas en el tiempo), es posible distinguir varios tipos de series de vegetación que a su vez se pueden agrupar en niveles superiores de organización más complejos conocidos como “geoseries”.

En las escasas zonas frescas y húmedas que existen aún en zonas de valles o vaguadas, o antiguas canteras, se forman arroyos y charcas que permite el asentamiento permanente o temporal de un tipo de flora adaptadas a estos hábitats. Dentro de los límites administrativos de Monte El Viejo solo existe un humedal más o menos permanente, este se encuentra en la cabecera del Valle de Cigarral. Otros humedales estacionales a tener en cuenta son las pequeñas charcas que suelen aparecen en la Cantera de Carropluma o del Agua en las rozas del Cigarral.

Entorno al monte aparecen otros pequeños humedales como les que se forman entorno a los arroyos de Valdesanjuan o entorno al arroyo de Valcabao: el Charcón de Valcabao. De este último cuenta la leyenda que se bañaba Ahmed “El Santón”, un moro que vivió escondido en el monte en tiempos de La Reconquista. Este como gran cetrero encontró un nido de águilas en la umbría del Cigarral y siguió su crianza de dos polluelos hasta que llegó un momento dado que se los llevo para adiestrarlos. Había una joven llamada Tila, hija de Fruelino un morador montesero que vivía en la “casa del monte” cuidando su rebaño de ovejas, ella descubrió un día a Ahmed bañándose en el Charcón tras unos arbustos en sus paseos matinales con su padre y el rebaño de ovejas, todo esto bajo la antenta mirada de las águilas que Ahmed había adiestrado. Volvió por la zona al día siguiente y se repitió la misma escena, pero esta vez en la lejanía se percataron la presencia del uno y el otro. Tila incluso se atrevió hacerle señas con la mano, pero él no correspondío al saludo. Ella regresó con su padre a caso un tanto desilusionada. Esa intranquilidad que sentia se fué acentuando a lo largo del día. Se acerco a la ventana de su habitacion y se percató que uno de los cipreses que crecían junto a la casa tenía un halo especial cuyo brillo la cegaba. Aquella noche preparó la cena sin comentar nada a su padre. Poco después Tila salió de la casa, se acerco a aquel ciprés de resplandor tan extraño y aparecieron nuevamente las águilas de Ahmed que la prendieron por los brazos y desapareció para siempre, así como Ahmed.

Charcón de Valacabao Charcón de Valacabao 3 Charcón de Valacabao 2 Charcón de Valacabao 4

En la cabecera del Valle El Cigarral se encuentra lo que en la toponímia del lugar aún conserva el nombre de El Arenal. Es una zona donde hubo un gran acumulo de arena (aún se pueden observar en los taludes). Hoy se encuentra lo que se conoce como la charca El Cigarral o El Arenal indistintamente. Su origen como tal es bastante reciente, fruto del abandono de pequeñas actividades extractivas de áridos (arena) que tuvo lugar durante el siglo XX (anteriormente cabe indicar que en esta zona desarbolada también se realizaron labores de carboneo), y que tras su abandono quedó convertido en un abrevadero natural para el ganado (y la fauna salvaje). Al aflorar materiales arcillosos impermeables en el fondo de la cubeta, ello posibilito que el agua que corría por escorrentía en la cabecera del Valle durante los períodos de lluvias estacionales quedase retenida por un largo tiempo, necesario para que ello posibilitase la recolonización del lugar por plantas y animales propios de los humedales continentales.

El humedal se encuentra a una altitud media aprox. de 910 msnm. y aparece dividido en dos zonas por el camino del Cigarral que desciende a Villamuriel que hace de dique de contención. El margen izquierdo del camino ocupa una extensión aprox. de 125 m2 y 110 m de perímetro, mientras que la parte del margen derecho del camino ocupa una superficie total aprox. de 500 m2 y 132 m de perímetro (es la más visible e importante ya que contiene más cantidad de agua durante más tiempo: 6-7 meses al año si es un año normal en cuanto a registros pluviométricos). En total el humedal ocupa una superficie total aprox. de 685 m2 y 205 m de perímetro.

Gracias a esta recuperación natural ajena a la intervención humana, lo que había sido hasta entonces un espacio degrado, los palentinos pueden disfrutar hoy de un privilegiado lugar, el principal humedal de Monte El Viejo. Pese a su pequeño tamaño es un humedal que alberga cada año que pasa una mayor biodiversidad de flora y fauna y que incomprensiblemente no fue propuesto aún como ZECs o incluido en la Red Natura 2000 para garantizar su conservación.

Charca El CigarralLa Charca del Cigarral o Charca del Arenal al inicio de la primavera.

Senda Reserva de los Ciervos-Charca El Cigarral La Charca del Cigarral o Charca del Arenal durante el verano.

Cantera de Carropluma o del agua Cantera de Carropluma o del agua

Charcas temporales que se forman en la Cantera de Carropluma o del Agua. Es un lugar donde suelen detenerse abrevar muchas aves y mamíferos, por lo que antaño fue un lugar escogido donde se apostaban los cazadores. 

Charca de Valdesanjuan Charca de Valdesanjuan, lugar donde nace el arroyo de Valdesanjuan.

En estos lugares crece un tipo de vegetación acuática (hidrofitos y helófitos), propia de ambientes temporal o permanentemente inundados donde destaca la presencia de comunidades vegetales formadas por especies pertenecientes a las familias de las ranunculáceas, juncaceas, ciperáceas y gramíneas: Ranunculus trichophyllus subsp. trichophyllus, Myriophyllum spicatum, Eleocharis uniglumis, E. palustris, Juncus maritimus,  J. infexus, Scirpus lacustris, S. holoschoenus, Damasonium polyspermum, Carex flacca, el carrizo Phragmites australis, la enea Typha latifolia. También estan presentes otras como Veronica anagallis-aquatica, V. scutellata, Epilobium tetragonum. E. hirsitum, Hypericum perforatum, etc.

Ranunculus trichophyllus subsp. trichophyllus un macrofito acuático presente en la Charca del Cigarral o del Arenal (también, aunque en menor representación, en la Cantera de Carropluma o del Agua).

Eleocharis uniglumis, una ciperácea rara en otros humedales, y que resulta abundante en la charca de El Cigarral.

Entorno a la charca seminatural de El Cigarral se desarrollan otras comunidades vegetales que necesitan humedad pero no precisan estar permanentemente en contacto con el agua. Es el caso de especies como la gramínea flecos de lana o cola de zorro Polygonom monspelliensis, el hipérico Hypericum perforatum. En cuanto el estrato arbóreo que poco a poco parece que se va asentando en el humedal destaca así como la presencia del chopo, álamo o pobeda Populus nigra, (P. canescens y P. alba y olmos o negrillos Ulmus minor, suelen constituir el estrato arbóreo más destacado en las cunetas de la carretera de acceso al monte, urbanizaciones, y alrededores de las instalaciones deportivas), pero también parece tomar posición algún ejemplar de fresno de hoja estrecha Fraxinus angustifolia y arce menor Acer campestre.

Arce menor Acer campestre

Arce menor Acer campestre

Por los indicadores ecológicos presentes en la vegetación actual y potencial en esta zona podríamos dilucidar según el gradiente de humedad de menos a más las distintas series de vegetación: una etapa madura perteneciente a la serie mediterránea occidental ibérica y castellano-duriense meso-supramediterránea seca-húmeda edafófila del chopo Salici neotrichae-Populo nigrae Sigmetum, representada por especies arbóreas como el sauce híbrido S. alba x S. fragilis (=Salix x rubens; Salix fragilis subsp. neotricha) y chopo Populus nigra, aunque también puede aparecer Populus alba y Fraxinus angustifolia. Esta comunidad aparecería en las zonas perimetrales de la charca, Seguidamente encontraríamos un cordón de helófitos constituido fundamentalmente por espadañales y juncales perteneciente a la serie de vegetación Thypho angustifoliae-Phragmitetum australis. Dentro del agua tenemos otras comunidades de plantas acuaticas flotantes o sumergidas como la lenteja de agua Lemna minor,  Chara vulgaris, Tolypella glomerata, etc.

Indicar que en el 2013 el aula de medio ambiente de Caja Burgos realizó una restauración ambiental en los taludes del antiguo arenal, con pequeñas plantaciones de endrinos Prunus spinosa y salvias Salvia lavandulifolia. También hay entorno a la charca algunos plantones de nogal Juglans regia que se ignora su procedencia.

Chopo negro

Hojas secas de Populus nigra

El chopo negro Populus nigra, suele ocupar de forma natural las zonas humedas del monte.

Frutales y coníferas

Es posible también encontrar por el monte frutales silvestres y naturalizados en las orlas de los bosques o cercanías a zonas urbanizadas. De entre ellos podemos destacar la presencia del ciruelo andrinego o andrino real Prunus insititia, el cerezo de Santa Lucía Prunus mahaleb, el guindo Prunus cerasus, el peral Pyrus communis, el almendro Prunus dulcis o el manzano silvestre Malus sylvestris.

Andriniegas Las andriniegas, fruto del ciruelo andriniego Prunus insititia.

Prunus dulcis Almendro Prunus dulcis en floración.

Manzano silvestre

Manzano silvestre en floración Malus sylvestris.

Flora alóctona y flora exótica invasora

En las laderas o “cuestas” existen algunas repoblaciones de coníferas, fundamentalmente realizadas con pino carrasco Pinus halapensis, en ocasiónes entremezclados con pino piñonero Pinus pinea y pino resinero o negral Pinus pinaster así como ciprés de Arizona C. glabra subsp. arizonica, que como hemos explicado fueron practicadas a mediados del siglo XX por el ICONA y que en general se encuentran bastante abandonadas; se debería intervenir en ellas persiguiendo otros objetivos, puesto que su función inicial de proporcionar una cobertura arbórea que frenara los procesos erosivos ya está lograda, por lo cual ahora se debería actuar para facilitar el asentamiento de las especies propias de la “sucesión vegetal progresiva” que se debería dar en estas zonas: encina, coscoja, aladierno, quejigo o sabina según la orientación del terreno.

Pino piñonero Pinus pinea

Pinus pinea, detalle corteza punteada por Dendrocopos major

Algunos ejemplares casi centenarios de Pino piñonero Pinus pinea encontraremos en el seno de las repoblaciones efectuadas  en las “cuestas” durante la segunda mitad del siglo XX. Estos ejemplares tan longevos son el hábitat idóneo de especies insectívoras como el pájaro carpintero Dendrocopos major,  aquí es facil poder observarlo, oirlo o apreciar las huellas que deja en la corteza con su picoteo en busca de alimento.

Si podría empezar a ser preocupante la paulatina colonización del monte de algunos elementos de flora exótica invasora, sobre todo referente a especies arbóreas utilizadas erróneamente en jardinería como es el caso del ailanto o árbol del cielo Ailanthus altissima (incluido en el R.D. 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras) o la falsa acacia Robinia pseudoacacia (lamentablemente no incluida en el R.D. 630/2013). Aún se está a tiempo de intervenir antes de que se convierta en un problema bastante serio, por lo dificil y costoso que es la erradicación de estas especies una vez que están plenamente expandidas.

Como anécdota curiosa señalaremos el reciente asilvestramiento en la zona de la griñolera Cotoneaster horizontalis, frecuentemente utilizada como seto de borde en los parques y jardines de Palencia y ajardinamiento de urbanizaciones próximas.

Ailanto Ailanthus altissima

El árbol del cielo o ailanto Ailanthus altissima es un bonito árbol exótico utilizado en jardinería ornamental, pero representa un gravísimo problema en el medio natural una vez asilvestrado ya que es un invasor muy agresivo. Desde el 2013 está prohibida su comercialización. Se debe erradicar cuanto antes.

Fauna de interés

Es posible avistar numerosas aves paseriformes como carboneros y herrerillos y otras propias de las campiñas con sebes y zonas periurbanas como mirlos, pinzones vulgares, carboneros, herrerillos, petirrojos, colirrojos tizones y chochines, debido a la proximidad de la ciudad; también podemos observar el paso y nidificación de aves acuáticas como el ánade azulón o ánade real, debido a la proximidad del canal de Castilla en su tramo de Palencia a Dueñas. Otras aves de interés: el pito real Picus viridis o el pico picapinos Dendrocopos major, la curruca carrasqueña, la abubilla, el abejaruco, el arrendajo, el estornino, la codorniz, la perdiz pardilla o la cigüeña blanca; rapaces diurnas como el buitre leonado, el azor, el águila ratonera, el halcón peregrino, el águila real, el milano real y milano negro; y rapaces nocturnas como el autillo, lechuza o mochuelo.

pito real, Picus viridis

Nidificación de Pico picapinos Dendrocopos major en tronco hueco de roble carrasqueño o quejigo Quercus faginea subsp. faginea. Para más referencia de otros testimonios fotográficos de su presencia en la zona: 

http://elaniorapaz.blogspot.com.es/2011/08/pico-picapinos-dendrocopos-major.html

Azulones en El Cigarral Ánades azulones Anas platyrrhinchos, se alimentan con avidez en la charca El Cigarral.

¡Este año hay patitos en la charca El Cigarral! P7131197 ¡Este año hay patitos en la charca El Cigarral! ¡Este año hay patitos en la charca El Cigarral!En el año 2013 tubo lugar la primera nidificación que se tiene constancia de esta especie en este pequeño humedal.

Buitre leonado

Un buitre leonado sobrevuela el Monte El Viejo

Mamíferos es posible ver con un poco de paciencia, al amanecer o atardecer, animales comunes como el zorro, el jabalí, el corzo, conejo, liebre, ratón común o la rata de agua y otros poco comunes y catalogados como diversas especies de murciélagos, el gato montés o el lobo ibérico.

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Huellas de corzo en Monte El Viejo

Huellas de corzo surcan los caminos del Monte El Viejo.

Anfibios podemos observar a la rana común, el sapillo moteado común; reptiles podemos tener la suerte de encontrar al lagarto ocelado, el lagarto verde, la lagartija colirroja, lagartija cenicienta, la culebra bastarda y numerosos invertebrados: sobre todo lepidópteros y odonatos.

 Sapillo moteado común, Pelodytes punctatus

 Sapillo moteado común, Pelodytes punctatus

El sapillo moteado común, Pelodytes punctatus, es más fácil escucharle que verlo debido a su pequeño tamaño (no supera los 5 cm.), no obstante en los humedales de Carropluma, de aguas temporalmente estacadas, limpias y superficiales es posible verlo si se tiene paciencia…y perseverancia.

Lagarto verde Lacerta viridis

Lagarto verde Lacerta viridis. La fotografia que se muestra está tomada en otro paraje fuera del monte, aunque confirmamos su visualización en varias ocasiones. Esperemos tener suerte en otra ocasión y podamos fotografiarlo.

 Lagartija cenicienta, Psammodromus hispanicus

Lagartija cenicienta, Psammodromus hispanicus.

Saltamontes

Arriba podemos observar el pequeño saltamontes Chorthippus vagans. Abajo podemos observar una pequeña mariposa muy abundante de vistosos colores, se trata del lepidoptero Zyganea carniolica.

Macaón, Papilio machaon

Macaón Papilio machaon, de las mariposas diurnas más grandes y vistosas.

Corraleja o aceitera, Berberomeloe majalis

En las zonas de las cuestas yesíferas la corraleja o aceitera Berberomeloe majalis (Meloe proscarabeustras).

Las gallaritas o gallarutos (pequeños) y gallarones (grandes) son las agallas que se forman en las hojas y ramillas tiernas de las quercíneas como el roble carrasqueño o quejigo como respuesta a la picadura y puesta de la mosca del quejigo Cynips coronatum, un himenóptero de la familia Cynipidae.

Actividades deportivas que puedes desarrollar

Aparte de las actividades deportivas que puedes realizar en las instalaciones fijas que se encuentran entorno a Casa Grande y El Refugio, en la actualidad existe en el Monte El Viejo varios recorridos propuestos por el Ayuntamiento de Palencia que puedes realizar para realizar senderismo, recorrer con bicicleta de montaña, a caballo, prolongando de esta manera las rutas hasta núcleos de población como Dueñas, Villamuriel, Autilla, etc. Algunas de estas sendas son itinerarios marcados mediante señalización vertical y marcas con colores y números que se corresponden con el tipo de ruta que podemos realizar y que viene indicado en algún panel informativo general.

Red de senderos

Detalle de panel informativo con los principales caminos históricos que cruzan el Monte El Viejo. Se encuentra ubicado a la entrada del espacio natural en la zona de El Refugio. Fuente: Ayuntamiento de Palencia.

Las rutas de senderismo que puedes realizar para andar por el monte, y que se han divulgado desde el Ayuntamiento de Palencia pero no se encuentra aún balizadas, son las siguientes:

• Refugio-Casa Grande, de 3,5 km. (ida), 40 minutos aprox.

• Refugio-Mirador del Valle-Casa Grande, de 5,4 km. (ida), 1,15 horas aprox.

• Refugio-Casa Pequeña, de 3,9 km. (ida), 45 minutos aprox.

• Casa Pequeña-Casa Grande, de 5,8 km. (ida), 1,05 horas aprox.

• Casa Grande-Casa Grande, circuito deportivo, 3,5 km (circular), 40 minutos aprox.

Otras rutas que te recomendamos hacer y que si se encuentran balizadas por marcas e hitos, parten desde la Dársena del Canal de Castilla en Palencia, son las que el Patronato Municipal de Deportes dependiente del Ayuntamiento de Palencia divulgó y señalizó en el 2005. De ello aún encontrarás aún paneles informativos (en mal estado de conservación), que indican 4 rutas: un panel informativo lo encontrarás junto a la Dársena del Canal de Castilla en Palencia y otro junto a 1,250 m en el Puente Las Arcas que sirve de cruce del canal de Castilla con la carretera al Monte Viejo y la residencia San Juan de Dios, estas son las rutas indicadas:

• Ruta 1 “Carravaca” de 8,2 km. (ida), 1,45 horas aprox. (Marca roja y blanca, hitos con placa de fondo rojo y numeración R1).

• Ruta 2 “Montenuevo de 6,2 km. (ida), 1,20 horas aprox. (Marca verde y blanca e hitos con placa de fondo verde y numeración R2).

• Ruta 3 “Valdesantos” de 7,3 km. (ida), 1,35 horas aprox. (Marca amarilla y blanca, hitos con placa de fondo amarillo y numeración R3).

• Ruta 4 “Casa pequeña” de 5,2 km. (ida), 1,05 horas aprox. (Marca azul y blanca, hitos con placa de fondo azul y numeración R4).

Las puedes combinar como quieras, de tal manera que puedas configurar tu propio circuito, subiendo por una ruta y descendiendo por otra que tu elijas.

Recomendaciones

No te olvides llevar para una marcha de un día:

  • Un par de calcetines (finos de hilo o lana si realizas la ruta por la época estival o gruesos de lana si es por la época invernal) y otro par de recambio.
  • Ropa ligera, tipo chandal, tejanos nunca.
  • Camiseta deportiva, jersey o sudadera.
  • Impermeable o anorak si el tiempo está revuelto, botas o zapatillas ligeras (tipo trekking).
  • Una gorra fina o gorro y guantes para el invierno.
  • Un bastón o una buena vara que te ayuda a descargar el peso del cuerpo y hacer más cómoda la caminata.
  • Una mochila pequeña compacta
  • Una botella o cantimplora. Llénala de agua en casa, pues aunque hay fuentes potables entorno a los aparcamientos en El Refugio, Casa Pequeña y Casa Grande, fuera de la época estival los grifos están cortados y en épocas de fuerte estiaje pueden estar secas (cuidado con las avispas que suelen frecuentar las mismas para buscar sus presas).
  • Realiza siempre flexiones y estiramientos antes de empezar a caminar y después de finalizar la ruta, esto te ayudará a reducir el riesgo de padecer de las incómodas agujetas y evitar posibles lesiones musculares futuras.
  • Si vas con gente no te separes del grupo, si te paras adviértelo con antelación.
  • Sigue las indicaciones de los guías que te acompañen o si vas solo sigue siempre las señalizaciones de la ruta escogida. Para una marcha de un día pueden ser necesarios unos bocadillos, fruta y frutos secos o chocolate. No cargues en exceso la mochila.
  • Conoce bien tu nivel de forma y elige la ruta adecuada, no prolongues tu caminata sobrepasando tus posibilidades, piensa que las rutas están calculadas en un sentido y que debes regresar si el trazado que eliges es lineal y no circular.

EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA LA SOSTENIBILIDAD.

En el mundo los bosque representa el 30% del territorio y contienen el 80% de toda la biodiversidad del planeta. En el 2011 la ONU declaró año Internacional de los Bosques por el gran valor de los mismos incluso al propio bienestar y subsistencia humana. Solo hasta hace unas pocas décadas eran valorados por el hombre desde el punto de vista de que son meros suministradores de materias primas o productivas renovables (madera, leña, frutos, setas, pastos, plantas medicinales y aromáticas, productos químicos, etc), es decir, bienes materiales, tangibles. Mientras que ahora la sociedad poco a poco esta percibiendo que los bosques son capaces de proporcionarnos otros “valores económicos” hasta entonces considerados a todas luces intangibles como son: sociales (recreo y esparcimiento, investigación y desarrollo científico y tecnológico), y ambientales (biodiversidad: refugio de especies de flora y fauna algunas amenazadas, protección de los suelos y equilibrio hidrológico, fijación y almacenamiento de CO2, producción de O2 y agua a la atmósfera, recursos cinegéticos y piscícolas, etc.). Incluso afortunadamente la gestión forestal de nuestros bosques poco a poco también ha ido evolucionando en sintonía con la demanda de los intereses de la sociedad actual, ya no se debe cuantificar ni calificar a los bosques en función de la calidad de las materias que produce como si de una fábrica se tratase, deben se considerados como tales, organismos vivos como nosotros capaces de interactuar con el mundo vivo en que también se desarrollan, contribuyendo además de bienes materiales al hombre, aportar servicios sin los cuales el equilibrio de los seres vivos se rompería. Es por todo ello que ahora no se habla de gestionar montes sino gestionar “sistemas forestales multifuncionales” de ahí que halla origen al concepto de “multifuncionalidad forestal”.

¿Y los organismos gubernamentales que pueden hacer para cuidar el monte?

Fundamentalmente legislar este espacio natural y hacer cumplir sus normas, pero también es fundamental que apoye programas o actividades de educación ambiental que posibiliten divulgar el conocimiento del medio natural y cultural, de tal manera que permitan al público que visite Monte “El Viejo” no solo adquirir o ampliar conocimientos, sino sensibilizar la importancia de preservarlo, no solo para su disfrute personal, sino para las generaciones venideras.

Senda de los Ciervos 1

Senda de los Ciervos 2

Senda de los Ciervos 3

Senda de los Ciervos 4

Senda de los Ciervos 5

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Senda de los Ciervos 10

La “Senda Reserva de Ciervos-Charca del Cigarral”, es una actividad desarrollada en 2014 por los alumnos del Programa Duplo Palencia en Verde, en colaboración con el Ayuntamiento de Palencia, ECyL, Junta de Castilla y León, FSE y Ministerio de Trabajo e Inmigración, que ha consistido en la realización de una guía y posterior señalización mediante paneles informativos de una de las muchas sendas que recorren el monte. Ello permitirá seguro con gran acierto, acercar al público general e infantil en particular, el conocimiento de los valores naturales y culturales que atesora este espacio natural. La senda en particular, tiene un pequeño recorrido de ida de 1.500 m y transcurre desde la Reserva de Ciervos hasta la Charca del Cigarral.  Deseamos que acciones como esta se prodiguen en el futuro por otras zonas del monte.

¿Y tu qué puedes hacer para cuidar el monte?

  • No alteres la paz y el silencio que existe en la naturaleza, disfruta de la misma. Tienes la oportunidad de ver distintos paisajes en tu acercamiento al monte (el Canal de Castilla y su banda de choperas, Las Huertas, las tierras de labranza y finalmente la espesura del bosque mediterráneo que ofrecen a tus sentidos una ingente cantidad de olores y colores que nos ofrecen las flores o los animales, los cambios de colores de las estaciones, de los sonidos del silencio que emiten por si mismos los animáles o la acción de los agentes atmosféricos (el viento, el agua).
  • Nunca tires piedras en el monte contra nada ni nadie.
  • Respeta la flora y fauna autóctonas, ten en cuenta que algunas especies se encuentran catalogadas, es decir, protegidas por la legislación vigente en distintos grados de conservación, por lo que la alteración de cualquiera de los elementos mencionados en dichos catálogos puede ser duramente sancionable.

Fritillaria lusitanica

  • Participa en las actividades de “Voluntariado Ambiental” que algunas organizaciones o grupos ambientales desarrollan en Monte “El Viejo” todos los años.
  • Si quieres aprender a reconocer y clasificar las especies de flora y fauna que te puedas encontrar, hazte con una buena guía de campo en la que aparte de un buen dibujo o una buena fotografía exista una descripción detallada de cada especie, de tal manera que te permita poder comprobar “in situ” que dicha descripción encaja exactamente con lo que estas observando.
  • También hazte con un cuaderno y un lápiz donde puedas anotar cualquier anécdota que te pueda ser útil (número de especies observadas, fecha, lugar, tipo de hábitat, alimentación, etc.).
  • Una lupa o cuentahilos para poder ver mejor los detalles más pequeños que nos permita determinar con mayor fiabilidad la especie observada.
  • Las rutas las puedes combinar, para ello te aconsejamos que te hagas con un mapa de la zona a través de la oficina de turismo y si te sabes manejar con una brújula o el GPS de tu móvil o reloj pues mejor también.
  • No está permitido el uso de vehículos a motor fuera de las zonas autorizadas, infórmate.
  • No arrojes colillas y no enciendas cerillas ni barbacoas durante estación estival pues pueden ocasionar incendio y sobre todo por favor….

¡MUY IMPORTANTE!: Cuida el monte, como si fuera tu casa!.

Cuando visites el Monte El Viejo, bien solo, en compañía de tus amigos o en familia, siempre que lleves comida y bebida no olvides recoger los envases que utilizas y depositarlos a tal efecto en los numerosos contenedores que existen en las inmediaciones de las áreas de disfrute mencionadas (Refugio, Casa Pequeña y Casa Grande), si aún así no te queda a mano los mismos y tienes prisa por marchar, por favor, ¡JAMÁS LOS TIRES EN CUALQUIER LADO!, es preferible que los guardes de nuevo en tu mochila y los lleves de nuevo hasta la ciudad donde existen repartidos por tu barrio contenedores en los cuales además puedes RECICLAR la naturaleza de tus deperdicios, contribuyendo así a mantener el monte limpio y además ayudas a preservar el medio ambiente con tu actitud. En caso contrario puedes estropear la mala imagen del monte al resto de la sociedad, no solo de tus vecinos sino la gente que de otras ciudades y provincias que lo visitan de forma regular y desean llevarse un buen recuerdo y promocionar lo bonito que es Palencia y su entorno. Piensa que si no lo haces también puedes generar una posible fuente de contaminación, y causar daños a la fauna bien porque quedan atrapados de forma accidental, se hagan peligrosas heridas o por ingestión accidental de los mismos.

El Monte es tu amigo

basura en Monte El Viejo

basura en Monte El Viejo

basura

basura

basura en Monte El Viejo

Botellones en Monte El Viejo

Cuida el Monte