EL CANAL DE CASTILLA

“Un sueño de la Ilustración donde la gente no solo soñaba, sino que también creaba”. (Alfonso Guerra, Guía del barco “Antonio Ulloa”, Medina de Rioseco).

(Entrada en construcción, para ver imágenes y vídeos cortos de las etapas propuestas dirigirse a la cuenta personal de Instagram)

El Canal de Castilla, es una espectacular obra de ingeniería hidráulica llevada a cabo durante el Siglo XVIII por iniciativa del Rey Fernando VI a instancias del Marqués de la Ensenada cuyo objeto fue agilizar el transporte de las mercancías producidas en tierras castellanas: trigo, harina, etc., con los puertos marítimos del Cantábrico, así como la entrada y salida de otras materias primas, como el azúcar, otros productos agrícolas, vino así como materiales de construcción.

Hasta llegar a ejecutarse el proyecto definitivo, ya durante los siglos XVI y XVII, la Corona andaba soñando con crear una vía fluvial que diera salida a las mercancías de las tierras más productivas del interior peninsular como Castilla y Aragón hacia los puertos marítimos, emulando a lo que se estaba haciendo en otras zonas de Europa.

Así Carlos I de España planteo esa posibilidad de unir la Meseta con el Cantábrico y ya durante el reinado de su hijo Felipe II también intento llevar a cabo el sueño de su Padre, para lo cual encargó un levantamiento topográfico del territorio español.

Los dos grandes proyectos de canales que se desarrollaron a partir de mediados del siglo XVIII son el Canal Imperial de Aragón y el Canal de Castilla.

Éste último toma forma como tal cuando en 1751 Fernando VI, a instancias del Marques de la Ensenada, crea una comisión para conocer la viabilidad de la navegación interior. Este ministro de Hacienda, Guerra, Marina e Indias había encargado en 1749 al marino Antonio de Ulloa un completo informe sobre los canales de navegación en Europa, a la vez que el reclutamiento de algunos expertos extranjeros. De esta manera llega a España el ingeniero francés Carlos Lemaur, quien tras recorrer la cuenca del Duero, concluye que el potencial de los ríos que la integran es suficiente para la navegación e incluso para el regadío.

El marino Antonio de Ulloa, basándose en los estudios preliminares del ingeniero francés Carlos Lemaur, elabora en 1753 el “Proyecto General de los Canales de Navegación y Riego para los reinos de Castilla y de León”, el cual contó con el beneplácito de Ensenada, y en estos estudios se diseñaron cuatro canales:

Canal de Norte: tomando agua del río Camesa en Olea, cerca de Reinosa, seguiría por Villaescusa de las Torres hasta Melgar de Yuso, Calahorra de Ribas hasta alcanzar el río Carrión.

Canal de Campos: Partiendo de Calahorra de Ribas, continuando por Grijota, Becerril de Campos, Paredes de Nava, Abarca y Castil de Vela hasta Medina de Rioseco.

Canal del Sur: conectando con el Canal de Campos en El Serrón, próximo a Grijota en las cercanías de Palencia, alcanzaría el Pisuerga en Valladolid.

Canal de Segovia: tomando como cabecera el río Eresma desembocaría en el Duero en Villanueva de Duero. Nunca se llegó a ejecutar.

El Canal de Castilla finalmente ejecutado tiene un trazado en forma de “Y” invertida con tres ramales: Ramal del Norte, Ramal de Campos y Ramal del Sur, ocupan una distancia total de 207 kilómetros de longitud y cruzan las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid.

Aun cuando sólo fueron recogidos los arriba citados, Lemaur contempló un proyecto más ambicioso si cabe que, además de abrir vías para la exportación de excedentes regionales enlazaría núcleos urbanos con centros rurales: se pretendía prolongar el Canal de Campos hasta León y Zamora y el Canal de Segovia hasta El Espinar, donde enlazaría con el camino Carretero que a través del Guadarrama alcanzaba Madrid.

El 16 de julio de 1753 comenzaron en Calahorra de Ribas (Palencia) oficialmente las obras del canal, empezando de esta manera por el Ramal del Norte y finalizarían en 1849 en Medina de Rioseco (Valladolid).

En 1792, cuando todavía no habían concluido las obras de los tres ramales, comenzó la navegación comercial por el Canal. En esta fecha se abre el Ramal del Norte y parte del de Campos, hasta Paredes de Nava, y más tarde comenzaría a funcionar el tramo del Sur.

La navegación en el Canal de Castilla alcanzó su máximo apogeo en la década comprendida entre 1850 y 1860. En este momento, el tráfico de barcazas rondó la cifra de las 400. Aunque la mayoría fueron de propiedad privada y se dedicaron al transporte de mercancías (trigo, harina y madera), hubo cuatro diligencias diarias encargadas de portar pasajeros desde Valladolid a Palencia.

Con la aparición del ferrocarril poco a poco se fue abandonando el tráfico por el Canal de Castilla. En 1881 tuvo lugar la creación de la compañía ferroviaria que a la postre dio como resultado la explotación de la línea Valladolid-Medina de Rioseco en 1884, conocido popularmente como “Tren Burra”. La posterior apertura de la línea férrea Valladolid-Alar del Rey, con un trazado casi paralelo al del Canal de Castilla, provocó que ya en 1954 tuviera lugar la navegación por el Canal de la última embarcación. En 1959 el Estado decretó el cierre definitivo a la navegación, reconvirtiéndose ya solo en canal de riego.

Desde 1991 es considerado Bien de Interés Cultural según Decreto 154/91 de 13 de junio de 1991, pues sigue siendo de gran utilidad para el desarrollo económico de las provincias de Palencia, Valladolid y Burgos y la población por donde transcurre, por sus usos de regadío y contribuye además con el abastecimiento de agua a más de 200.000 personas.

Por los márgenes del canal, es decir, por los caminos de sirga transitaban las mulas que amarradas a largas maromas tiraban de las barcazas. Estos caminos son hoy un inmejorable atractivo para el sano desarrollo de prácticas deportivas como el senderismo, cicloturismo o ecoturismo, pues el canal es un corredor fluvial seminatural que nos permite conocer la biodiversidad en flora y fauna del entorno gracias no solo a los nichos ecológicos que se forman en sus aguas sino también a los numerosos humedales que se forma a lo largo y ancho de su recorrido. Además también nos permite conocer “in situ” las distintas construcciones (en muchos casos en lamentable estado ruinoso y saqueados los elementos que les dieron vida), que fueron necesarias realizar para convertirse en uno de los puntos dinamizadores de toda la economía de un país. A este respecto podemos encontrar presas, dársenas, fábricas de harina, almacenes, batanes, minicentrales eléctricas, esclusas, puentes, esclusas, acueductos, arcas (arquetas o almenaras), etc.

El Canal de Castilla tiene un total de 4 dársenas (son las más representativas por ser los puntos de referencia, partida y llegada de las barcazas, pero existen otras de menor entidad, que a modo de ensanche del propio Canal permitieron dar servicio a las fábricas y molinos que se iban estableciendo junto a las distintas esclusas), y 49 esclusas que sirven para salvar el continuo desnivel que tienen los distintos ramales. Las esclusas, inicialmente ovaladas existentes en el Ramal del Norte y Ramal del Sur hasta la Esclusa nº 34 o rectangulares existentes desde la Esclusa nº 35 a la 42 del Ramal del Sur y las 7 existentes en el Ramal de Campos, son el ingenio que permitían a las barcazas salvar los desniveles del terreno que se producen a lo largo del recorrido del Canal. Junto a cada esclusa y sus mecanismos que permitían accionar manualmente el cierre y apertura de las compuertas para el llenado o vaciado de los vasos vasos hasta igualar los niveles deseados, se encontraba una persona que realizaba tal oficio: el esclusero, para lo cual se le proporcionó una vivienda: la Casa del Esclusero. El aprovechamiento hidráulico de estos saltos de agua que tenían lugar en estas esclusas tuvo lugar con la construcción a finales del siglo XVIII de una multitud de molinos y fábricas: (de harina, de papel, de paños o curtidos), llegando a constituir las fábricas de harina más modernas en el siglo XIX, lo que supuso una verdadera revolución industrial a orillas del Canal.

Así mismo debemos hacer mención la existencia de otros elementos constructivos de menor entidad, pero no por ello restarles su belleza e importancia para el uso para lo que fueron diseñados, pese al mal estado de conservación que presentan algunos de ellos que incluso en algún caso se le ha condenado a su total desaparición. Se trata de las arquetas de riego, arcas o “almenaras”, tal y como vienen expresadas en el Catálogo del Plan Regional del Canal de Castilla redactado por la Junta de Castilla y León.

En el Canal de Castilla se construyeron un total de 15 arquetas, arcas o “almenaras” para las tomas del regadío, 10 corresponden al Ramal del Norte y 5 al Ramal de Campos. En el Ramal del Sur no se construyó ninguna. Las del Ramal del Norte están construidas en sillería de piedra caliza, presentan una cubierta de tipo piramidal a excepción de la de Abánades que tiene forma de cúpula y está acabada en fábrica de ladrillo. En cambio las del Ramal de Campos están construidas íntegramente en fábrica de ladrillo, por lo que su estado de conservación es muchísimo peor, estando algunas de ellas en estado ruinoso.

Fuentes:

El Canal de Castilla HOY en barco turístico

Tanto en Palencia como en Valladolid es posible realizar el recorrido en barco turístico, actividad que conlleva a 1 h. de duración aprox.

En el caso de Palencia existen dos embarcaciones diferentes que realizan dos recorridos diferentes:

Uno es el ‘Marqués de la Ensenada, una embarcación con capacidad para 30 personas, adaptado a personas con discapacidad y de propulsión eléctrica encargado de realizar un recorrido de ——. El trayecto comprende el tramo que va desde la Presa de Retención de San Andrés junto al Centro de Interpretación del Canal de Castilla en Herrera de Pisuerga hasta la esclusa sexta, tramo perteneciente al Ramal del Norte. La embarcación turística lleva este histórico nombre en honor al director de las obras del Canal de Castilla en el último tercio del siglo XVIII y hasta el año 1806.

Otro es el ‘Juan de Homar’, una embarcación con capacidad para 38 personas y de propulsión eléctrica encargado de realizar un recorrido de algo más de 4 km. El trayecto comprende el tramo que va desde el embarcadero de Frómista hasta la esclusa 16, junto a la Toja del Molino próximo a Boadilla del Camino, en paralelo con el Camino de Santiago, tramo perteneciente también al Ramal del Norte. La embarcación turística lleva este histórico nombre en honor al director de las obras del Canal de Castilla en el último tercio del siglo XVIII y hasta el año 1806.

En ambos casos para acceder a los barcos hay que solicitar “reserva anticipada” en el número de teléfono 664201415  Las salidas tienen lugar de martes a domingo en horario de 10:30 a 14:00 horas de marzo a octubre salvo noviembre y diciembre que tendrá lugar de jueves a domingo; y de 16:00 a 20:00 salvo de marzo a abril y octubre que el trayecto por las tardes finalizará a las 19:00 y a las 18:00 entre noviembre y diciembre.

NOTA ACLARATORIA: 

La reserva anticipada es obligatoria por la alerta sanitaria con necesidad de confirmación por parte de los responsables del barco.

En cuanto al precio de las entradas, el billete general tiene un precio de 5 euros mientras que el reducido es de 3 euros para grupos de al menos 10 personas, escolares, estudiantes, poseedores del carnet joven, jubilados, pensionistas y familias numerosas.

Hay un precio especial para peregrinos de 2,00 € y una entrada reducida para un único trayecto, de 3,00 €.

La entrada es gratuita para los niños de hasta 7 años así como para los profesores o guías que acompañen a grupos.

En el caso de Valladolid se encuentra la embarcación de “Antonio de Ulloa” que nos permite realizar un recorrido ascendente por el Ramal de Campos desde la Dársena de Medina de Rioseco (Valladolid) hasta la 7ª esclusa (Tamaríz de Campos). Estos son los datos para poder dirigirse a realizar la reserva anticipada:

CENTRO DE RECEPCIÓN DE VIAJEROS DEL CANAL DE CASTILLA

Dársena del Canal de Castilla
47.800Medina de Rioseco

Teléfono: +34 983 701 923

E-mail: canal.castilla@dipvalladolid.es

Viaje de una hora:
Adultos: 5,00 €
Niños de 3 a 12 años y familias numerosas: 3,00 €
Menores de 3 años: gratuito.
15% dto. miembros Club Amigos de la Provincia.

Viaje a la séptima esclusa (2 horas y media):
Adultos: 8,00 €
Niños de 3 a 12 años: 5,00 €
Menores de 3 años: gratuito.
15% dto. miembros Club Amigos de la Provincia