Tejeda de Tosande

El Valle de Tosande y su tejeda monumental

Panel informativo, ruta senda de la Tejeda de Tosande

Panel informativo, ruta senda de la Tejeda de Tosande

Nombre de la ruta: Tejeda de Tosande

Comunidad Autónoma: Castilla y León
Provincia: 
Palencia
Zona: 
Montaña Palentina, comarca de La Peña
Población: 
Dehesa de Montejo-Castrejón de La Peña
Municipio: 
Cervera de Pisuerga
Tipo de recorrido:
 En lazo, ida y vuelta.

Recorrido: 11 km (ida y vuelta).
Desnivel: 600 m (bajada), otros tantos de vuelta.
Duración: 5-6 horas ida y vuelta, a ritmo tranquilo que nos permitirá contemplar la flora, fauna y paisaje del entorno así como parada para comer.
Dificultad: Baja-media (Nivel 2)
Señalización: Si, señalización vertical y pinturas blanca y amarilla así como hitos de piedra.
Época recomendada: Todo el año, apta para ir con niños mayores de 7 años, aunque debemos extremar precauciones en la bajada a nuestro regreso por el robledal-hayedo desde el mirador ya que aunque la senda es amplia, el terreno puede ser resbaladizo a consecuencia de la humedad existente o en períodos de lluvia.
Sendero homologado: Si, PR-P 03 “Senda de la Tejeda de Tosande”

Fuente de agua natural: No.

Cartografía:  I.G.N. hoja 106-IV Ruesga, 132-I Castrejón de la Peña y 133-I Dehesa de Montejo, escala 1:25.000.

Observaciones: La Tejeda de Tosande es un espacio natural protegido que se encuentra incluido en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre declarado en el año 2000

Accesos: Desde Cervera de Pisuerga (Palencia) o desde Guardo (Palencia) por la carretera regional CL-626 que une ambas poblaciones, debemos acercarnos hasta el punto km 2,2. En la misma carretera regional se encuentra habilitado un aparcamiento y área recreativa dónde podemos dejar debidamente estacionado nuestro vehículo.

Descripción de la excursión propuesta:

La Tejeda de Tosande se encuentra enclavada mirando al este en una zona motañosa de la montaña palentina conocida como La Peña, a los pies de las cumbres de Peña Oracada y el Pico de las Cruces. Este pequeño bosquete relicto de tejos, es un claro exponente vivo de aquellos bosques templados formados por gimnospermas (comúnmente conocidas como “coníferas”), que como las secuoyas aún presentes en el continente americano, dominaron durante gran parte del Mesozoico (periodo Jurásico y Cretácico) hasta principios del Cenozoico (periodo Terciario), es decir, entre 150-65 Ma. Hoy días nos los podemos encontrar como árbol venerado por los celtas en lugares importantes de culto o reunión, hoy generalmente ligados a la proximidad de templos cristianos o cementerios. Pero la más frecuente es encontrar individuos aislados y dispersos por muchos de nuestros bosques planifolios, generalmente adsorbidos por un “recién” llegado invasor centroeuropeo: el haya con quién comparte las mismas necesidades ecofisiológicas, fundamentalmente basadas en la presencia abundante humedad ambiental, no tanto más por la mayor o menor cuantía de precipitaciones en forma de agua o nieve que reciben sus raices, sino también (y estos es fundamental para ambas especies), por la humedad proporcionada por el régimen de nieblas que se dan en la zona, necesarias para su supervivencia. Mucho más raro se nos hace poder ver una concentración importante de ellos, formando propiamente un bosquete, lo más parecido a lo que fué realmente en su día, cuando los árboles planifolios apenas empezaban a dominar en el mundo.

Este bosquete es uno de los más importantes de la Península Ibérica, no solo por el número de ejemplares existentes que superan los 740, sino por la longevidad que alcanzan muchos de sus individuos, hecho que se aprecia por el perímetro que alcanzan sus troncos, algunos de los cuales supera los 3 m. Sin embargo la casi ausencia de brinzales entorno a ellos nos hace entrever que existe un problema de regeneración natural, no solo dado por las difíciles condiciones de germinación que se deben dar sus semillas en el medio natural, sino debido fundamentalmente a la depredación que sufren los propios brinzales por parte de los herbívoros rumiantes, para los cuales la taxina, potente alcaloide mortal presente en toda la planta salvo en la envoltura carnosa rojiza que rodea sus semillas desnudas, les resulta inocuo.

Para acercarnos a conocer la tejeda debemos comenzar nuestra andadura desde el propio aparcamiento, una vez que nos hemos informado suficientemente de las características técnicas generales de la ruta y otra información complementaria acerca de la flora, vegetación y fauna de interés que existe en panel informativo ubicado en la zona. Desde allí iniciamos un descenso por una ancha pista hata el fondo del valle dónde tras atravesar un pequeño puente por debajo, sobre el cual pasa la línea de ferrocarril de La Robla (León), sortearemos seguidamente una cancela que sirve de paso para el ganado. Entondes el camino se nos abrirá paso entre una gran pradería dónde se encuentran pastando de primavera hasta el otoño abundantes cabezas de ganado vacuno y caballar de disversas razas.

Señalizacion vertical en la ruta

Señalizacion vertical en la ruta

Seguidamente el camino se va adentrando en suave ascenso dirección norte-noroeste por un estrecho valle entre el bosque de robles de la Peña Cantoral a nuestra izquierda, la margen derecha del arroyo de Tosande y el Pico de las Cruces, de tal manera que llegamos hasta una antigua escombrera perteneciente a una antigua mina de antracita-hulla abandonada, dónde podemos encontrar una pequeña charca, que sirve de hábitat para muchos anbibios.

Desde aquí el camino se estrecha hasta convertirse en una senda que se adentra y zig-zagea por un estrecho tajo u hoz entre las Peñas de los Novios, rodeados de pequeños golpes de encinar. Es un pequeño tramo de unos pocos metros que pasaremos sin ninguna complicación, tras el cual la senda nuevamente se ensanchará y seguiremos en suave ascenso atravesando un bonito robledal, compuesto por distintas especies de la familia de las facaceas (especies del género Quercus Fagus), dependiendo de la orientación y la altitud; así podemos encontrar en zonas más secas orientadas al este, sureste o suroeste, rebollos y encinas, mientras que las zonas más humedas orientadas al oeste o noroeste, encontramos roble albar y haya, esta última cada vez más dominante según ascendemos.

Señalización vertical en la ruta

Señalización vertical en la ruta

Tras atravesar este bonito bosque, al cabo de una hora aproximadamente y unos 2 km de recorrido, salimos del mismo y se nos abre un inmenso valle cubierto de extensas praderías y rodeados de cumbres montañosas de naturaleza calcárea sobre los cuales se descuelgan tupidos bosques de hayas, robles hacia el este, noreste y golpes de encinas y sabinas en su cara suroeste. En este punto existe un pilón que sirve de abrevadero para el ganado a nuestra derecha y a nuestra izquierda cruza el arroyo de Tosande un pequeño puente de madera tras el cual inicia, en moderado ascenso en zig-zag, una senda que por el medio del bosque nos conducirá hasta los salientes rocosos a pies de Peña Oracada, lugar dónde se encuentra habilitado un mirador natural donde se puede apreciar las vistas del valle y algunas cumbres importantes de la montaña palentina. Esta es la opción más directa pero que exige mayor esfuerzo, por ello recomendamos la opción contemplada desde el panel informativo del aparcamiento, y que es seguir de frente por dónde nos indica la señal en dirección hacia la Tejeda que está a unos 3 km más. Así en unos 15′ más aprox. de camino por la pista atravesamos parte del valle hasta alcanzar los corrales de la Majada de Tosande. Desde aquí el camino por el cual no seguiremos, prosigue dirección norte-noroeste hacia otras rutas poco frecuentadas que atraviesan el valle hasta alcanzar el chozo del Hoyo Serna desde el cual se podrá llegar, tras ascender a la derecha hasta los chozos de La Corva y Collado de los Barros, hasta la población Ventanilla o bién desde Hoyo Serna, ascender a la izquierda siguiendo la margen derecha del río Aya hasta alcanzar la Majada de las Hoyas y desde allí subir de frente hasta el Collado de Brañosera para una vez allí iniciar descenso hasta la Braña de Brañosera y allí alcanzar la población de San Martín de los Herreros. Sin embargo nosotros abandonaremos esta dirección y nos desviaremos a mano izquierda en dirección oeste hasta acercarnos hasta el final de la pradería, a los pies del hayedo, donde se encuentra un panel informativo sobre el recorrido que a continuación realizaremos en ascensión por el medio del hayedo hasta alcanzar la Tejeda de Tosande.

Panel informativo Tejeda de Tosande

Panel informativo Tejeda de Tosande

Esta parte del recorrido es realmente muy bonita en otoño con el lecho de la senda cubierta de hojarasca o con días con algo de niebla. El recorrido es fácil de llevar porque a pesar de ser un recorrido en ascensión constante, este no tiene demasiada pendiente y por tanto no implica realizar un gran esfuerzo para poder llevarlo a cabo. Al cabo de unos 20′ empiezan a aparecer los primeros tejos dispersos en medio del bosque allá en las intersecciones entre las duras rocas calizas y el suelo podsólico más profundo; en el primero el haya apenas puede competir con el tejo, el cual se hace dominante en este tipo de suelo, sin embargo en los suelos profundos si lo hace y por ello el tejo es muy raro verlo prosperar.

Según aumenta la presencia de tejos, el firme de la senda cambia súbitamente, pasando a ser un entarimado de madera, que tiene una doble función: proteger al sistema radicular de los tejos de las posibles heridas que se puedan ocasionar al mismo por el continuo paso de las personas entorno a estos centenarios y milenarios indivíduos, asi como el apelmazamiento del terreno, lo cual también podría provocar la asfixia radicular. Debemos evitar en la medida de los posible salir de este entarimado para evitar dañar a estos seres vivos. Para tomar conciencia de una actitud responsable, ahora existen suficientes indicaciones a lo largo de este tramo del recorrido que nos advierten de ello.

Señal vertical advertencia ayuda conservación Tejeda de Tosande

Señal vertical advertencia ayuda conservación Tejeda de Tosande

Los tejos como comentamos fueron muy venerados en la cultura celta. Es símbolo de mitología y sabiduria en la cultura popular. En las confrontaciones bélicas las semillas fueron utilizadas con el fín de poder suicidarse al verse acorralado por el enemigo y de su madera elástica pero muy resistente fue empleada para la fabricación de los arcos. Del alcaloide altamente tóxico se investigado mucho desde los años 60′ que se consiguió aislar su molécula precursora, el taxol, la cual se puede sintetizar artificialmente, y se le atribuye propiedades antitumorales.

Una vez recreados en este bonito paseo semicircular por la tejeda saldremos de ella por su cara oeste dónde se encuentra un saliente desprovisto de vegetación arbórea dónde se encuentra habilitado con vallas un mirador natural desde el cual podremos aprovechar para descansar, almorzar y disfrutar de las espectaculares vistas del valle, la majada al fondo con sus praderias verdes en primavera y otoño con la llegada de las lluvias, cumbres como Peña Celada o el Pico de las Cruces al noreste y este respectivamente, entre ambos divisamos el embalse de Ruesga y el Parador de Cervera y al noroeste asoma la cumbre de Peña Redonda.

Una vez descansado en este lugar dónde las hadas se esconden entre los retorcidos troncos de los tejos, iniciamos el descenso por el hayedo hasta entroncar con el Arroyo de Tosande a la altura del puentecillo de madera que nos habiamos topado a la subida, de esta manera solo nos queda desandar lo subido hasta este punto hasta alcanzar de nuevo el aparcamiento.

Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande

Tejeda de Tosande